Arabia Saudí prometió que no dudaría en adoptar "medidas disuasorias" contra los hutíes tras alertas por posibles ataques con drones cerca del lugar más sagrado del islam, las primeras desde que la guerra con Irán empezó en febrero.
Los hutíes de Yemen afirmaron este miércoles que habían derribado un avión de combate saudí y aseguraron que utilizaron munición fabricada por el propio grupo para alcanzar el aparato.
"Las Fuerzas Armadas yemeníes, con la ayuda y la gracia de Alá, lograron derribar un caza saudí F-15 mientras llevaba a cabo operaciones hostiles", afirmó en redes sociales el portavoz militar hutí Yahya Saree, que acusó a Arabia Saudí de haber lanzado 450 ataques.
Explicó que el aparato fue alcanzado "con un misil aire-aire de fabricación local".
El portavoz rechazó además las acusaciones saudíes de que los hutíes habrían atacado la ciudad santa de La Meca.
"Nuestras operaciones tienen como objetivo sus instalaciones petroleras y sus bases militares, que están muy alejadas de los lugares sagrados", declaró, antes de añadir que "las invenciones y mentiras propagadas por el régimen criminal Al Saud no pueden engañar a nadie".
La coalición liderada por Arabia Saudí prometió responder, advirtió que la seguridad de los lugares santos es una "línea roja".
La coalición afirmó que "la seguridad de las Dos Mezquitas Sagradas y de los peregrinos es una línea roja, y el Mando de las Fuerzas Conjuntas de la coalición no dudará en adoptar las medidas necesarias y disuasorias contra la milicia hutí terrorista", en una declaración difundida por su portavoz Turki al Maliki en X.
Arabia Saudí había emitido el martes breves alertas ante posibles ataques en La Meca y en amplias zonas del sur del reino, que limita con Yemen.
Las alertas, incluida la primera publicada en La Meca desde el estallido de la guerra con Irán en febrero, llegaron un día después de que una oleada de ataques con misiles balísticos y drones lanzados desde Yemen dejara 13 heridos en el sur del reino.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, condenó el miércoles "con la máxima contundencia el ataque 'cobarde y atroz' contra La Meca".
"El pueblo de Pakistán está apenado e inquieto por este acto escandaloso", escribió en X.
La Organización para la Cooperación Islámica, un bloque de 57 países de mayoría musulmana, también condenó el ataque, calificándolo de "atroz".
Los hutíes son musulmanes chiíes zaidíes, una rama específica del islam históricamente arraigada en el norte de Yemen y teológicamente distinta tanto del chiismo duodecimano dominante en Irán como de la tradición suní de Arabia Saudí influida por el wahabismo.
La Meca es el lugar más sagrado del islam, alberga la Kaaba, hacia la que se orientan los musulmanes de todo el mundo para rezar, y es el destino de la peregrinación del hajj, uno de los Cinco Pilares o principios esenciales de la fe.
Cualquier ataque confirmado contra la ciudad situaría a sus autores fuera de todos los límites aceptables a ojos de prácticamente todo el mundo musulmán, tanto chií como suní.
Las advertencias sobre Bab el Mandeb se multiplican
Conocidos formalmente como Ansar Allah, los hutíes mantienen combates renovados con las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente desde que la guerra civil de Yemen volvió a estallar en julio.
Los combates en el país más pobre de la península Arábiga han obligado a 82.000 personas a abandonar sus hogares desde principios de septiembre, según la ONU.
El representante permanente de Yemen ante la ONU, Abdullah al Saadi, afirmó que sus compatriotas luchan para restaurar "las instituciones nacionales en cada centímetro de su territorio" y pidió a la comunidad internacional que actúe contra los hutíes.
El grupo también ha declarado un bloqueo marítimo a Arabia Saudí y ha estado atacando sus barcos en el mar Rojo.
En una ofensiva relámpago la semana pasada, los hutíes se hicieron con el control de toda la costa yemení del mar Rojo y del estrecho de Bab el Mandeb.
Este paso marítimo, uno de los corredores clave del mundo que conecta el océano Índico con el mar Rojo y principal cuello de botella en la ruta de carga hacia el Mediterráneo y Europa, se ha vuelto esencial para las exportaciones de crudo saudí a medida que la guerra más amplia en Oriente Medio compromete el estrecho de Ormuz en el Golfo.
Los hutíes insisten en que no existe ninguna amenaza para la navegación en Bab el Mandeb salvo para los buques saudíes.
Cualquier ataque en este paso marítimo probablemente lo convierta en una ruta menos atractiva para las navieras.
Una alteración del tráfico en el estrecho podría poner en peligro también a Egipto, ya que el mar Rojo es la vía de acceso al canal de Suez, del que El Cairo depende para obtener ingresos exteriores esenciales.
El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, y el presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, reclamaron el martes "garantizar la libertad y la seguridad de la navegación marítima" en los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, según informó la presidencia egipcia.
El martes, Catar advirtió de graves consecuencias si se cerrara Bab el Mandeb y afirmó que sería "catastrófico para todo el mundo".
Medios estadounidenses informaron la semana pasada de que el príncipe heredero saudí hizo una petición personal al presidente Donald Trump para que Estados Unidos interviniera, pero fue rechazada. Ni Riad ni Washington han publicado declaraciones sobre estas informaciones.
Sin embargo, una fuerza de tarea militar estadounidense trabaja para mejorar el intercambio de inteligencia y la asistencia en planificación para las fuerzas saudíes mientras afrontan los ataques, según indicó a AFP un responsable estadounidense el martes.
En estos momentos, los ingresos del canal rondan la mitad de los que se registraban antes de que los hutíes comenzaran a atacar el transporte marítimo en el mar Rojo en 2023, una campaña que ellos mismos presentaron como gesto de solidaridad con los palestinos durante la guerra entre Israel y Hamás en Gaza.
Los hutíes también han atacado infraestructuras petroleras en Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo del mundo, lo que ha impulsado los precios internacionales por encima del umbral de 100 dólares por barril.
La coalición liderada por Arabia Saudí afirmó que responderá a los ataques "con firmeza para proteger la soberanía del Reino" y que adoptará "todas las medidas operativas necesarias para disuadir este enfoque hostil y extremista".
Los hutíes están vinculados al llamado Eje de la Resistencia de Teherán, una red informal de grupos militantes en varios países de la región, entre ellos Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y milicias en Irak, todos ellos respaldados, entrenados y equipados por los Guardianes de la Revolución iraní en distinta medida.