Miles de personas visitan cada año el Nabana no Sato, a unas cuatro horas de Tokio. Una de sus principales atracciones es una recreación del monte Fuji de 35 metros de altura.
Hicieron falta tres meses de trabajo y 20 técnicos para instalar millones de diminutas bombillas, pero visto el resultado, cada segundo mereció la pena. Cada tarde de invierno, miles de visitantes desafían el frío para asistir al Nabana no Sato Winter Illumination, la mayor exhibición de luces de Japón, situada a cuatro horas de Tokio.
Más de 5,8 millones de bombillas LED animan este jardín botánico con paisajes cambiantes, desde túneles dorados hasta escenas inspiradas en la aurora boreal. Para los japoneses, las fiestas de fin de año son ante todo una celebración de la belleza y el asombro.
"Es precioso. Es muy japonés", comentaba una pareja que se acercó al lugar para disfrutar del espectáculo. "Estas iluminaciones, estas atmósferas esféricas, estas escenografías. Creo que solo aquí se puede ver esto".
Algunos visitantes se dan un capricho con una pausa en los 'onsen', los baños termales naturales del país. Otros admiran una reproducción del monte Fuji de 35 metros de altura.