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Europa pone fin a su adicción a una droga tóxica y cara: se disparan las ventas de bombas de calor

Se instala una bomba de calor en una vivienda de Frankfurt (Alemania), el jueves 7 de septiembre de 2023. La nueva ley de calefacción debe aprobarse ese día
Se instala una bomba de calor en una vivienda de Frankfurt (Alemania), el jueves 7 de septiembre de 2023. La nueva ley de calefacción debe aprobarse ese día -  Derechos de autor  Michael Probst / AP
Derechos de autor Michael Probst / AP
Por Angela Symons
Publicado •última actualización
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Las ventas de bombas de calor se desplomaron en 2024 a lo largo de todo el Viejo Continente, pero ahora vuelven a crecer en países como Alemania. Le contamos por qué.

Las ventas de bombas de calor en los hogares europeos han aumentado un 11% en la primera mitad de 2026, tras el repunte de los precios del gas relacionado con la guerra de Irán. Este shock energético ha añadido urgencia al giro de la Unión Europea para dejar atrás los combustibles fósiles, y la Comisión Europea insta a los Gobiernos a reducir los impuestos sobre la electricidad.

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Según la Asociación Europea de Bombas de Calor (EHPA), esta situación es probablemente uno de los motores del crecimiento de las ventas de bombas de calor en lo que va de año, y la organización sostiene desde hace tiempo que su implantación depende en gran medida del precio de la electricidad.

Los nuevos datos de la EHPA abarcan 12 países europeos: Austria, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal y Suecia. Los datos indican que se han vendido alrededor de 1,16 millones de bombas de calor entre enero y junio, frente a 1,04 millones en la primera mitad de 2025.

Se trata de un cambio importante respecto a 2024, cuando las ventas cayeron un 47% en la primera mitad del año en comparación con 2023, después de que se frenara la carrera por instalarlas durante la crisis energética de 2022.

Los altos precios del gas impulsan la implantación de las bombas de calor

Las bombas de calor captan energía del aire, del agua o del subsuelo y la transforman en calefacción o en aire frío. Funcionan con electricidad, lo que las convierte en una alternativa atractiva a las calderas de gas, especialmente en el contexto de la guerra de Irán. La interrupción del tráfico marítimo por parte de Irán en el estratégico estrecho de Ormuz, que canaliza en torno a una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas, ha disparado los precios de la energía hasta máximos históricos.

"Europa está poniendo fin a su adicción a una droga tóxica y cara de proveedores poco fiables, el gas", afirma Paul Kenny, director general de la EHPA. "Cuanto antes se convierta la electricidad en la solución más asequible, antes estaremos limpios".

Aunque, según la EHPA, las bombas de calor son entre tres y cinco veces más eficientes energéticamente que las calderas, los impuestos sobre la electricidad suelen ser más elevados que los del gas en Europa, debido a complejos factores históricos. Esto hace menos atractivo económicamente para los hogares electrificar su consumo con tecnologías como las bombas de calor y los vehículos eléctricos.

Cómo puede impulsar las bombas de calor el Plan de Acción para la Electrificación de la UE

El Plan de Acción para la Electrificación de la Unión Europea, presentado en julio de 2026, pretende cambiar esta situación equilibrando estos impuestos. El documento fija además el objetivo de alcanzar cuatro millones de instalaciones de bombas de calor al año en Europa de aquí a 2030 y aspira a que la electricidad represente casi la mitad del consumo energético de la UE en 2040, frente a aproximadamente una cuarta parte en la actualidad.

La Comisión calcula que la adopción generalizada de tecnologías eléctricas podría ahorrar en torno a 200.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles de aquí a 2040.

La EHPA señala a Países Bajos y Bélgica como ejemplos de países que han conseguido trasladar impuestos desde la electricidad hacia los combustibles fósiles. Dinamarca ha reducido específicamente los impuestos sobre la electricidad para los hogares con bombas de calor, mientras que países como Francia, Alemania e Italia ofrecen ayudas y subvenciones para la instalación de bombas de calor. Una reforma fiscal más amplia en la UE exigiría el consenso de los 27 Estados miembros, lo que sigue siendo un obstáculo importante.

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