La oleada de ventas amenaza con encarecer los costes de financiación de los hogares y las empresas estadounidenses.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo repuntaron con fuerza el miércoles después de que el Gobierno anunciara una recompra de deuda por valor de 6.000 millones de dólares (5.200 millones de euros), lo que decepcionó a unos inversores que esperaban una intervención mayor.
El rendimiento del bono de referencia a diez años superó el 4,85%, su nivel más alto en casi tres años, antes de moderarse ligeramente.
El rendimiento del bono a 30 años se situó en el 5,29%, frente al 5,26% registrado la víspera. En agosto llegó al 5,33%, su nivel más alto desde 2007.
Los rendimientos del Tesoro condicionan los tipos de interés en toda la economía estadounidense, de modo que un aumento sostenido puede encarecer las hipotecas, los préstamos empresariales y otras formas de financiación. Unos costes de endeudamiento más elevados también pueden frenar el crecimiento económico y presionar a la baja las cotizaciones bursátiles.
La subida se produjo después de que el Departamento del Tesoro anunciara que el jueves recomprará hasta 6.000 millones de dólares en bonos con vencimientos entre diez y 20 años. Es una cifra tres veces superior a la de su última operación de recompra de deuda a largo plazo.
La medida forma parte de un plan anunciado el mes pasado por Scott Bessent, secretario del Tesoro, para apuntalar la liquidez del mercado de bonos.
Los rendimientos también recibieron impulso alcista a medida que el crudo Brent superaba los 100 dólares por barril por primera vez desde finales de julio, en plena escalada de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Algunos participantes en el mercado de bonos esperaban, a raíz de los comentarios de Bessent, que la recompra alcanzara los 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) o más, en lugar de los habituales 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros), escribió el comentarista financiero Stephen Innes en una columna en Substack.
La cifra de 6.000 millones de dólares se situó "cerca del extremo inferior del rango que se barajaba entre los operadores", señaló Innes.
"El mercado de deuda del Tesoro pasó la mañana esperando a que Scott Bessent desvelara con cuánta munición financiera estaba dispuesto a respaldar el programa ampliado de recompras", escribió.
"Cuando finalmente se conoció la cifra, era superior al compromiso inicial pero aún demasiado pequeña para satisfacer a un mercado ya saturado de deuda a largo plazo".
Patrick O'Hare, analista de Briefing.com, señaló que la decepción por el tamaño de la recompra podría contribuir a explicar el repunte de los rendimientos. Otra posibilidad, añadió, es que "el mercado lo perciba más o menos como un juego de manos".
Algunas figuras destacadas de las finanzas han criticado el plan por considerarlo un parche a corto plazo para problemas más profundos de las cuentas públicas estadounidenses. Sostienen que el mercado de deuda del Tesoro es demasiado grande para que recompras de esta magnitud tengan un efecto significativo.
El plan de Bessent supone "un esfuerzo forzado que resulta demasiado evidente", afirmó O'Hare.
Un plan controvertido
El anuncio del miércoles llegó después de que el 19 de agosto se presentara un plan para "al menos duplicar" las recompras de deuda pública a largo plazo.
El Tesoro explicó que el programa pretende mantener una liquidez suficiente en el mercado después de que el rendimiento del bono a 30 años se disparara hasta su nivel más alto en casi dos décadas.
El 20 de agosto, Bessent declaró a la cadena 'CNBC' que el repunte de los rendimientos se había visto agravado por el escaso volumen de negociación durante el más tranquilo periodo estival y "no refleja los fundamentales subyacentes".
Los analistas han vinculado la subida de los rendimientos a varios factores, entre ellos los elevados precios del petróleo, la intensa inversión en inteligencia artificial y el aumento del endeudamiento del Gobierno estadounidense provocado por el déficit presupuestario.
El plan también ha suscitado críticas de figuras destacadas de las finanzas, entre ellas el inversor multimillonario Stanley Druckenmiller, antiguo mentor de Bessent.
"Los mercados agregan información que ningún comité posee, y los precios son el canal por el que esa información llega a quienes toman decisiones", escribió Druckenmiller en un artículo de opinión publicado el mes pasado en el diario 'Wall Street Journal'.
"Cada punto básico de contención artificial de los rendimientos es una subvención al aplazamiento", añadió.
Los operadores también perciben tensión entre el plan de recompras del Tesoro y los esfuerzos del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, por combatir una inflación persistente.
Los mercados de futuros han incrementado la probabilidad implícita de una subida de tipos de interés por parte de la Fed a medida que han subido los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos.
Los inversores centrarán ahora su atención en las cifras de inflación mayorista y de precios al consumidor de Estados Unidos que se publican el jueves y el viernes.
El informe del índice de precios al consumo del viernes "agravará o mitigará" las preocupaciones sobre una posible subida de tipos de la Fed, señaló O'Hare.