Varios países europeos han aprobado impuestos digitales y otros los ultiman. Estados Unidos alberga gigantes tecnológicos, estos impuestos generan tensión y amenazas arancelarias.
La economía digital plantea retos crecientes a los sistemas fiscales, ya que los servicios en línea ponen de manifiesto las limitaciones de los marcos actuales. Empresas digitales como Meta o Alphabet cuentan con amplias bases de clientes en países donde no tienen presencia física y obtienen beneficios de la publicidad o de servicios de suscripción.
Como las normas fiscales siguen presuponiendo una presencia física, los beneficios de las actividades digitales a menudo eluden la contribución allí donde están los consumidores. En su lugar, las multinacionales suelen tributar por el impuesto de sociedades donde se realiza la producción.
"Es importante que todos los sectores de nuestras economías paguen su parte justa de impuestos y contribuyan al funcionamiento de nuestras sociedades", señala la Comisión Europea. Para abordar esta cuestión, la OCDE coordina negociaciones con más de 140 países para actualizar el sistema fiscal internacional.
La propuesta, conocida como 'Pilar Uno', obligaría a algunas de las mayores multinacionales del mundo a pagar parte de sus impuestos en los países donde se encuentran sus consumidores.
¿Dónde están en vigor los DST en Europa?
Varios países europeos se han mostrado interesados en implantar un impuesto sobre los servicios digitales (DST), sobre todo mientras el acuerdo a escala de la OCDE avanza con lentitud.
Francia, España, Italia, Austria, Dinamarca, Hungría, Polonia y Portugal han introducido un DST dentro de la UE. El Reino Unido, Suiza y Turquía también han puesto en marcha impuestos de este tipo.
Bélgica, Chequia, Letonia, Eslovaquia, Eslovenia y Noruega han anunciado planes o han expresado su intención de implantar un DST. Los tipos del DST y la naturaleza exacta de los gravámenes varían en Europa, según datos recopilados por Cristina Enache de la 'Tax Foundation'. Por término medio, los tipos se sitúan entre el 3% y el 5%, y Hungría aplica actualmente el más alto, del 7,5%.
Turquía, que antes compartía el primer puesto con Hungría, vio cómo su tipo del DST bajó al cinco por ciento en 2026 y descenderá al 2,5% en 2027. El tipo es del 2% en el Reino Unido y Dinamarca, mientras que Polonia aplica un 1,5% a los servicios de streaming y audiovisuales. Es del 3% en Bélgica, Francia, Italia, Letonia y España. Portugal y Suiza aplican un 4%. Austria y Chequia han introducido un 5%.
En algunos países, los tipos varían en función de los umbrales de ingresos y del tipo de servicios gravados. Los impuestos sobre los servicios digitales se aplican principalmente a la publicidad en línea.
Algunos países también gravan la venta de datos, los servicios de intermediación digital que facilitan el intercambio de bienes o servicios, y a los prestadores de servicios de comunicación audiovisual a la carta. Por ejemplo, en el Reino Unido se gravan las plataformas de redes sociales, los motores de búsqueda en internet y los mercados en línea.
Los DST podrían equivaler al 19% del presupuesto de la UE
Un informe de 2025 del Centro de Estudios de Políticas Europeas (CEPS) estima que un impuesto del cinco por ciento sobre los servicios digitales habría recaudado en torno a 11.900 millones de euros en toda la UE en 2020. Esto equivale al 5,3% de la recaudación del impuesto de sociedades y al 7,1% del presupuesto de la UE de ese año.
En 2026, la cifra podría ascender a 37.500 millones de euros. Sería aproximadamente el 7,8% de la recaudación del impuesto de sociedades de 2023 y el 18,8% del presupuesto de la UE de 2025. "Estas cifras ponen de relieve el potencial de un DST para aportar una fuente sustancial de ingresos a la UE en un momento de elevada presión fiscal", señala el informe.
El informe muestra que la recaudación por DST crece en toda la UE. En 2023, Francia ingresó 680 millones de euros, un aumento de más de un 80% respecto a 2020. Ese año, Italia recaudó 434 millones de euros, España 345 millones y Austria 103 millones.
Los DST afectan sobre todo a empresas estadounidenses
La mayoría de las empresas afectadas por los DST tienen sede en Estados Unidos, por lo que estas medidas han sido mal recibidas por la Administración Trump. En febrero de 2024, el presidente ordenó investigar a los países que gravan con impuestos digitales a las tecnológicas estadounidenses y amenazó con imponer aranceles adicionales.
Para rebajar la tensión con su vecino, Canadá retiró su impuesto sobre los servicios digitales el pasado verano, aunque los países de la UE se muestran reacios a modificar su normativa digital.
Estados Unidos ya ha logrado quedar al margen del 'Pilar Dos' de la reforma fiscal de la OCDE, de modo que las multinacionales con sede en el país están exentas del tipo mínimo global del 15%.