La Biblioteca Nacional de Francia ha recuperado un manuscrito inédito del célebre compositor austríaco, que saca a la luz siete nuevas piezas para flauta y arpa.
Tras 31 años como conservador de la Biblioteca Nacional de Francia, el musicólogo François-Pierre Goy se preparaba poco a poco para jubilarse. El dos de febrero, mientras revisaba manuscritos en uno de los depósitos de la institución, se topó con un cuaderno desconocido.
En su interior encontró 44 páginas de partituras de 1778. Goy, responsable de las colecciones anteriores a 1800 del Departamento de Música de la biblioteca, creyó reconocer la caligrafía y el estilo de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).
Sin estar seguro del alcance de su hallazgo, pidió la opinión de su colega Laurence Decobert, que había comisariado anteriormente una exposición sobre la relación de Mozart con Francia.
Decobert confirmó su intuición y, en abril, Armin Brinzing, de la Bibliotheca Mozartiana del Mozarteum de Salzburgo, autentificó definitivamente el documento.
Goy acababa de poner las manos sobre un manuscrito inédito del maestro austríaco.
"Es uno de los descubrimientos más importantes de las últimas décadas", afirmó en un comunicado el presidente de la Biblioteca Nacional, Gilles Pécout.
El hallazgo se mantuvo en secreto durante meses, pero este lunes la emisora France Musique ofreció en antena el estreno mundial de las siete piezas de Mozart para flauta y arpa, interpretadas por la flautista Mathilde Caldérini y el arpista Nicolas Tulliez, del Orchestre Philharmonique de Radio France.
"Es un honor excepcional para cualquier formación musical devolver a la vida una obra olvidada de Mozart", declaró en un comunicado la presidenta de Radio France, Sibyle Veil.
"Que este estreno mundial se haya confiado al Orchestre Philharmonique de Radio France da fe de la excelencia de sus músicos y de su compromiso con la transmisión de nuestro patrimonio musical", añadió.
Las obras recién descubiertas, una serie de delicados y breves ejercicios, vienen a enriquecer el reducido repertorio de Mozart para estos dos instrumentos.
También arrojan luz sobre la estancia del compositor en París. De hecho, Mozart, de 22 años, permaneció en la capital francesa entre marzo y septiembre de 1778. Durante ese periodo se le pidió que impartiera clases de composición a Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes, una consumada arpista e hija de un diplomático.
El cuaderno recuperado da testimonio de esta actividad como profesor. Aunque su padre estaba convencido de su genio, la señorita de Guînes demostró ser una mala compositora y Mozart lamentó "la falta de inventiva musical de su alumna" en una carta dirigida a su propio padre, según relata la Biblioteca Nacional.
Si las clases del maestro no dieron lugar a grandes sonatas, sí permitieron completar seis ejercicios de composición que, con toda probabilidad, "parten de ideas propuestas por el propio Mozart".
Las lecciones se interrumpieron cuando la señorita de Guînes se casó en julio de 1778, y la última pieza quedó inconclusa.
El manuscrito permanecerá bajo la custodia de la Biblioteca Nacional de Francia, que alberga la tercera mayor colección de manuscritos musicales autógrafos de Mozart, después de Salzburgo y Berlín. Mientras tanto, la música espera a resonar en las salas de concierto de todo el mundo.