Vilna se transformó en un gran escenario rosa durante el fin de semana, cuando miles de vecinos y turistas participaron en un festival de tres días en torno a la famosa sopa fría de remolacha de Lituania, el šaltibarščiai. La ciudad combinó gastronomía, música y actividades callejeras, con toboganes de espuma rosa y carreras junto al río que contribuyeron al ambiente festivo.
En el centro de la celebración estuvo un almuerzo colectivo conocido como 'Pink Break', en el que largas mesas reunieron a personas de todo el mundo para compartir la llamativa sopa. Los organizadores señalaron que se esperaban más de 100.000 visitantes y que se utilizaron toneladas de kéfir para preparar la sopa durante todo el evento.
El festival ha crecido con rapidez desde su lanzamiento hace cuatro años y forma ya parte de la estrategia de Vilna para atraer a más turistas y, al mismo tiempo, reivindicar un plato arraigado en la tradición gastronómica de la región.