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La escasez de las reservas de gas y la tensión en el mercado amenazan con encarecer la energía en Europa

Archivo - Aerogeneradores giran junto a la refinería Scholven de BP en Gelsenkirchen, Alemania, el 22 de octubre de 2022.
Foto de archivo - Aerogeneradores giran junto a la refinería Scholven de BP en Gelsenkirchen, Alemania, el 22 de octubre de 2022. Derechos de autor  AP Photo/Michael Sohn, File
Derechos de autor AP Photo/Michael Sohn, File
Por Doloresz Katanich
Publicado última actualización
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Europa encara su invierno de gas más duro desde 2022, con precios mayoristas en máximos de más de tres años. Las facturas subirán rápido en Países Bajos y tardarán casi un año en ajustarse del todo en Alemania y Austria.

Las facturas de gas y electricidad podrían subir en Europa este invierno si los precios mayoristas se mantienen elevados el tiempo suficiente como para trasladarse a los consumidores.

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El principal índice europeo del precio mayorista del gas natural, el TTF holandés para el mes siguiente, cotizaba el martes por la tarde por encima de 66€ por megavatio hora (MWh), frente a más de 68€ a primera hora de la sesión. A comienzos de año se situaba en torno a 29€/MWh.

La subida ha estado impulsada por la creciente preocupación de los inversores ante la posibilidad de que el estrecho de Ormuz siga cerrado de cara al invierno.

Todo ello sucede en un momento en que los niveles de almacenamiento de gas de la UE siguen en mínimos históricos antes de la temporada de calefacción.

Según datos de Gas Infrastructure Europe, los depósitos de gas de la UE estaban llenos al 62,99 % al final de la jornada de gas del 24 de agosto.

"Los almacenes de gas europeos están inusualmente bajos para esta época del año", declaró a Euronews Business Natasha Fielding, responsable editorial de gas, GNL, carbón y biomasa en Argus Media. Añadió que este nivel está muy por debajo de la media de los últimos cinco años, del 79 %.

"La única otra vez en los últimos 15 años en que las reservas estuvieron casi tan bajas fue en 2021, antes de la última gran crisis del gas", señaló Fielding.

Entre los grandes mercados europeos con menores niveles de almacenamiento, los depósitos de Alemania estaban solo al 51 %, mientras que los de Países Bajos se situaban en el 44,3 %.

Oxford Economics señaló en un informe publicado el 13 de agosto, antes de la última subida del precio del gas, que el consumo de gas de la UE es entre un 15 % y un 20 % inferior al de 2021.

La consultora apuntaba que la UE puede funcionar con niveles de almacenamiento más bajos, aunque eso implicaría depender de más importaciones de GNL en invierno. Esto podría dejar a la UE más expuesta a la competencia de los compradores asiáticos por los cargamentos disponibles.

Esa competencia ya se ha intensificado por el cierre de facto del estrecho de Ormuz, que interrumpe una ruta que normalmente canaliza casi una quinta parte del comercio mundial de GNL.

En una posible guerra de ofertas entre la UE y Asia, los precios mayoristas podrían subir aún más.

Con los niveles actuales, los precios "no serán suficientes para que Europa gestione sus reservas durante el invierno", escribieron en una nota las analistas de Goldman Sachs Samantha Dart y Laura Cyr, citada por Bloomberg.

"En un escenario en el que las exportaciones de energía de Oriente Medio solo se normalicen gradualmente hasta 2027, estimamos que el TTF de diciembre de 2026 probablemente tendría que situarse por encima de 100€/MWh", añadieron. "Eso supone un 110 % más que nuestro escenario base de 50€/MWh", precisaron.

Oxford Economics advirtió de que la UE podría verse obligada a suspender partes de su prohibición de importar gas ruso si el suministro se redujera aún más. Según el último cálculo de la Comisión Europea, la cuota de Rusia en el conjunto de las importaciones por gasoducto y de GNL era de alrededor del 12,5 % en 2025.

En enero de 2026, el Consejo de la UE adoptó un reglamento que prohíbe tanto las importaciones de GNL como de gas por gasoducto procedentes de Rusia a partir del 18 de marzo de 2026, con periodos transitorios para los contratos existentes. A finales de 2027 está previsto que queden prohibidas todas las importaciones de gas ruso.

¿Con qué rapidez pueden subir las facturas de los hogares?

Un repunte breve de los precios puede tener un efecto limitado, pero una escalada prolongada se irá trasladando gradualmente a los nuevos contratos domésticos y a los que se renueven.

Un salto de los precios mayoristas no se traduce de inmediato en subidas de los precios minoristas. La cotización de referencia del TTF puede subir mucho más deprisa que el precio efectivo de importación de la UE, que refleja lo que pagan realmente los importadores una vez tenidos en cuenta los contratos vigentes y las coberturas.

Sin embargo, a medida que vencen los contratos de los suministradores y estos compran o cubren más gas al nuevo precio de mercado, más elevado, el precio efectivo de importación se va acercando gradualmente al precio mayorista.

Esos mayores costes pueden trasladarse después a los hogares cuando se revisan las tarifas o se renuevan los contratos.

Según Fielding, el alcance de la subida de las facturas energéticas dependerá de cuánto dure la escalada de precios y de si estos siguen aumentando en los próximos meses. En toda la UE, "los hogares con tarifas variables de gas serían de los primeros en notar los efectos de unos precios mayoristas más altos", afirmó, y añadió que el traslado de los precios del gas a las facturas de electricidad suele ser más limitado.

"Los países con mercados minoristas más liberalizados tienden a experimentar un traslado más rápido", añadió Fielding.

Según Oxford Economics, de media se necesitan unos seis meses para que los cambios en los precios mayoristas se reflejen por completo en los precios al consumidor. No obstante, los plazos varían mucho entre países.

El informe explica que la estructura de mercado dominante, con contratos de precio fijo de 12 o incluso 24 meses, implica que el máximo traslado de los precios tarda casi un año en producirse en mercados como Alemania y Austria.

En países como Francia, Italia y España, los precios del gas para los consumidores pueden reaccionar en cuestión de unos pocos meses. En algunos mercados, como el de Países Bajos, el traslado es casi inmediato.

Oxford Economics señaló a Italia como el país más expuesto a un shock de precios del gas entre las grandes economías europeas, debido a la combinación de un traslado relativamente rápido y una dependencia del gas considerablemente superior a la media.

Sin embargo, el país cuenta actualmente con uno de los niveles de almacenamiento de gas más altos, según datos de Gas Infrastructure Europe.

Mucho dependerá de lo frío que sea el invierno.

Oxford Economics señaló que "la columna vertebral de la calefacción de espacios en la UE sigue siendo el gas, de modo que los precios del gas de la UE siguen siendo rehenes de las temperaturas exteriores de cara al próximo invierno". La consultora añadió que un periodo prolongado de frío este invierno impulsaría la demanda de calefacción y de gas.

En su informe, elaborado antes del último repunte del precio del gas natural, Oxford Economics señalaba que los precios de la energía para los consumidores de la eurozona, incluidos el gas, la electricidad y otros costes energéticos de los hogares, podrían llegar a ser hasta un 15 % más altos interanualmente en el cuarto trimestre.

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