Un nuevo estudio sugiere que importar parte de las materias utilizadas para producir acero, fertilizantes y químicos podría ayudar a Europa a mantener más industria en casa.
Europa quiere sanear sus industrias pesadas sin sacrificar empleo ni crecimiento económico. Un nuevo estudio sugiere que eso podría ser posible, aunque exigiría concesiones.
Investigadores del Euro-Mediterranean Center on Climate Change (fuente en inglés) (CMCC Foundation), el Politecnico di Milano y la Technische Universität Berlin afirman que Europa podría recortar drásticamente las emisiones industriales sin desmantelar su base manufacturera.
La vía más barata para lograrlo, sin embargo, podría pasar por importar parte de los materiales cuya producción consume más energía y utilizarlos después en las fábricas europeas para elaborar bienes de mayor valor añadido.
Cómo puede Europa reducir las emisiones industriales
Para analizar cómo podría hacerlo Europa, los investigadores modelizaron la producción de acero, cemento y productos químicos hasta 2050.
Según el estudio, tanto el acero como los productos químicos podrían fabricarse utilizando muchos menos combustibles fósiles.
Con los objetivos de emisiones más estrictos analizados, que exigen una reducción del 90 por ciento de los gases de efecto invernadero de aquí a 2040, la mayor parte del acero, el amoniaco y el metanol se producirían con hidrógeno verde, es decir, hidrógeno obtenido mediante electricidad renovable en lugar de combustibles fósiles.
Las acerías, además, recurrirían más a chatarra reciclada y alimentarían una mayor parte de sus procesos con electricidad en lugar de carbón o gas.
El cemento es más complejo. Su fabricación libera dióxido de carbono incluso si la energía empleada procede de fuentes respetuosas con el medio ambiente. El estudio concluye que capturar las emisionesen las plantas cementeras podría reducir la cantidad que se libera a la atmósfera, aunque los críticos sostienen que esta tecnología sigue sin estar demostrada a gran escala.
Pero la producción verde tiene un coste.
La transición sería más cara en torno a 2040, cuando la industria europea necesitaría grandes inversiones en infraestructuras y equipos. Los costes bajarían hacia 2050, pero Europa seguiría en desventaja frente a regiones con energía renovable más barata.
¿Puede el traslado de las fábricas hacia las renovables reducir los costes?
Una posible solución es ubicar las fábricas donde la electricidad renovable es más barata.
En el modelo, cuando se permitía a las empresas deslocalizarse, estas trasladaban su producción a España, los países nórdicos y el Reino Unido, donde una energía renovable más barata y abundante reducía los costes eléctricos.
Pero ese ahorro tiene trampa, porque los cálculos no incluyen el coste de trasladar las fábricas, construir nuevas infraestructuras, encontrar mano de obra y reorganizar las cadenas de suministro existentes.
Los autores subrayan, no obstante, que el ejercicio sirve como referencia de los posibles ahorros y no como una previsión del mapa industrial futuro de Europa.
Las importaciones verdes pueden ayudar a mantener la industria manufacturera en Europa
Sí hallaron, en cambio, una alternativa más barata.
Importar algunos de los materiales más intensivos en energía, como el amoniaco, el metanol y el hierro briqueteado en caliente (HBI), generaba mayores ahorros que trasladar la producción dentro de Europa. Además permitiría a las empresas mantener las fases posteriores de fabricación en sus actuales plantas europeas.
El HBI es una forma de hierro utilizada para fabricar acero. Según los investigadores, podría producirse en países con electricidad renovable más barata y enviarse a Europa para las últimas etapas de la producción.
En este escenario, de aquí a 2050 casi todo el amoniaco y el metanol podrían importarse. Europa necesitaría producir alrededor de un 25 por ciento menos de hidrógeno verde como resultado.
¿Importar materiales verdes solo crearía una nueva dependencia?
Pero depender de las importaciones entraña sus propios riesgos. El estudio no contempla guerras, pandemias u otros acontecimientos de gran magnitud que puedan alterar las cadenas de suministro internacionales.
Europa ya ha comprobado hasta qué punto pueden ser vulnerables.
Este año, el conflicto en Oriente Medio interrumpió los envíos de petróleo, gas y fertilizantesa través del estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, los recortes de Rusia en el suministro de gas tras la invasión de Ucrania dispararon los precios de la energía y obligaron a algunas fábricas europeas a reducir su producción.
Los investigadores sostienen que los combustibles fósiles proceden de un número limitado de proveedores y llegan a través de infraestructuras fijas como los gasoductos, mientras que el hierro verde, el amoniaco y el metanol "pueden enviarse desde cualquier región con renovables baratas".
También hay diferencias en lo que puede llegar a ser la cadena de suministro, añaden. Una cadena basada en combustibles fósiles "emite por definición", mientras que una cadena de hierro o amoniaco "puede descarbonizarse progresivamente", que es precisamente lo que pretende fomentar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la UE.
Y la alternativa tampoco es una verdadera independencia, señalan. Producir todo dentro de casa es lo que dispara el coste de las subvenciones por encima de 200.000 millones€ al año. Una dependencia "evitada solo mediante ayudas públicas permanentes no parece necesariamente más segura".
¿Cuánto costaría mantener más producción en Europa?
No obstante, intentar hacer crecer la industria europea sin recurrir a las importaciones podría resultar costoso.
En el escenario más caro que modelizaron los investigadores, Europa aumentaría su producción industrial y seguiría fabricando en casa los materiales más intensivos en energía que necesita para ello. Los gobiernos tendrían que gastar en torno a 235.000 millones€ al año para cubrir la diferencia entre los costes de producción europeos y los precios de las importaciones.
"Europa debería ser realista respecto a su capacidad para ampliar su industria pesada", señala Massimo Tavoni, coautor del estudio y director del instituto en la CMCC Foundation.
"Debería priorizar la descarbonización y el mantenimiento de la capacidad industrial existente, respaldados por un apoyo público específico y limitado en el tiempo y por un uso inteligente de las importaciones verdes".