Newsletter Newsletters Events Eventos Podcasts Videos Africanews
Loader
Encuéntranos
Publicidad

Por qué el calor extremo nos irrita más y cómo reacciona el cerebro a las olas de calor

Un hombre se refresca en una fuente del castillo Sforza, en el centro de Milán, Italia, el jueves 25 de junio de 2026.
Un hombre se refresca en una fuente del castillo Sforza, en el centro de Milán (Italia), el jueves 25 de junio de 2026. Derechos de autor  AP Photo/Antonio Calanni
Derechos de autor AP Photo/Antonio Calanni
Por Marta Iraola Iribarren
Publicado
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google
Compartir Close Button

El calor extremo no solo perjudica al organismo, también puede desencadenar una cadena de efectos en la salud mental, desde irritabilidad y ansiedad hasta una mayor agresividad.

Con el aumento de las temperaturas extremas en toda Europa, no todo el mundo las afronta de la misma manera.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

El calor y la exposición al sol tienen efectos bien conocidos en la salud, que van desde la deshidratación hasta erupciones cutáneas y quemaduras.

Sin embargo, hay un efecto del calor sobre el organismo menos conocido, relacionado con la salud mental.

"Las investigaciones muestran que en los días más calurosos tienden a aumentar las tasas de agresividad, los episodios de ira al volante, la violencia e incluso las visitas a urgencias por problemas de salud mental", explica a Euronews Health Susan Albers, psicóloga clínica de la Cleveland Clinic.

Entonces, ¿qué está detrás de estos comportamientos y de estos cambios en la salud mental?

Cómo sobrellevar la incomodidad constante

Tener demasiado calor nos hace sentir incómodos. "Cuando estamos físicamente incómodos, tenemos menos paciencia, estamos más irritables y reaccionamos con más rapidez a nivel emocional", señala Albers.

Añade que cuando el cerebro trabaja a destajo y bajo estrés térmico para mantener el cuerpo fresco, dispone de menos recursos para mantener la calma y la concentración.

La clave durante los periodos de altas temperaturas es mantenerse bien hidratado. Los expertos en salud repiten como un mantra la importancia de beber suficiente líquido, una taza de agua por hora y al menos dos a tres litros al día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un organismo deshidratado pierde capacidad para regular su temperatura y puede provocar somnolencia, mareos y dolores de cabeza. También puede influir en la forma en que funciona el cerebro.

"Incluso una deshidratación leve puede afectar a las zonas del cerebro responsables de la atención, la toma de decisiones y las emociones. Puede que se sienta más ansioso, confuso o irritable antes incluso de darse cuenta de que tiene sed", afirma Albers.

Algunas soluciones sencillas pasan por beber algo frío o aplicarse un paño frío o una bolsa de hielo para refrescar las zonas del cuerpo donde los vasos sanguíneos están más cerca de la piel, como el cuello, las muñecas o los tobillos.

"El sobrecalentamiento puede hacer que el cerebro se sienta sobreestimulado. Si nota que empieza a irritarse, a sentirse ansioso o desbordado, cambie de entorno", recomienda Albers.

La importancia de un buen descanso nocturno

El sueño desempeña un papel fundamental en el correcto funcionamiento del organismo durante el día.

Una de las características de las olas de calor son las noches tropicales, es decir, cuando la temperatura nocturna no baja de 20ºC. Aunque son más habituales en los climas cálidos, los países más frescos las experimentan cada vez con mayor frecuencia.

La noche es el momento en que el cuerpo debería recuperarse. Cuando la temperatura no desciende durante esas horas, esa recuperación no se produce y el organismo sigue sometido a tensión.

"Cuando dormimos, nuestra temperatura central baja, el sistema cardiovascular descansa y el estrés acumulado de un día caluroso empieza a aliviarse", explica Armel Castellan, asesor técnico de servicios para calor extremo en la Organización Meteorológica Mundial y la OMS.

Sanders también señala que dormir mal es un desencadenante de cambios de ánimo y de desregulación emocional.

"Incluso una sola mala noche de sueño puede volverle más reactivo emocionalmente, impaciente y menos capaz de afrontar las frustraciones cotidianas", apunta.

Las personas con problemas de salud mental son más vulnerables

Quienes ya padecen problemas de salud mental también son más sensibles al calor extremo.

Investigaciones anteriores han comprobado que el calor puede tener efectos tanto inmediatos como retardados, entre ellos un mayor riesgo de suicidio, síntomas de esquizofrenia, ansiedad, trastornos depresivos y problemas relacionados con el consumo de sustancias.

"Las personas con ansiedad pueden notar más el calor porque muchas de las sensaciones físicas de estar acalorado, como el corazón acelerado, la sudoración o la falta de aire, se parecen a las de la propia ansiedad, lo que puede crear un círculo en el que cada una empeora a la otra", explica Albers.

Añade que determinados medicamentos, entre ellos algunos antidepresivos, estimulantes, antihistamínicos y fármacos para la tensión arterial, pueden dificultar que el cuerpo se refresque o aumentar el riesgo de deshidratación.

Algunos tratamientos también pueden perder eficacia o aumentar el riesgo de efectos secundarios cuando el organismo se sobrecalienta o se deshidrata.

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google

Noticias relacionadas

España registra 327 muertes por calor desde el domingo en una ola de calor récord

La eléctrica francesa destina 80 millones de euros para climatizar escuelas y guarderías

La Italia veterana también encesta y pone rumbo al Mundial FIBA Masters