Un estudio en 'Nature' ha confirmado que las inundaciones repentinas que arrasaron la horta sur valenciana y la albaceteña Letur en 2024 se agravaron por la emergencia climática.
España sigue intentando cerrar sus heridas y comprender qué salió mal año y medio después de una de las peores inundaciones de su historia. El 29 de octubre de 2024, una intensa DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) golpeó la ciudad de Valencia. Este fenómeno se forma cuando una bolsa de aire frío se desgaja de la corriente en chorro polar y se instala sobre el cálido Mediterráneo.
Esta provocó inundaciones repentinas catastróficas que inundaron las calles, desbordaron las infraestructuras, dañaron viviendas e incluso hicieron descarrilar un tren. Al menos 230 personas murieron durante el 'tsunami' fluvial que, según los expertos, causó daños valorados en 29.000 millones de euros. La DANA ha provocado una indignación generalizada en todo el país por la gestión de las autoridades competentes.
Cómo el cambio climático alimentó las inundaciones de Valencia
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature Communications concluye que el cambio climático de origen antropocéntrico, provocado por la quema de combustibles fósiles, agravó las inundaciones de Valencia.
Los investigadores utilizaron modelos de simulación para prever la intensidad y la extensión de las precipitaciones en un mundo que se calienta y las compararon con condiciones hipotéticamente más frías, partiendo de la premisa de que la actividad humana no hubiera recalentado el planeta desde la Revolución Industrial.
Determinaron que hubo un aumento del 21% en la intensidad de la lluvia durante un periodo crítico de seis horas, un incremento del 56% en la superficie con precipitaciones superiores a 180 milímetros y un 19% más de lluvia total en la cuenca del río Júcar debido al aumento de las temperaturas.
Por cada grado que sube la temperatura del aire, la atmósfera puede contener alrededor de un 7% más de humedad, lo que puede dar lugar a lluvias más intensas y abundantes. El mar Mediterráneo y el Atlántico Norte registraron temperaturas récord durante el verano de 2024, justo antes de que la DANA llegara a España. Esto aumentó la cantidad de vapor de agua en la atmósfera y contribuyó a la intensidad de la tormenta.
"Aunque sigue siendo incierto si, y de qué manera, la frecuencia de este tipo de fenómenos puede cambiar en un clima más cálido, comparar simulaciones de la misma tormenta en condiciones más frías y más cálidas permite estimar hasta qué punto se intensificó una vez que se había formado", señala el investigador climático Markus Donat, que no figura como autor del estudio. "En conjunto, este estudio supone una contribución muy relevante para entender los procesos que amplifican los episodios de lluvia intensa en un clima más cálido, al empujarlos más allá del umbral de un acontecimiento extremo 'ordinario' y convertirlos en un desastre".
La adaptación al cambio climático en España
Los investigadores señalan que el estudio subraya la "necesidad inmediata" de acelerar el desarrollo y la puesta en marcha de medidas de adaptación al cambio climático, reforzando la resiliencia urbana ante la "creciente amenaza" de inundaciones en la región del Mediterráneo occidental.
España ya ha anunciado sus planes para crear una red nacional de refugios climáticos en edificios públicos que ofrezcan cobijo frente al calor extremo de cara a este verano. Los refugios estarán financiados por el Gobierno en las zonas donde las temperaturas abrasadoras afectan con más intensidad al país.
El Gobierno también ha confirmado que financiará planes de prevención de inundaciones en pequeños municipios, con 20 millones de euros adicionales destinados a planes de prevención de incendios tras los incendios récord que arrasaron grandes extensiones de masa forestal el año pasado.