Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales del Center for Biological Diversity, advirtió que la medida "golpea el corazón de la Ley de Especies Amenazadas al autorizar que se mate parte de la fauna más querida de Estados Unidos".
La Administración Trump ha emitido una nueva directriz de amplio alcance que podría hacer que la muerte involuntaria de fauna protegida deje de considerarse ilícita.
Una nota del director del Servicio de Pesca y Fauna (FWS), Brian Nesvik, distribuida a principios de semana a las oficinas territoriales del organismo, pide reinterpretar el concepto de "captura", el término jurídico que, en el marco de la Ley de Especies en Peligro (ESA) de 1973, se refiere a la persecución, muerte o captura de una especie.
La definición pasaría a ser "conducta afirmativa dirigida intencionadamente contra un animal concreto o varios animales", lo que excluiría de facto que el daño incidental provocado por actividades económicas se considere como "captura"
"Un barco que golpea inadvertidamente a una ballena no la ha 'capturado', porque su rumbo no estaba dirigido contra la ballena", señala la nota, que cita al antiguo juez del Tribunal Supremo Antonin Scalia en un caso de 1995. "La tala de un árbol no supone una 'captura' de los murciélagos que se refugian en él, salvo que el árbol se tale con el propósito de matarlos o capturarlos".
El documento, obtenido y difundido por el Centro para la Diversidad Biológica, llega después de un anterior cambio normativo que derogó la definición de "daño" incluida en la ESA. El Departamento del Interior confirmó la autenticidad de la nota a la agencia AFP.
"El memorando refleja fielmente las directrices del Servicio de Pesca y Fauna para aplicar la Ley de Especies en Peligro tras la norma definitiva que suprimió la definición reglamentaria de 'daño'", señaló el departamento.
"Con estas directrices, la prohibición de 'captura' prevista en la ESA sigue vetando conductas como acosar, perseguir, cazar, disparar, herir, matar, atrapar, capturar o recolectar fauna protegida", añadió.
La medida ha suscitado duras críticas entre los grupos ecologistas.
Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales del Centro para la Diversidad Biológica, afirmó que la medida "golpea en el corazón mismo de la Ley de Especies en Peligro al otorgar respaldo federal a la muerte de algunos de los animales salvajes más apreciados de Estados Unidos".
"La Administración Trump está desesperada por desmantelar las protecciones ambientales, pero esta medida tremendamente radical es a la vez cruel y profundamente ilegal. Matar fauna en peligro de extinción es ilegal, sea o no esa su intención", añadió Hartl en un comunicado.