Los gálagos, primates africanos catalogados como casi amenazados, sufren el impacto de la deforestación, las carreteras y la pérdida de hábitat en Sudáfrica. Científicos proponen instalar puentes arbóreos para reducir atropellos y frenar el declive de sus poblaciones.
Los científicos reclaman la construcción de "puentes arbóreos" para ayudar a que las poblaciones de gálagos (a veces llamados 'bebés de los arbustos') se repongan de los efectos de la deforestación.
Famosos por sus enormes ojos redondos y orejas puntiagudas, los gálagos eran antes omnipresentes en Sudáfrica, donde se ganaron la fama de colarse en pueblos y ciudades para robar comida de mascotas de los cuencos y de pedir sobras a los turistas en los safaris.
Sin embargo, los investigadores Frank Cuozzo y Michelle Sauther, que viajaron por primera vez a Sudáfrica en 2012 en busca de este primate, han empezado a detectar una tendencia inquietante. Cada vez encuentran más gálagos muertos, atropellados en las carreteras o atacados por perros.
¿Por qué los gálagos están catalogados como "casi amenazados"?
En enero de 2026, la organización Endangered Wildlife Trust (EWT) reclasificó al gálago de cola gruesa, que pasó de especie de "preocupación menor" a "casi amenazada". Aunque esta categoría no es tan grave como "en peligro", los investigadores advierten de que indica que las poblaciones probablemente están cayendo a un ritmo preocupante.
"Las amenazas humanas están en todas partes, para todas las especies", afirma Cuozzo, científico del Lajuma Research Center en Sudáfrica. "Pero hemos podido documentar que las amenazas humanas a las que se enfrentan los gálagos, entre ellas la deforestación y la pérdida de hábitat, van en aumento".
Los gálagos de cola gruesa pasan la mayor parte de su vida en los árboles y se alimentan de la goma de acacia. Pero a medida que los seres humanos arrasan grandes extensiones de bosque para la agricultura y para urbanizaciones de las afueras, los gálagos se ven obligados a entrar en zonas residenciales en busca de alimento.
A partir de imágenes de satélite, los investigadores calcularon que los hábitats donde viven estos primates se reducen en torno a un 3,6% por década, un ritmo más rápido que la pérdida media de áreas naturales en la región.
En un ejemplo, unos 200 kilómetros al norte de Pretoria, en Sudáfrica, los gálagos han desaparecido aparentemente tras la construcción de una presa río arriba, que secó su bosque predilecto.
Estudios anteriores también han demostrado que el comercio ilegal de mascotas, el tráfico rodado y los ataques de perros podrían estar causando a los gálagos en Sudáfrica un daño mucho mayor del que los expertos habían previsto en un principio.
¿Pueden los puentes arbóreos ayudar a los gálagos a recuperarse?
Cuozzo y Sauther instan ahora a los habitantes de la zona a no alimentar a los primates ni dejar comida para mascotas al aire libre por la noche, para evitar que los gálagos se adentren en los asentamientos humanos, donde son aún más vulnerables.
Para reducir los atropellos, los investigadores defienden ahora la instalación de "puentes arbóreos". Estas pasarelas de cuerdas permitirán a los gálagos cruzar las carreteras sin riesgo de ser embestidos por los coches.
Los puentes arbóreos se han instalado en todo el mundo, incluso en el corazón del Amazonas, para ayudar a proteger a distintas especies y limitar su exposición a infraestructuras construidas por el ser humano como las carreteras.
WWF afirma que los puentes arbóreos son una "medida clave de mitigación" para fauna como puercoespines, perezosos y monos cuyos territorios han quedado "fragmentados por infraestructuras lineales".
"Una sola carretera puede aislar a un animal de refugios, recursos alimenticios y posibles parejas, dificultar su vida diaria y dividir a las especies en subpoblaciones distintas, lo que puede mermar la diversidad genética", señala la organización.
Sin embargo, los investigadores señalan que hay "tan poco dinero" disponible para la conservación que incluso construir un sencillo puente arbóreo puede llevar tiempo. "Cuanto más conocemos a una especie, mejor podemos invertir ese dinero de forma realmente eficaz", añaden.
En última instancia, si no se frena la deforestación, el gálago de cola gruesa corre el riesgo de acercarse aún más a la extinción.