Una ladera galesa arrasada por un incendio forestal se ha utilizado como lienzo para una nueva obra de arte.
El recién nombrado primer ministro británico Andy Burnham ha recibido críticas por no haber llegado ni siquiera a mencionar la crisis climática en sus primeras semanas en el cargo.
Con el Reino Unido atenazado por cinco olas de calor récord en lo que va de verano, las consecuencias del cambio climático resultan difíciles de ignorar. Sin embargo, Burnham ha dado prioridad a otros asuntos por delante de los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático.
Activistas de Greenpeace y del colectivo artístico A Letter From Lucy han decidido tomar cartas en el asunto y han pintado una obra gigante en una ladera arrasada por un incendio forestal.
"Nuestra casa está en llamas, Andy"
La obra, realizada en Sychnant Pass, en el parque nacional de Eryri, en Conwy, reza "Nuestra casa está en llamas, Andy" junto a una ilustración de Burnham volcando un barril de "petróleo y gas" sobre las llamas.
Según Greenpeace, la obra de 1.120 metros cuadrados se realizó con pintura ecológica, sin plásticos, diseñada para campos deportivos, aplicada directamente sobre la tierra ennegrecida por el fuego. Se inspira en la advertencia lanzada en 2019 por Greta Thunberg a los líderes mundiales de que "nuestra casa está en llamas".
Esta acción coincidió con el último día de la consulta pública sobre Rosebank, el mayor yacimiento petrolífero sin explotar del Reino Unido. Una consulta paralela sobre el campo de gas Jackdaw había concluido una semana antes.
A pesar de los compromisos climáticos anunciados por el Partido Laborista, Burnham ha apuntado a un enfoque "más pragmático" respecto al petróleo y el gas del mar del Norte, según la vicelíder laborista Lucy Powell, que lo describió como un "cambio de énfasis" más que como un giro de la política al llegar al poder. Powell señaló que el Gobierno seguía comprometido con la promesa del manifiesto laborista de no conceder nuevas licencias en el mar del Norte, pero que Burnham quería "trabajar con el sector" para que el petróleo y el gas pudieran seguir contribuyendo a la transición energética "a largo plazo".
La activista de Greenpeace Maja Darlington sostiene que la estrategia del Gobierno no es tan pragmática como afirma. "No hay nada pragmático en contemplar cómo las comunidades son azotadas por el caos climático mientras el primer ministro coquetea con ampliar precisamente la industria que lo provoca", declaró. "Este verano ha sido un interminable recopilatorio de desastres alimentados por los combustibles fósiles que se suceden por todo el país".
Un verano de extremos climáticos
La protesta llega al final de un verano marcado por olas de calor en junio, julio y agosto, con el Reino Unido camino de registrar el verano más cálido desde que existen registros. Las condiciones de sequía afectan ya a casi tres cuartas partes del país y más de 27 millones de personas viven bajo restricciones de agua.
Greenpeace apunta a unas 2.700 muertes adicionales relacionadas con las olas de calor de mayo y junio. Darlington señaló que la carga recae con más fuerza sobre quienes menos pueden evitarla: "La crisis climática ya golpea con más dureza a la gente trabajadora, bomberos en primera línea, conductores de autobús expuestos a condiciones inhumanas, enfermeras que se desvanecen durante su turno".
¿Por qué se ha criticado Rosebank?
Rosebank ha sido calificada por los activistas como una "bomba de carbono". Las estimaciones citadas por Greenpeace sitúan las emisiones totales del proyecto en 254 millones de toneladas de CO2, el equivalente a casi el 70 % de todas las emisiones anuales del Reino Unido en 2024.
Según una investigación de Oxfam citada por Greenpeace, si tanto Rosebank como Jackdaw siguen adelante, sus emisiones acumuladas "contribuirían a unas 65.495 muertes adicionales por calor en todo el mundo, el equivalente a borrar del mapa a toda la población de Clacton-on-Sea".
La explotación de Rosebank fue aprobada inicialmente en 2023 y Jackdaw en 2022, hasta que un tribunal escocés declaró ambos permisos ilegales en enero de 2025 por no tener en cuenta las emisiones procedentes de la combustión del combustible extraído. Desde entonces, las empresas promotoras han presentado nuevas evaluaciones de impacto ambiental y las consultas de esta semana son el último trámite regulatorio antes de que los ministros tomen una decisión definitiva.
"¿De verdad quiere el primer ministro ponerse del lado de las petroleras que ganan miles de millones y no con los millones de personas que ya están pagando el precio?", preguntó Darlington. "Nuestro mensaje es sencillo, hay que ser valiente y decir que no".