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Trabajar para llenar la nevera: los rusos gastan más en comida y recortan en lo demás

Los rusos cambian sus hábitos de compra.
Los rusos cambian sus hábitos de consumo. Derechos de autor  AP Photo
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Por Dimitri Kavalerov
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Los expertos señalan que los rusos compran menos bienes de gran valor, pero el gasto total sigue al alza: aumentó un 14% en el primer semestre de 2026, impulsado sobre todo por pequeñas compras encarecidas por la inflación.

Los rusos destinan cada vez más dinero a alimentos y alcohol y gastan menos en otras categorías de bienes. En septiembre en ello se fijaron los medios rusos y las empresas dedicadas al análisis de la demanda de consumo. Según los datos de Sampa, la compañía de Sber que gestiona centros comerciales, en un año la cuota del gasto de los visitantes en tiendas de alimentación aumentó del 22% al 24%, mientras que la de las compras no alimentarias en el mismo periodo bajó del ocho al 5%.

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Los datos de Rosstat registran una tendencia similar, señala el diario 'Kommersant'. De media, entre enero y marzo de 2026 los habitantes de las ciudades rusas destinaron a alimentos el 32,1% de sus ingresos frente al 32% de un año antes. La cuota del gasto en vivienda y servicios comunales aumentó del 10,7% al 12%, mientras que la de los bienes no alimentarios se redujo del 30% al 29%. En particular, el segmento de belleza y salud mostró un descenso de entre el 2% y el 5%, los productos infantiles de entre el 8% y el 14%, y los electrodomésticos y la electrónica de entre el 10% y el 25%.

Comprando a plazos y no todo de una vez

Los últimos datos confirman en la práctica la tendencia que el Banco Central ya había señalado en julio. Entonces el regulador recogió en un informe el cambio en el comportamiento de los consumidores en 2026, que resumió en la fórmula "gastan más, pero compran menos". Los expertos llamaron la atención, en particular, sobre el hecho de que en las plataformas comerciales los clientes optan cada vez más por fraccionar las compras grandes: no adquieren todo el conjunto de muebles de una vez, sino por partes. Primero la cama y, unos meses después, el armario.

Los electrodomésticos caros se sustituyen cada vez más por modelos económicos o por productos del mercado de segunda mano. Al mismo tiempo se ha desatado una auténtica caza de ofertas con descuentos, cupones regalo, posibilidad de pago aplazado y otros instrumentos de ahorro selectivo.

Tanto en julio como en el reciente análisis de septiembre, los expertos vinculan el nuevo modelo de consumo con la ralentización del crecimiento de los ingresos reales de la población y con los elevados tipos de interés de los créditos; en esta situación las tiendas registran un aumento de la facturación, pero los propios consumidores obtienen menos bienes materiales por su dinero.

Los rusos recortan el gasto en bienes no esenciales

El portal Retail.ru señala que en el primer semestre de 2026 el ahorro más acusado se observó en el sector no alimentario. En particular, en los segmentos de ropa, calzado, productos de limpieza del hogar y artículos para la casa la demanda se mantuvo contenida entre enero y mayo.

Los minoristas de la región de Tula constatan un desplazamiento del interés de los compradores hacia productos más baratos y una reducción del importe medio de las compras. La desaceleración del mercado de la vivienda presiona además las ventas de muebles y materiales de construcción: los fabricantes de Chuvasia hablan de un aumento de la demanda de piezas sueltas en lugar de conjuntos, así como de una mayor atención de los clientes a los productos del mercado de segunda mano.

Los expertos subrayan que no se trata de una contracción total del consumo, sino de una reconfiguración cualitativa. Según el holding Romir, el 40% de los rusos se adapta a la coyuntura actual renunciando a bienes duraderos caros. Este verano los analistas registraron una mayor disposición de los ciudadanos a aplazar la compra de electrodomésticos, vivienda y comida preparada. En M.Video señalan un paso de los clientes hacia una planificación cuidadosa: las cosas necesarias se compran por etapas y el pago se fracciona cada vez más. En el primer semestre de 2026 el volumen de pedidos a través del servicio de pago a plazos (BNPL) creció en torno a un tercio.

Prioridades que marca la nevera

En la capital se observan tendencias similares. Nuestra interlocutora, Anastasia, es médica oncóloga y tiene un sueldo holgado para los estándares de Moscú. Enumera de inmediato varias partidas de ahorro familiar de los últimos meses: la compra de un único limpiador universal en lugar de varios frascos distintos para la cocina, la ducha y el suelo; dejar de comprar postres preparados en favor de repostería casera barata; pasar a teñirse el pelo en casa en vez de acudir a los salones de belleza, y también la decisión de no renovar el armario para la actual temporada otoño-invierno. "Nos salva la bata blanca, comenta la mujer, en el fondo nadie ve cómo vamos vestidos".

