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¿Por qué es tan importante el Tratado de Alta Mar?

En colaboración con The European Commission
¿Por qué es tan importante el Tratado de Alta Mar?
Derechos de autor Greenpeace/Euronews
Derechos de autor Greenpeace/Euronews
Por Denis Loctier
Publicado Ultima actualización
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El acuerdo adoptado por la ONU en 2023 pretende proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales. Lo han firmado 88 países: para entrar en vigor debe ser ratificado por al menos 60, pero hasta ahora sólo lo han hecho tres.

Las fronteras nacionales en el mar son invisibles, pero para los animales marinos cruzarlas puede significar la diferencia entre la protección y el peligro.

Este mes, científicos de un buque de Greenpeace realizaron un estudio en torno a la Reserva Marina de las Galápagos. Descubrieron que la biodiversidad en las vastas zonas protegidas es próspera. Pero esta seguridad desaparece en las aguas internacionales cercanas.

Al este del archipiélago de las Galápagos, las especies migratorias tienen que atravesar una zona de pesca industrial, lejos de las leyes de cualquier nación. En esta región, como en otras del mundo, el alta mar se enfrenta a una marea creciente de actividad humana.

Entre zonas de pesca y zonas de protección

"Con la nueva industria, como la minería en aguas profundas y las prácticas pesqueras insostenibles, lo que más nos preocupa es que estas zonas son especialmente susceptibles de desaparecer. Existe el peligro de que, sin un reconocimiento real de esta increíble diversidad, podamos perderla antes incluso de tener la oportunidad de reconocerla, apreciarla y protegerla", nos dice Stuart Banks, Investigador Marino Senior e Investigador Principal de la Fundación Charles Darwin

Hasta ahora, las naciones han tenido dificultades para designar lugares de conservación fuera de sus propias zonas económicas exclusivas
Hasta ahora, las naciones han tenido dificultades para designar lugares de conservación fuera de sus propias zonas económicas exclusivasEuronews

Hasta ahora, las naciones han tenido dificultades para designar lugares de conservación fuera de sus propias zonas económicas exclusivas. Pero los activistas tienen la esperanza de que un nuevo tratado internacional cambie esta situación, permitiendo la protección de zonas oceánicas más allá de las jurisdicciones nacionales.

“Si conseguimos que esta zona sea declarada área marina protegida, será una gran victoria, ya que cerraremos ese círculo y conseguiremos que un espacio que ha sido altamente amenazado por la pesca industrial puede estar protegido y estas especies puedan transitar de manera segura", explica la campañista de Greenpeace, Ruth Ramos

El objetivo es alejar actividades destructivas como la pesca intensa y el tráfico marítimo pesado de ecosistemas delicados y rutas migratorias. Hablamos con Alex Hearn, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad San Francisco de Quito:

"Los tiburones van a hacer lo que los tiburones van a hacer. Las tortugas van a hacer lo que van a hacer. Depende de nosotros adaptarnos a ellas. Y la idea es encontrar la mejor solución que les dé cabida, con el mínimo impacto en los diferentes sectores y sus actividades económicas, obviamente."

La importancia de proteger la alta mar

Durante mucho tiempo, la idea de proteger la alta mar parecía poco realista. Las aguas internacionales, que cubren la mitad de la superficie del planeta, están gestionadas por un mosaico de organizaciones. Cada una se centra en regiones o actividades específicas. Ninguna tiene autoridad para garantizar la conservación de la biodiversidad oceánica.

Estudios recientes sugieren que la protección de zonas clave de alta mar, como las aquí destacadas, podría restablecer la salud de los océanos con un impacto mínimo en la industria pesquera.

Pero los esfuerzos de conservación deben tener en cuenta todas las actividades en alta mar, incluido el tráfico marítimo mundial que atraviesa zonas sensibles en alta mar.Proteger el océano y mantener al mismo tiempo nuestras economías interconectadas es una tarea ardua.

Fueron necesarios más de 15 años de debates en las Naciones Unidas hasta que, en marzo de 2023, los delegados alcanzaron un acuerdo histórico para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales. 

El acuerdo sobre Biodiversidadmás allá de las jurisdicciones nacionales, también conocido como el "Tratado de Alta Mar", no crea nuevas áreas protegidas, pero establece un marco legal para que las naciones lo hagan.

