Los nuevos aranceles, de entre el diez y el 12,5 %, sustituirán el viernes a los aranceles globales que Trump anunció a comienzos de este año y que ahora expiran.
El presidente estadounidense Donald Trump impondrá nuevos aranceles de dos dígitos a 60 países alegando que no han logrado impedir el trabajo forzoso.
Los nuevos gravámenes, que oscilarán entre el diez y el 12,5%, entran en vigor el viernes y sustituirán a los aranceles globales del diez por ciento que Trump introdujo a comienzos de este año y que expiran ese mismo día a las 00:01.
Los aranceles anunciados el jueves afectarán a decenas de socios comerciales de Estados Unidos, entre ellos grandes economías como China, India y la Unión Europea, que en conjunto representan el 99% de sus importaciones.
"Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición de importar productos elaborados con trabajo forzoso y la aplica rigurosamente, ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo", afirmó el representante comercial estadounidense Jamieson Greer.
El año pasado, Trump impuso aranceles de dos dígitos a las importaciones procedentes de casi todos los países del mundo alegando que los déficits comerciales de Estados Unidos constituían una emergencia nacional.
En febrero, el Tribunal Supremo dictaminó que Trump no tenía autoridad legal para imponer esos aranceles en virtud de la Ley de Poderes Económicos Internacionales en Situaciones de Emergencia (IEEPA) de 1977.
Como consecuencia, la administración tuvo que devolver el dinero a los importadores que habían pagado los aranceles y Trump anunció en su lugar aranceles del diez por ciento a escala mundial al amparo de la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Sin embargo, estos gravámenes amparados en esa sección solo pueden mantenerse en vigor durante 150 días y deben expirar el viernes. Los aranceles del diez por ciento que caducan ahora serán reemplazados por los nuevos, considerados más resistentes a posibles impugnaciones judiciales que las medidas anteriores.
Los nuevos aranceles se han impuesto en virtud de la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente a introducir impuestos a la importación y otras sanciones contra los países que considere que recurren a prácticas comerciales "injustificables", "irrazonables" o "discriminatorias".
Los países que han aplicado una prohibición de importar productos elaborados con trabajo forzoso o se han comprometido a hacerlo, entre ellos Canadá, la UE, India y el Reino Unido, afrontarán un tipo del diez por ciento. Otros países, como China, Japón y Corea del Sur, se enfrentarán a un tipo superior del 12,5%.
Algunos productos quedan exentos de los gravámenes, entre ellos el petróleo y el gas y los fertilizantes, así como los productos cubiertos por un acuerdo de libre comercio norteamericano entre Estados Unidos, México y Canadá.
La decisión ha suscitado críticas generalizadas entre los países afectados. Brasil, que afronta aranceles del 12,5%, calificó la medida de "arbitraria e injustificada" y prevé aplicar aranceles de represalia a Estados Unidos.
Washington "ha optado por manipular un asunto de gran importancia para los derechos humanos y las luchas de los trabajadores de todo el mundo con el fin de acusar a 59 países y a la Unión Europea de prácticas desleales", señaló el Gobierno brasileño.
Chile también se enfrenta a un tipo del 12,5%. La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, afirmó que el país cuenta con "sólidas instituciones laborales, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y la erradicación del trabajo forzoso".
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos señalan que hay motivos para ser escépticos sobre la motivación de estos aranceles. No obstante, consideran que los gravámenes podrían contribuir a frenar el problema del trabajo forzoso.
El trabajo forzoso se define, según el Convenio sobre trabajo forzoso de 1930 de la Organización Internacional del Trabajo, como "todo trabajo o servicio exigido a cualquier persona bajo la amenaza de una pena y para el cual dicha persona no se ha ofrecido voluntariamente".
Según la agencia de la ONU, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor de 27,6 millones de personas se encontraban en situación de trabajo forzoso en todo el mundo en un día cualquiera de 2021.