La cosecha de patata en Francia afronta uno de sus peores años tras cinco olas de calor y meses de intensa sequía. Los productores prevén una fuerte caída de la producción y rendimientos en mínimos de más de 30 años.
Según la Unión Nacional de Productores de Patata (UNPT), la producción francesa podría reducirse en torno a un 23% en un año. Un descenso que situaría esta campaña entre las peores jamás registradas para el sector. "Esta campaña podría marcar una de las caídas de producción más importantes jamás registradas para la patata francesa", estima la organización.
El rendimiento medio de las patatas de consumo debería situarse en solo 37,4 toneladas por hectárea, frente a 43,5 toneladas en 2025. La UNPT habla así del "menor rendimiento observado en más de 30 años". Esta caída sería incluso más importante que la provocada por la sequía histórica de 2022.
La situación preocupa profundamente a los productores. En algunas explotaciones, los efectos combinados del calor y la falta de agua podrían provocar pérdidas importantes y poner en riesgo el equilibrio económico de las explotaciones. Para la UNPT, "las consecuencias económicas desastrosas de esta situación excepcional" no pueden recaer únicamente sobre los agricultores.
La caída de los rendimientos también podría impedir que algunos productores puedan cumplir los volúmenes previstos en sus contratos con la industria. El sector pide por tanto que "los volúmenes contratados se ajusten a la realidad de la cosecha".
Ante esta situación, los productores reclaman un apoyo "excepcional" y llaman al Gobierno a "abrir un diálogo decidido", especialmente con sus socios europeos. Quieren evitar sufrir una "doble pena", unas pérdidas agrícolas considerables a las que podrían sumarse dificultades comerciales. A medida que se acerca la cosecha, la preocupación crece en el sector. Esta campaña podría dejar así una huella duradera en la producción francesa de patata.