La campaña de drones ucranianos contra la energía rusa ha provocado escasez de combustible admitida por el Kremlin, con colas en Moscú, uso de carburante de baja calidad y detenciones por protestar.
La gasolina estaba disponible en menos de tres de cada 10 estaciones de servicio en toda Rusia el miércoles, la última señal de que una segunda oleada de escasez de combustible está golpeando con más fuerza que la primera, con colas en las gasolineras de Moscú por primera vez.
La aplicación de seguimiento Gdebenz calculó el miércoles que la gasolina estaba disponible en el 28% de las estaciones de servicio del país, frente al 41% de una semana antes.
Las restricciones al combustible, incluidos límites al volumen vendido por cliente, el racionamiento mediante códigos QR y sistemas de matrículas pares e impares, estaban vigentes en casi todas las regiones desde el pasado sábado, según Benzinmap, que sigue las restricciones y los precios en todo el país.
Las estaciones de servicio de Gazprom Neft en Moscú fijaron un límite temporal de 40 litros por repostaje. Tatneft limitó la gasolina a 50 litros y el diésel a 60. Para el miércoles, el servicio Yandex Fuel mostraba gasolina AI-92 disponible en apenas una de cada 10 estaciones de la capital.
La crisis es resultado directo de la sostenida campaña de drones de Kiev contra la infraestructura petrolera rusa, con la que intenta debilitar su máquina de guerra en plena invasión total de Ucrania por parte de Moscú. A comienzos de julio, todas las grandes refinerías de Rusia habían sido alcanzadas al menos una vez.
En solo las dos primeras semanas de agosto, casi una docena de instalaciones más resultaron atacadas, entre ellas Yaroslavnefteorgsintez en Yaroslavl, dos refinerías en Bashkortostán y la infraestructura de exportación en el puerto de Ust Luga.
La edición rusa de 'Forbes' calculó que las refinerías dañadas representan ya el 54% de la capacidad total de refinado del país. La producción diaria de gasolina cayó en julio a entre 75.000 y 80.000 toneladas, frente a una demanda estival de 115.000 a 120.000 toneladas, un déficit diario de alrededor del 35%.
El presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció la escasez a finales de julio y la calificó de "no crítica". Repitió esa expresión el miércoles. "No hay consecuencias críticas derivadas de estos ataques, no las ha habido ni puede haberlas. Pero sí nos causan, por supuesto, daños; es evidente, lo entendemos, lo vemos y lo sabemos", afirmó Putin.
Las discrepancias sobre las importaciones agravan la crisis
La condición de Rusia como uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo no la ha protegido de la escasez.
En julio, Moscú prohibió las exportaciones de gasolina y diésel para proteger el suministro interno. Desde entonces importa combustible por ferrocarril desde Bielorrusia, unos envíos que se multiplicaron por 25 interanualmente entre enero y julio, desde Kazajistán y, por primera vez, desde Marruecos, cuando un cargamento suministrado por Lukoil de aproximadamente 30.000 toneladas de AI-92 se cargó en Tánger y se envió a Murmansk.
Buena parte del combustible importado no ha llegado a los consumidores, según fuentes del sector ruso citadas por el portal InfoTEK, grandes volúmenes de gasolina india y marroquí están atrapados en Murmansk porque los proveedores reclaman entre 110.000 y 130.000 rublos (1.123€ y 1.327€) por tonelada, mientras que el regulador estatal exige un precio inferior a 78.000 rublos (796€).
Se espera un nuevo bache de suministro en septiembre, cuando la refinería de Novopolotsk, en Bielorrusia, detenga la producción por labores de mantenimiento programadas.
En julio, Bielorrusia suministró un récord de 212.000 toneladas de gasolina y 162.000 toneladas de diésel a Rusia. Ahora procesa crudo ruso en régimen de maquila y es la fuente externa de combustible más importante para Moscú. Las dos refinerías bielorrusas, Novopolotsk y Mozyr, tienen una capacidad de exportación conjunta de aproximadamente dos millones de toneladas al año, una fracción de lo que necesita Rusia.
Según datos oficiales, los precios minoristas de la gasolina subieron un 7,4% en la primera mitad de 2026 hasta una media de 70 rublos por litro, y los del diésel más de un 12%. Vecinos de algunas regiones afirman que los precios han superado los 100 rublos por litro (1,02€).
El Kremlin ha ordenado al Servicio Federal Antimonopolio que endurezca los controles de precios, el organismo indicó el miércoles que había abierto 41 expedientes contra compañías petroleras por infracciones.
La crisis ha obligado a Rusia a reintroducir tipos de combustible que prohibió en la década de 2010. El cinco de agosto el Gobierno autorizó durante casi un año la producción, importación y venta de gasolinas Euro-2, Euro-3 y Euro-4.
Los combustibles con alto contenido de azufre por debajo del estándar Euro-5 pueden dañar los motores modernos y generan niveles significativamente más altos de contaminantes atmosféricos. La negociación de estas calidades inferiores comenzó el martes en la bolsa de San Petersburgo.
Mientras tanto, las autoridades están procesando a personas que han denunciado públicamente la escasez.
En Volgogrado, las autoridades detuvieron a cinco vecinos después de que grabaran un vídeo dirigido al jefe del Comité de Investigación ruso, Alexander Bastrykin, en el que denunciaban que los cargos públicos repostaban sin restricciones mientras los conductores comunes se enfrentaban al racionamiento.
Uno de ellos recibió cinco días de arresto administrativo, otro fue multado. Un vecino de Perm que organizó una protesta en solitario por el acceso a la gasolina también fue sancionado con una multa.