En Navidad, las familias italianas se enfrentan al aumento de los precios de los alimentos y la energía, al estancamiento de los ingresos y al estancamiento del consumo. Las asociaciones de consumidores piden una maniobra valiente
Los datos económicos hablan de recuperación, pero en la vida cotidiana las familias italianas se preparan para una Navidad más sobria. "Es esencial ajustar los salarios y los ingresos de los trabajadores para que correspondan a las expectativas definidas por la Constitución", recordó el presidente de la República, Sergio Mattarella, dando un vuelco a la narrativa de un país en pleno crecimiento. Las cifras, de hecho, muestran una paradoja: el empleo aumenta, mientras que los ingresos reales siguen cayendo, como señalan las asociaciones de consumidores.
Confirma el panorama el Istat, que en sus últimas encuestas registra un aumento del número de ocupados respecto al periodo prepandémico. Una tendencia que, sin embargo, no se traduce en una mejora real de las condiciones económicas de las familias: el crecimiento de los precios de los dos últimos años ha erosionado el poder adquisitivo, dejando los ingresos reales sustancialmente estancados.
Según Confesercenti, entre 2019 y 2024 los ingresos laborales perderán una media de 1.700 euros, mientras que la brecha respecto a 2007 supera los 4.000 euros para los asalariados y roza los 9.800 euros para los autónomos. Una dinámica que contribuye a exprimir la capacidad de gasto de los hogares, afectando especialmente al consumo de proximidad y al comercio tradicional.
"Tenemos el poder adquisitivo más bajo de Europa, peor que nosotros sólo está Grecia. Es una cifra que fotografía una situación muy grave", observa Anna Rea, presidenta de Adoc, Asociación para la defensa y orientación de los consumidores.
Precios por las nubes: la alarma de Adoc
Según las conclusiones de Adoc, en los dos últimos años muchos alimentos han experimentado subidas drásticas: desde productos de consumo como la pasta, el aceite y el café hasta artículos típicos de Navidad. Rea habla abiertamente de que los precios "se han duplicado, en algunos casos triplicado", una tendencia que puede verse a diario en las estanterías de los supermercados.
Al crecimiento de los precios se añade el fenómeno de la 'shrinkflation', es decir, la reducción de las cantidades de producto manteniendo el precio. Adoc denuncia el fenómeno como "inflación oculta", capaz de erosionar aún más el poder adquisitivo de las familias sin que éstas puedan defenderse con transparencia.
Las elevadas facturas de los servicios públicos: una emergencia que afecta a la mayoría
Entre los factores que más erosionan la renta disponible de las familias se encuentra el elevado coste de las facturas de los servicios públicos, una cuestión que las asociaciones de consumidores consideran ya estructural. Rea señala que las subidas no sólo afectan a los alimentos, sino también al suministro energético. De ahí la petición de medidas estructurales para paliar el coste de la energía mediante una revisión de los recargos en las facturas.
"Ahora el Gobierno vuelve a hablar de bonificaciones. No lo lamentamos, pero creemos que irán a parar a una minoría", comenta la presidenta de Adoc, "sin embargo, el problema de las facturas elevadas afecta a la inmensa mayoría de la gente".
Según las asociaciones, trasladar parte de los costes a la fiscalidad general sería un primer paso para restablecer la equidad y liberar recursos para el consumo. Una intervención que, en palabras de Rea, requiere "decisiones valientes" y la voluntad política de ir más allá de las medidas temporales para atajar el problema de raíz.
Consumo frenado: gastamos más para comprar lo mismo
La fotografía es del Instituto Nacional de Estadística: en octubre de 2025 las ventas del comercio minorista registraron un crecimiento tanto en valor (+0,5%) como en volumen (+0,4%) respecto al mes anterior.
Sobre una base tendencial, las ventas aumentaron un 1,3% en valor, mientras que se mantuvieron esencialmente estables en volumen. El aumento mensual afecta tanto a los productos alimenticios (+0,5% en valor y +0,7% en volumen) como a los no alimenticios (+0,4% en valor y volumen), según el ISTAT.
El panorama confirma la persistencia de una situación en la que las familias italianas gastan más sin aumentar significativamente las cantidades compradas, efecto directo de unos precios altos que reducen el poder adquisitivo real.
La exigencia de una "maniobra financiera valiente
Las asociaciones de consumidores, Adoc a la cabeza, exigen una "maniobra verdaderamente valiente", capaz de aliviar la presión sobre los ingresos y reducir los desequilibrios entre el crecimiento nominal y la vida real. Entre las reivindicaciones centrales figuran el refuerzo del control de los precios, la regulación contra la contracción de la inflación y una intervención sobre el IVA de los bienes de primera necesidad, considerado demasiado elevado y no acorde con el de varios países europeos.
La presidenta de Adoc señala también que existe una enorme bolsa de recursos recuperables: "Hacer pagar a los que evaden es la única forma realista de financiar medidas concretas."
'Contratos pirata' y salarios comprimidos
La cuestión del estancamiento salarial se entrelaza con un problema estructural del mercado laboral, destacado por Confesercenti. La asociación calcula que hay más de 200 convenios colectivos activos en el sector terciario, pero sólo una mínima parte están firmados por organizaciones realmente representativas. Los contratos pirata, es la expresión utilizada por Confesercenti, crean un sistema paralelo que rebaja derechos y salarios.
Según su análisis, un trabajador con estos contratos percibe de media hasta 8.200 euros menos al año que con un contrato firmado regularmente. En el plano macroeconómico, Confesercenti calcula que estos desequilibrios restan unos 1.500 millones de euros al consumo, debilitando aún más la demanda interna.
La huelga del 12 de diciembre
Se trata de una jornada de movilización generalizada, que afectará a los transportes, las escuelas, la sanidad y los servicios. En el centro de la protesta está la maniobra económica, juzgada insuficiente para proteger los salarios, el bienestar y el poder adquisitivo de las familias: "Un paquete financiero que no sirve para nada al país y que sólo está hecho para bajar el déficit y comprar armas", declaró el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, en una entrevista a la prensa.
"Fin de semana largo y revolución no van juntos", había comentado hace un mes la Primera Ministra, Giorgia Meloni, ante la noticia de la huelga proclamada por la CGIL para el viernes 12 de diciembre.
La CGIL abandona las mesas contractuales y hemos perdido la cuenta de las huelgas que ha organizado", comentó Luca Ciriani, Ministro de Relaciones con el Parlamento, "probablemente quiere dictar la línea económica a la izquierda". La huelga general de la CGIL es política: el sindicato quiere demostrar que es antagónico al Gobierno. Su crítica es engañosa y la rechazamos".
Las asociaciones de consumidores, aunque no participan formalmente en la huelga, comparten muchos de los motivos de la protesta y se plantean promover la "huelga de carritos": una forma de protesta simbólica en la que los ciudadanos suspenden temporalmente las compras en los comercios para hacer sentir el peso real de los altos precios. Un gesto destinado a golpear el mercado donde más importa, ya experimentado en otros países europeos como señal fuerte y visible del malestar social.