La comida, incluidos los caprichos para los niños, es la prioridad de los rusos al planificar sus gastos. Foto ilustrativa
La comida, incluidos los caprichos para los niños, es la prioridad de los rusos al planificar sus gastos. Foto ilustrativa AP Photo

Otra partida importante para ella es el pienso de sus dos gatos. Antes Anastasia compraba marcas alemanas de gama alta, pero los dos últimos envíos, mucho más caros, la decepcionaron tanto en calidad que sospechó que podían ser falsificaciones y ha pasado a alimentar a los animales con comida "de la mesa común": carne, algo de verdura y un complejo vitamínico específico.

Anastasia precisa que se ha centrado en tres partidas de gasto principales para ella: una alimentación completa para toda la familia, el pago de los estudios universitarios de su hijo y el ahorro para dos semanas de vacaciones fuera de casa, "para no quemarme por el estrés constante en el trabajo".

Afirma que observa un cambio de prioridades similar en su entorno. Las cifras lo confirman: en los últimos 12 meses, del verano de 2025 al verano de 2026, han cerrado 2.300 establecimientos en los centros comerciales de Moscú y el 60% de los cierres corresponde a tiendas de ropa y calzado.

Los rusos renuncian cada vez más a las compras prescindibles. Foto ilustrativa.
Los rusos renuncian cada vez más a las compras prescindibles. Foto ilustrativa. AP Photo

Cuando el salario se va en comida

El aumento de la proporción del gasto en alimentos es una señal inquietante para los economistas rusos, ya que pone de relieve que los gastos cotidianos crecen por delante de los ingresos, las condiciones leoninas de los créditos y un nivel de inflación que absorbe el dinero disponible de la población.

A modo de comparación, en los países del G7 la parte del presupuesto destinada a la alimentación se sitúa entre el 12% y el 20%, mientras que en la mayoría de los Estados africanos ronda el 50%. Estas cifras las citó en los medios la analista de Freedom Finance Global Natalia Milchákova, que señaló que el aumento de la proporción del gasto en comida es un indicador clásico de la caída del bienestar real de la población. Al mismo tiempo, indicó que la inflación percibida por la población en Rusia supera de media entre dos y dos veces y media la inflación oficial.

En efecto, un estudio realizado en agosto por el Fondo "Opinión Pública" para el Banco Central mostró que los alimentos encabezan las quejas de la población sobre la inflación: el 45% señala un aumento "muy fuerte" de los precios de la carne y las aves, el 33% menciona el pescado y el marisco y el 28%, las verduras y la fruta.

Uno de los géneros más populares en las redes sociales desde enero de este año son los 'reels' sobre la subida de los precios de los alimentos en distintas ciudades, que se reforzaron con la ola de la crisis del combustible, cuando los autores de los vídeos cortos empezaron a informar sobre los precios y las colas para repostar en lugar de sobre los productos.

El consumo cae mientras el Kremlin reivindica la fortaleza económica

Los interlocutores de 'The Moscow Times' señalan que incluso en el segmento de la alimentación los rusos compran ahora con mucha cautela. En el primer semestre, según los datos del grupo Evotor, el número de compras en las tiendas de proximidad se redujo en los últimos meses en torno a un 10%, y en las tiendas especializadas de alimentación en torno a un 5%. Las mayores cadenas minoristas, Pyaterochka, Perekrestok y Lenta, también han registrado una caída del tráfico, especialmente pronunciada en los supermercados de gama alta Vkusvill y Azbuka Vkusa.

En el Kremlin difícilmente compartirán estos cálculos. Las declaraciones oficiales de las autoridades durante todos los años de la gran guerra mantienen un tono triunfal. Así, el 3 de septiembre Vladímir Putin hizo varias declaraciones sobre la situación económica y afirmó que la inflación anual en el país había disminuido gracias a las medidas adoptadas para evitar un "hiperestallido" de los precios.

Al comentar la ampliación del déficit presupuestario, el presidente calificó este indicador de "no crítico" y controlable, y recordó que Rusia tiene uno de los niveles de deuda pública más bajos del mundo. El jefe del Estado calificó los rumores sobre una posible congelación o limitación de los depósitos bancarios de los ciudadanos de "bulos absurdos" e instó al Gobierno a crear un entorno estable para el crecimiento de las inversiones privadas.

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