El aire acondicionado evita más de 5.000 muertes relacionadas con el calor cada año en Estados Unidos y reduce la mortalidad atribuible a las altas temperaturas en más de la mitad. Sin embargo, un nuevo estudio concluye que ponerlo al máximo no aporta beneficios adicionales para la salud.
Con el aumento de las temperaturas y su impacto en la salud, el aire acondicionado en el hogar va mucho más allá del confort. Un estudio reciente, publicado el lunes en la revista 'Nature Health', concluye que también evita la muerte de miles de personas.
En Estados Unidos se evitan cada año más de 5.260 muertes relacionadas con el calor, lo que reduce la mortalidad atribuible a las altas temperaturas en más de la mitad, según un nuevo estudio de la Yale School of Public Health y la Yale School of the Environment.
"Todo el mundo está de acuerdo en que el aire acondicionado funciona, pero saber que funciona para una persona no es lo mismo que saber cuánta mortalidad evita en toda una población", afirmó Kai Chen, autor principal del estudio y profesor asociado de epidemiología en la Yale School of Public Health, en un comunicado de prensa.
Sin embargo, poner el aire acondicionado al máximo no necesariamente salva más vidas, según el estudio. El enfriamiento máximo no aportó beneficios adicionales para la salud frente a un uso medio, lo que subraya la necesidad de equilibrar las ventajas sanitarias del aire acondicionado con los costes ambientales de un uso excesivo, entre ellos un mayor consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los hogares con menos recursos y el calor
El equipo analizó casi 30 millones de registros de defunciones entre 2010 y 2020, asociando cada muerte a la temperatura diaria del condado donde se produjo. Después compararon esos patrones con estimaciones del consumo eléctrico doméstico destinado a la refrigeración en cada condado.
Los investigadores se centraron en el uso real de la refrigeración, más que en la mera posesión de aparatos de aire acondicionado. Saber si un hogar tiene aire acondicionado dice poco sobre si sus residentes pueden permitirse encenderlo o sobre la frecuencia con la que lo hacen, explicó Chen.
Los resultados arrojan luz sobre cómo los hogares con menos ingresos afrontan el calor extremo, señaló Narasimha Rao, coautor del estudio y profesor de sistemas energéticos en la Yale School of the Environment.
"Mientras que algunos optan por encender sus aparatos de aire acondicionado, otros toman la incómoda decisión de soportar el calor para ahorrar dinero para la comida", añadió Rao.
Además, los hallazgos podrían tener implicaciones para las políticas de vivienda, indicó Robert Dubrow, coautor del estudio y director fundador del Yale Center on Climate Change and Health.
"Los propietarios en Estados Unidos están obligados a proporcionar calefacción en invierno, y nuestro estudio se suma a un sólido conjunto de trabajos que indica que también deberían estar obligados a ofrecer refrigeración en verano", afirmó Dubrow.
El estudio se publica en un momento en que, al otro lado del Atlántico, en Europa, la cuestión del aire acondicionado se ha convertido en un campo de batalla político. Los responsables políticos franceses han trazado líneas de confrontación ideológica en torno al aire acondicionado mientras Europa lidia con temperaturas récord, que superan los 40ºC.
Mientras tanto, la Comisión Europea defiende un enfoque "holístico" que combine tecnologías de refrigeración pasiva y eficiente. En lugar de promover la instalación masiva de unidades de aire acondicionado, Bruselas quiere que Europa priorice edificios y ciudades más frescos mediante el diseño, el aislamiento y medidas pasivas, utilizando aire acondicionado eficiente allí donde sea realmente necesario.