El tratado ha sido firmado por 88 partes, entre ellas la Unión Europea y todos sus Estados miembros, así como China y Estados Unidos. La directora de High Seas Alliance, Rebecca Hubbard, entra en detalle: 

"Lo que tenemos con el Tratado de Alta Mar es, por primera vez, la capacidad de proteger dos tercios del océano mundial. Tenemos la capacidad de evaluar exhaustivamente los impactos potencialmente dañinos sobre el océano y sus preciosos recursos. Y, por primera vez, tenemos la capacidad de garantizar que los beneficios y el acceso a esos recursos se compartan de forma equitativa y justa."

El tratado no entrará en vigor hasta que lo ratifiquen al menos 60 Estados. Minna Epps, directora del equipo de Océanos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cree que los países firmantes sí quieren que se aplique este tratado:

"Esa voluntad existe realmente. Así que ahora se trata de cómo podemos ayudar a los países, cómo podemos ayudar proporcionando, creando capacidad, concienciando. Y también creo que hay algunos interrogantes en el Sur Global sobre lo que va a costar ponerlo en práctica, cuál es la carga, etc. Al mismo tiempo, tenemos que crear un mecanismo institucional que lo respalde."

La plataforma de la Iniciativa Azul de Mónaco

La Iniciativa Azul de Mónaco es una de las plataformas mundiales en las que expertos y responsables debaten cómo aplicar el tratado una vez que entre en vigor. En el foro de este año, las Seychelles anunciaron su ratificación, uniéndose a Chile y Palaos como los únicos países que lo han hecho hasta ahora. Para muchas naciones costeras, sus economías y su seguridad alimentaria dependen de la salud de los ecosistemas de alta mar.

"La alta mar es remota, el océano abierto, pero es completamente relevante para la vida en los mares costeros, para la salud de los arrecifes de coral y para las poblaciones de peces y las comunidades pesqueras. Así que si no gestionamos la alta mar, podemos romper esas conexiones. Y así las pesquerías pueden colapsar en los mares costeros. Si protegemos eficazmente la alta mar, podremos mantener la resistencia y la solidez de las poblaciones de peces y, por tanto, los medios de subsistencia que dependen de ellas", dice David Obura, presidente de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas.

La mesa redonda sobre la protección en alta mar

Aún quedan muchas interrogantes sobre la aplicación práctica del acuerdo. Lograr el consenso entre naciones con intereses económicos diversos es todo un reto, opina Enric Sala, explorador residente de National Geographic:

"Es mucho más fácil proteger cualquier cosa dentro de las aguas de un país porque estás tratando con un solo gobierno, ¿verdad? La alta mar es un poco como el Salvaje Oeste: va a ser todo un reto porque, aunque se trata de un proceso de la ONU, un instrumento legal para que los países acuerden proteger zonas, por supuesto, sabemos que algunos países se van a oponer a cualquier cosa que impida su pesca -no declarada, no reglamentada- donde quieran."

Una cuestión urgente es la financiación. El objetivo mundial de biodiversidad pretende proteger al menos el 30% de la vida marina de aquí a 2030. Cumplirlo exigirá presupuestos considerables, con costes y responsabilidades repartidos equitativamente entre los agentes estatales y posiblemente incluso no estatales.

"¿Quién debe pagar para proteger la naturaleza? ¿Es usted? ¿soy yo? Debemos reflexionar y establecer mecanismos que permitan financiar la protección de alta mar", comparte Robert Calcagno, diorector general del Instituto Oceanográfico, Fundación Príncipe Alberto I de Mónaco.

Por otro lado, algunos costes podrían considerarse una inversión.Olivier Wenden, vicepresidente y consejero delegado de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, dice lo siguiente: 

"Es algo contraintuitivo, pero una zona marina protegida en alta mar permite que se recuperen las poblaciones de peces, lo que permite a los pescadores desarrollar su actividad económica. Se calcula que la proporción es de diez a uno, lo que significa que 1 dólar invertido en alta mar genera 10 dólares de retorno de la inversión."

La Unión Europea, mediadora en el acuerdo de alta mar, lo considera una manifestación de su compromiso con el desarrollo sostenible y el reparto equitativo de los recursos marinos. Charlina Vitcheva, directora general Asuntos Marítimos y Pesca en la Comisión Europea opina que es necesarioimpulsarnos hacia la ratificación: 

"Y estamos bastante adelantados en el procedimiento de la UE. Realmente espero que lo hagamos lo antes posible, nuestros Estados miembros también - y tened en cuenta: necesitamos 60 firmas. Casi la mitad de ellas pueden proceder de la Unión Europea. Así que nos comprometemos a hacerlo lo antes posible."

Los defensores del tratado abogan por su entrada en vigor antes de 2025, aunque preocupa conseguir suficientes ratificaciones a tiempo. Los investigadores recuerdan que, con muchas especies marinas en peligro de extinción, el océano no puede esperar.

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