La última ofensiva de los hutíes busca reproducir el bloqueo iraní de Ormuz en Bab el Mandeb, con ciudades costeras e islas del mar Rojo entre sus próximos objetivos militares.
Los hutíes de Yemen se hicieron el jueves con el control de la estratégica ciudad portuaria de Mokha, en el mar Rojo, y avanzaban hacia el estrecho de Bab el Mandeb, según informó una fuente militar yemení.
Testigos aseguraron haber visto a las fuerzas hutíes entrar en la ciudad mientras coreaban "muerte a Estados Unidos, muerte a Israel".
Esta ciudad, hasta ahora en manos del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, ha estado sometida a intensos ataques desde principios de agosto, cuando más de 25 misiles la alcanzaron en cuestión de días y obligaron a paralizar la actividad del puerto.
El Gobierno yemení aún no ha confirmado públicamente la caída de Mokha.
Los hutíes, que controlan aproximadamente un tercio del territorio de Yemen —las zonas más densamente pobladas—, pretenden tomar y, potencialmente, interrumpir el estrecho corredor marítimo que conecta Asia y Europa a través del mar Rojo y el canal de Suez.
Junto con el estrecho de Ormuz, el tráfico de mercancías que pasa por Bab el Mandeb representa un cuarto de los envíos diarios de petróleo y crudo y casi un tercio del comercio marítimo mundial.
Según varias informaciones, los hutíes han consultado con Teherán la posibilidad de imponer durante el verano un peaje por paso seguro en el estrecho, en lo que parece ser un plan para tensionar aún más las economías globales.
El Gobierno yemení ha advertido en repetidas ocasiones de los planes de los hutíes para hacerse con el control de esta vía marítima, cuyo nombre en árabe significa "Puerta de las Lágrimas".
El general de división Sadeq Duwaid, portavoz de las Fuerzas de Resistencia Nacional afines al Gobierno yemení que controlan zonas adyacentes al estrecho, ya había alertado de que el asedio de Mokha era una maniobra clave para afianzar la presencia operativa a lo largo de la costa del mar Rojo.
"A través de sus ataques continuados contra Mokha y su puerto, la milicia hutí pretende establecer una presencia a lo largo de las costas del estrecho de Bab el Mandeb y transformar la zona en una situación similar a la del estrecho de Ormuz", declaró Duwaid a mediados de agosto.
La localidad costera de Dhubab y la isla de Perim, una isla rocosa de origen volcánico situada en medio del estrecho y que lo divide en dos canales de navegación, se consideran ahora el principal objetivo militar de los hutíes.
Los combates siguen intensificándose
Formalmente conocidos como Ansar Allah, los hutíes lanzaron la semana pasada una ofensiva de gran envergadura contra las fuerzas gubernamentales apoyadas por Arabia Saudí.
También llevaron a cabo ataques en territorio saudí que dejaron decenas de heridos, lo que llevó a Riad a responder con bombardeos diarios sobre las zonas controladas por los hutíes.
Los hutíes informaron el jueves de que las fuerzas saudíes llevaron a cabo alrededor de 40 ataques aéreos en una nueva andanada.
"La fuerza aérea del enemigo saudí efectuó alrededor de 40 incursiones en las últimas horas en las gobernaciones de Taiz, Hodeida, Al Jawf y Marib", señaló la agencia de noticias hutí Saba.
El miércoles, la coalición liderada por Arabia Saudí que combate a los hutíes afirmó que el grupo lanzó misiles balísticos y drones contra varias ciudades del sur de Arabia Saudí.
La defensa civil saudí emitió alertas advirtiendo de un "peligro potencial" en dos zonas, Khamis Mushait y Abha.
Los hutíes se acercan a Bab el Mandeb
Los hutíes llegaron al poder a finales de 2014 tras tomar por la fuerza Saná y hacerse con el palacio presidencial y emplazamientos militares clave, lo que obligó al Gobierno yemení a exiliarse.
Una tregua mediada por la ONU en abril de 2022 había frenado en gran medida años de guerra activa, pero nunca cristalizó en un acuerdo político duradero.
El grupo forma parte del llamado Eje de la Resistencia de Teherán, una red informal de organizaciones armadas en varios países de la región, entre ellas Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y milicias en Irak, todas respaldadas, entrenadas y equipadas en distinto grado por los Guardianes de la Revolución iraní.
Aunque los hutíes no controlan el tramo del litoral yemení junto a Bab el Mandeb, mantienen posiciones a menos de 100 kilómetros de distancia.
El grupo reavivó las hostilidades en la guerra civil de Yemen en julio, cuando permitió el aterrizaje de un avión iraní desafiando el control saudí del espacio aéreo yemení. Riad respondió bombardeando el aeropuerto.
La coalición liderada por Arabia Saudí, que combate a los hutíes en nombre del Gobierno reconocido internacionalmente desde 2015, afirmó que "adoptará todas las medidas y acciones necesarias para responder a las fuentes de la amenaza y neutralizar su peligro".
Desde la semana pasada, los combates en Yemen han causado más de 500 muertos, en su mayoría combatientes, según un recuento de AFP elaborado a partir de varias fuentes.
Los ataques hutíes contra infraestructuras petroleras y petroleros saudíes han contribuido además al repunte de los precios del crudo, que superaron los 100 dólares por barril el jueves.
El grupo ya había perturbado gravemente el tráfico de mercancías por Bab el Mandeb con su campaña contra buques que, según ellos, estaban vinculados a Israel durante la guerra entre Israel y Hamás en Gaza, una acción que presentaron como muestra de apoyo a los palestinos.