Más de 250 empresas alemanas operan actualmente en Azerbaiyán, en sectores que van desde la industria y la logística hasta la construcción.
La relación de Azerbaiyán con Alemania está evolucionando más allá del ámbito energético, mientras ambos países estrechan lazos en la industria y la logística en un momento en que Europa busca diversificar sus cadenas de suministro y reducir su dependencia de Rusia.
"Azerbaiyán deja de ser percibido gradualmente por Alemania solo como un proveedor de energía y se está convirtiendo cada vez más en parte de una nueva arquitectura industrial y logística euroasiática", señaló Orkhan Yolchuyev, director del Centro de Análisis CASPIA.
Según Yolchuyev, el comercio bilateral entre ambos países alcanzó en 2025 unos 1.700 millones de euros, impulsado por las exportaciones alemanas de equipos industriales, maquinaria y sistemas de transporte.
Más de 250 empresas alemanas operan ya en Azerbaiyán, en sectores que van desde la manufactura y la construcción hasta la logística y la energía.
Este giro se ha acelerado desde que Azerbaiyán empezó a suministrar gas directamente a Alemania y Austria a comienzos de 2026, como parte del esfuerzo más amplio de Europa por reducir su dependencia de la energía rusa tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú.
Más allá de la energía
La verdadera transformación, sostiene Yolchuyev, no está en las cifras comerciales sino en lo que representan.
"Indican que las relaciones bilaterales están evolucionando hacia un nivel más elevado de cooperación industrial", añadió, aludiendo a la necesidad de Alemania de nuevos mercados de exportación y de redes de suministro más resistentes.
Las empresas alemanas que ya están presentes en Azerbaiyán podrían integrarse pronto en sus programas de reconstrucción y en sus zonas industriales en expansión, especialmente en ingeniería, transporte, energías renovables y manufactura avanzada.
Buena parte de este cambio se articula a través del Corredor Medio, la ruta de transporte que conecta China y Asia Central con Europa pasando por el mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y Turquía.
La guerra de Rusia en Ucrania ha conferido una nueva urgencia a esta ruta, mientras las empresas europeas buscan alternativas que protejan sus cadenas de suministro frente a posibles interrupciones.
Azerbaiyán se encuentra en su centro logístico, y sus conexiones marítimas y ferroviarias son cada vez más claves para este corredor transcontinental.
Para Yolchuyev, el valor del corredor depende menos del volumen de carga que moviliza que del tipo de mercancías que transporta.
"Cuanto mayor sea la proporción de productos de alto valor añadido, como componentes de automoción, maquinaria industrial, equipos eléctricos, electrónica o productos químicos, mayor será la eficiencia económica de la ruta", explicó, señalando la ampliación del puerto de Bakú y de la Zona Económica Libre de Alat como motores de nuevas inversiones en manufactura y logística.
La energía sigue siendo el eje
La energía continúa siendo un elemento central pese a la ampliación del alcance de la cooperación. Azerbaiyán se ha consolidado como un proveedor fiable de gas y, desde principios de 2026, envía gas directamente a Alemania y Austria.
Farid Shukurlu, investigador asociado no residente del 'Research Institute for European and American Studies', considera que la invasión rusa marcó un punto de inflexión.
"Tradicionalmente, las relaciones económicas entre Azerbaiyán y Alemania se concentraban en un número limitado de sectores, entre ellos la maquinaria pesada, el automóvil y los productos farmacéuticos", explicó.
"Sin embargo, la invasión rusa a gran escala de Ucrania transformó de forma profunda la relación económica bilateral".
Según Shukurlu, en los cinco meses posteriores al primer envío de crudo de Azerbaiyán a Alemania, el país exportó 360.300 toneladas de petróleo crudo y productos derivados por un valor aproximado de 210,9 millones de dólares (196 millones de euros).
A su juicio, Azerbaiyán podría convertirse con el tiempo en una ruta de tránsito para el petróleo kazajo y el gas turcomano con destino a Alemania y otros mercados europeos.
El giro de Alemania tiene un peso especial, dado su anterior dependencia del gas ruso. Italia sigue siendo el mayor comprador europeo de gas azerbaiyano a través del gasoducto Trans Adriatic Pipeline, pero Alemania avanza ahora en la misma dirección.
Manfred Scherer, alcalde de la Verbandsgemeinde Sprendlingen-Gensingen, un municipio colectivo del distrito alemán de Mainz-Bingen, recordó su encuentro con el actual ministro de Energía de Azerbaiyán, Parviz Shahbazov, cuando este era embajador en Alemania.
"Las relaciones económicas entre Alemania y Azerbaiyán han evolucionado de forma positiva en los últimos años, existe un gran potencial para seguir reforzando la cooperación", afirmó Scherer.
"Guardo muy buenos recuerdos de la visita del actual ministro de Energía, Parviz Shahbazov, a nuestro municipio durante su etapa como embajador de Azerbaiyán en Alemania", añadió.
"En aquel momento, analizamos oportunidades para profundizar nuestras relaciones mediante un hermanamiento municipal y para reforzar la cooperación entre nuestras regiones".
Un giro europeo más amplio
El giro de Alemania se inscribe en un movimiento más amplio de Europa hacia el sur del Cáucaso y Asia Central, en parte para respaldar el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán, que podría abrir la puerta a una mayor diversificación energética y a nuevas conexiones regionales.
Las visitas de alto nivel se han multiplicado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que la asociación con Azerbaiyán "importa mucho a la Unión Europea" y tiene "un impulso real".
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajó a Bakú para tratar una mayor implicación de la UE, mientras que la responsable de la diplomacia europea, Kaja Kallas, realizó una visita en mayo.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el presidente eslovaco, Peter Pellegrini, también han mantenido encuentros de alto nivel con el presidente Ilham Aliyev.