Controlar el estrés de los padres reduce de forma significativa el riesgo de obesidad en los niños pequeños, según un nuevo estudio.
Ayudar a los padres a gestionar el estrés podría reducir el riesgo de obesidad en los niños pequeños, según ha comprobado un nuevo estudio. Cuando los padres se sienten desbordados, las rutinas familiares se resienten, aumentan las elecciones de alimentos poco saludables y disminuyen las conductas de crianza positivas.
Investigadores de la Universidad de Yale comprobaron que abordar el estrés de los padres junto con una alimentación saludable resulta eficaz para prevenir la obesidad en la primera infancia y mejorar tanto las prácticas de crianza positiva como la ingesta de alimentos sanos por parte de los niños.
"Ya sabíamos que el estrés puede ser un factor importante en el desarrollo de la obesidad infantil. La sorpresa fue que, cuando los padres manejaban mejor el estrés, mejoraba su modo de criar y disminuía el riesgo de obesidad de sus hijos pequeños", explicó Rajita Sinha, responsable del equipo de investigación.
¿Cómo se llevó a cabo el estudio?
Los investigadores llevaron a cabo un ensayo aleatorizado de doce semanas con 114 progenitores de distintos orígenes étnicos y socioeconómicos. Todos tenían sobrepeso u obesidad y eran padres de niños de entre 2 y 5 años.
Los padres se dividieron en dos grupos. El primero recibió un programa para reducir el estrés denominado Parenting Mindfully for Health (PMH), centrado en técnicas de atención plena y autorregulación conductual, combinadas con asesoramiento sobre alimentación saludable y actividad física.
El segundo grupo participó en una intervención de control, con asesoramiento sobre alimentación saludable y actividad física. Ambos grupos se reunían durante un máximo de dos horas a la semana. Durante esas doce semanas se controlaron los niveles de estrés de los padres y el peso de los niños.
Los padres del grupo PMH declararon tener menos estrés y mostraron mejoras en la crianza positiva. Sus hijos consumieron menos alimentos poco saludables y no registraron aumento de peso al finalizar el estudio.
Los resultados del otro grupo fueron muy distintos. Los padres no experimentaron mejoras similares y sus hijos registraron aumentos de peso significativos, tenían seis veces más probabilidades de entrar en la categoría de sobrepeso u obesidad.
Un problema mundial en aumento
La obesidad infantil sigue aumentando en todo el mundo. Según el World Obesity Atlas, el número de niños con sobrepeso alcanzará los 228 millones en 2040, superando por primera vez a la cifra de menores con bajo peso a escala global.
El exceso de peso en la infancia no solo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas más adelante, también conlleva peligros en los primeros años, cuando un desarrollo saludable resulta crucial. "Cuando las personas empiezan a subir en la escala de peso, aumenta su riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad, incluso en la infancia", añadió Sinha.
Los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud han fijado los 'Global Nutrition Targets' para mejorar la nutrición de madres, bebés y niños pequeños entre 2025 y 2030, con el objetivo de reducir el sobrepeso en un cinco por ciento en los próximos cinco años.