La "totalmente inaceptable" crisis de vivienda en Europa deja a muchas "personas normales" sin poder tener un techo, ha advertido a 'Euronews' el comisario europeo de vivienda, que anuncia medidas contra los alquileres de corta duración.
La crisis de vivienda en Europa ha evolucionado hasta convertirse en una "emergencia", ya que los jóvenes de muchos Estados miembros consideran imposible comprar o incluso alquilar una vivienda, ha asegurado a 'Euronews' el comisario europeo de Vivienda, Dan Jørgensen, que ha añadido que Bruselas se toma la situación "extremadamente en serio".
La vivienda, tanto en alquiler como en propiedad, es cada vez menos asequible en todo el bloque. Los datos de la Comisión Europea muestran que los precios de la vivienda en la UE se han disparado alrededor de un 60% en la última década, mientras que en el mismo periodo los alquileres medios han aumentado más de un 20%.
"Los precios en muchas ciudades de Europa son excesivamente altos", dijo Jørgensen en el programa matinal de referencia de 'Euronews', Europe Today. "Vemos a gente corriente, con trabajos normales, incapaz de encontrar un lugar donde vivir, expulsada de las ciudades en las que trabajan como agentes de Policía, enfermeros y profesores, entre otros. Esto es totalmente inaceptable y tenemos que actuar".
Añadió que la UE, pese a no tener competencias directas ni poder legislativo en materia de vivienda, está preparada para actuar. "También es importante, por parte de la Unión Europea, [...] reconocer que se trata también de un problema europeo. Así que necesitamos ofrecer soluciones desde Bruselas", explicó.
Las declaraciones de Jørgensen se produjeron después de que la Comisión Europea presentara nuevas normas destinadas a ofrecer a las autoridades nacionales y locales un marco más claro y respaldo jurídico para limitar los alquileres vacacionales de corta duración, dentro de la Ley de Vivienda Asequible.
En ciudades de toda Europa, desde Lisboa y Barcelona hasta Bruselas, los residentes denuncian que plataformas de alquiler de corta duración como Airbnb han retirado viviendas del mercado y han impulsado los precios al alza. Aunque este tipo de alquileres representa solo el 1,2% del parque de vivienda total de la UE, puede llegar a suponer hasta el 20% en algunos puntos turísticos.
"En algunas ciudades, estos alquileres de corta duración han expulsado a la gente de sus viviendas porque se gana más dinero con ellos", explicó Jørgensen.
La Comisión señaló que, en algunos países, las autoridades locales han intentado adoptar medidas para abaratar los precios, pero se han encontrado con recursos judiciales de las plataformas que cuestionan su "compatibilidad con el derecho de la UE".
Las nuevas normas ofrecen a los gobiernos locales "claridad y previsibilidad" sobre cómo pueden poner límites a operadores como Airbnb en "zonas con tensión en el mercado de la vivienda", o donde exista una evidencia clara de una presión grave sobre la vivienda.
"Cuando se da esa situación, ahora estamos ofreciendo a los Estados miembros la base jurídica para regularla. [...] Les estamos dando la capacidad de hacer realmente algo frente a este problema importante", afirmó Jørgensen.
Emergencia social
Jørgensen advirtió además de las repercusiones sociales y económicas de la crisis de vivienda, señalando que está impidiendo a las personas "formar una familia, conseguir el trabajo que quieren y recibir la educación que necesitan".
Jørgensen rechazó las críticas que acusan al Ejecutivo comunitario de excederse al proponer soluciones que solo pueden aplicarse a nivel nacional y local, y subrayó que la decisión de actuar y de qué medidas adoptar corresponde en última instancia a las autoridades.
"Se trata de encontrar el equilibrio", añadió. "He sentido realmente la presión de actuar sobre los alquileres de corta duración, [...], pero no debemos prescribir. No debemos obligar a los Estados miembros a hacer cosas concretas".
El comisario reconoció también que endurecer las normas sobre los alquileres de corta duración no es una solución milagrosa.
"También necesitamos hacer más para construir más viviendas, renovar más viviendas y encontrar nuevos usos para edificios que ya existen, de forma que puedan convertirse en vivienda", añadió, señalando que para ello es necesario reducir la burocracia y movilizar fondos. "Todas estas cosas tienen que hacerse, así que este es un paso importante, pero no es el único paso".