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La mayoría de europeos espera una subida más rápida de precios de la cesta de la compra en 2026

ARCHIVO. Productos de alimentación en un supermercado de Düsseldorf. 14 sept. 2007.
ARCHIVO. Productos de alimentación en un supermercado de Düsseldorf, 14 de septiembre de 2007. Derechos de autor  AP/Frank Augstein
Derechos de autor AP/Frank Augstein
Por Servet Yanatma
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Las encuestas indican que la mayoría de los europeos sigue esperando que los precios de la compra suban este año, pese a que el BCE prevé que el encarecimiento de los alimentos se modere.

Se espera que la inflación de los alimentos en la UE supere a la inflación general en 2025. Según los datos de Eurostat, los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentarán un 3,3%, frente a una tasa de inflación global del 2,5%.

En la zona euro, el Banco Central Europeo prevé que la inflación de los alimentos se modere a medida que se desvanezca el impacto de las anteriores subidas de los precios mundiales de las materias primas alimentarias y del mal tiempo estival, y que se estabilice ligeramente por encima del 2% a finales de 2026.

Aun así, la confianza de los consumidores indica que las presiones sobre los precios siguen siendo muy acusadas.

Las investigaciones de consumo de ING constatan que la subida de los precios de los alimentos sigue siendo una de las principales preocupaciones de los consumidores de la UE en 2026, y que muchos esperan que el precio de la cesta de la compra continúe aumentando con rapidez, especialmente en los países donde los alimentos y las bebidas no alcohólicas representan una parte importante del gasto de los hogares.

En cuanto a las expectativas de mejora del poder adquisitivo, los pesimistas superan claramente a quienes se muestran esperanzados.

Entonces, ¿cómo se espera que evolucionen los precios de los alimentos en Europa en 2026? ¿En qué países prevén los consumidores nuevas subidas? ¿Y cómo varía el peso de la alimentación en los presupuestos familiares en el conjunto del continente?

El temor a nuevas subidas supera el 60% en tres países

En conjunto, el 58% de los encuestados afirmó estar muy de acuerdo o de acuerdo con la afirmación "Espero que el nivel de precios de la cesta de la compra en mi país aumente más rápidamente en los próximos 12 meses".

Solo el 14% de los encuestados en los seis países se mostró en desacuerdo. El economista de ING Thijs Geijer interpretó este resultado como una señal de que las presiones sobre los precios se están moderando, aunque advirtió de que muchos hogares siguen padeciendo la herencia de la reciente inflación alimentaria.

"Es una señal de que muchos consumidores están mentalmente preparados o se están preparando para una inflación aún mayor", señaló Geijer. Añadió que los consumidores pueden necesitar más tiempo de inflación moderada antes de que cambien sus expectativas.

La encuesta de ING abarcó seis países europeos, Alemania, España, Países Bajos, Bélgica, Polonia y Rumanía, con alrededor de 1.000 participantes en cada uno.

Con la excepción de España, la preocupación por la subida de precios es mayor en el resto de países y llega a superar a dos de cada tres personas en algunos casos. En Rumanía, el 73% de los encuestados espera que los precios de la cesta de la compra aumenten más rápidamente en los próximos 12 meses. La proporción es del 66% en Bélgica y del 64% en Países Bajos.

En Alemania, más de la mitad de los encuestados (57%) prevé que los precios de la cesta de la compra suban con más rapidez, mientras que en Polonia la cifra se sitúa cerca de la mitad (49%).

Por qué es menor el porcentaje en España

España registra la proporción más baja, con solo alrededor de dos de cada cinco personas (39%) con esta expectativa.

La economía española creció un 2,8% en 2025, muy por encima de la media de la zona euro, situada en el 1,5%. La caída de los precios de la energía y el alivio de la inflación han contribuido a mantener la confianza de los consumidores y a apuntalar el gasto.

Los datos de Indeed muestran además que España ocupa el segundo puesto entre las cinco mayores economías europeas por número de ofertas de empleo, un volumen que a finales de 2025 se situaba un 54% por encima de los niveles previos a la pandemia.

Las proyecciones de la OCDE también sitúan a España en cabeza entre las cinco grandes economías europeas, con un crecimiento del PIB real previsto del 2,2%, frente al 1,2% tanto en la zona euro como en el Reino Unido.

La OCDE prevé que la intensa creación de empleo y el aumento de los salarios reales sigan sustentando el consumo privado en España.

Consumidores escépticos

¿Son optimistas los consumidores europeos sobre una mejora de su poder adquisitivo? No especialmente.

En los seis países analizados, el 39% de los encuestados se mostró en desacuerdo con la afirmación "Espero que mi poder adquisitivo en 2026 aumente con respecto a este año", una proporción muy superior al 29% que se declaró de acuerdo.

"Incluso con unos salarios reales en gran medida recuperados, los consumidores siguen pesimistas sobre su poder adquisitivo de cara a 2026", señaló el economista de ING Thijs Geijer.

Alemania presenta el mayor nivel de pesimismo, con más de la mitad de los encuestados (53%) en desacuerdo con esa afirmación, seguida muy de cerca por Bélgica (50%).

La proporción de quienes expresan pesimismo es menor en el resto de países, y se sitúa en el 40% en Países Bajos, el 36% en Polonia y el 34% en Rumanía.

España vuelve a destacar. Solo el 18% de los encuestados no espera una mejora de su poder adquisitivo, mientras que más de la mitad (52%) está de acuerdo con la afirmación, lo que apunta a una visión más optimista.

Geijer señaló que los consumidores españoles se muestran considerablemente más animados, probablemente porque reflejan la mejora relativamente intensa de los salarios reales en los últimos años.

Inflación de los alimentos y peso en el gasto de los hogares

Existe una correlación positiva entre la inflación media anual de los alimentos y las bebidas no alcohólicas y su peso en el gasto de los hogares. Cuando uno de estos factores aumenta, el otro tiende también a incrementarse. La relación no es perfecta, pero sí bastante sólida.

Esto implica que algunos países se ven más afectados, ya que afrontan una inflación alimentaria más elevada al tiempo que los hogares destinan una parte mayor de su presupuesto a la compra de alimentos.

Por ejemplo, en Rumanía la inflación de los alimentos se situó en el 6,8% en 2025, mientras que los hogares dedicaron el 23,1% de su presupuesto a alimentos y bebidas.

Este patrón se observa de forma generalizada en varios países de Europa del Este y de los Balcanes.

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