El Tesoro de Estados Unidos ha pedido a los bancos vigilar más las redes iraníes de blanqueo ligadas al petróleo sancionado para aumentar la presión sobre Irán con negociaciones estancadas.
En un intento de desmantelar los sofisticados mecanismos financieros que Irán utiliza para sortear las restricciones al comercio internacional y presionar a Teherán para que cierre un acuerdo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha pedido al sector bancario que refuerce la vigilancia.
Esta iniciativa implica a la banca privada, a la que se pide que ayude a identificar las redes clandestinas que mueven capital a través de empresas pantalla y activos digitales para ocultar los ingresos de las ventas de crudo sometidas a sanciones.
En particular, se ha instado a los bancos estadounidenses a vigilar de cerca el petróleo etiquetado como 'Malaysian blend', ya que, según las autoridades, esta denominación en la documentación de transporte se utiliza con frecuencia para ocultar su origen iraní.
Entre otros indicios señalados figuran la 'ausencia o falsificación evidente de registros de envío' y el recurso a transferencias de carga de barco a barco en mar abierto, prácticas destinadas a ocultar el origen real de la mercancía.
Se trata del último paso en la campaña coordinada del Gobierno estadounidense, apodada 'Economic Fury', puesta en marcha en abril. La iniciativa pretende ejercer 'máxima presión económica' y aislar financieramente al régimen iraní mediante el corte sistemático de sus principales fuentes de ingresos.
El lunes, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, reiteró el compromiso del Gobierno de Trump con esta estrategia y anunció que 12 personas y entidades habían sido designadas como facilitadoras de la venta y el envío de petróleo iraní por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
Los principales centros de transporte marítimo internacional, bajo la lupa de las autoridades de Estados Unidos
El papel de los grandes centros de transporte marítimo internacional también está siendo objeto de un mayor escrutinio.
Según la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), una oficina del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se ha identificado a decenas de navieras con sede en Irak, Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong como participantes en el transporte de petróleo iraní sancionado.
En un informe publicado el lunes, las autoridades estadounidenses concluyen que estas empresas realizaron operaciones por un valor aproximado de 4.000 millones de dólares (3.400 millones de euros) vinculadas a compañías petroleras iraníes y tramitaron al menos 707 millones de dólares (602 millones de euros) de esos fondos a través de cuentas en Estados Unidos en 2024.
En abril, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya había enviado cartas formales a entidades financieras de China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Omán sobre esta cuestión.
Estas misivas incluían una severa advertencia de que podrían imponerse sanciones secundarias estadounidenses a cualquier entidad que facilite actividades empresariales iraníes. También acusaban a estas jurisdicciones de permitir que transacciones ilícitas circulen por sus sistemas bancarios nacionales con una supervisión limitada.
A medida que el alto el fuego y las negociaciones adicionales se vuelven cada vez más frágiles, la amenaza de quedar desconectado del dólar estadounidense sigue siendo una herramienta poderosa para Washington en sus esfuerzos por aislar la economía iraní y presionar a la Guardia Revolucionaria Islámica.