A medida que el uso del aire acondicionado entra en el debate político, la Comisión Europea avanza con cautela para mantener una postura neutral.
En medio de temperaturas récord, la Comisión Europea se ha negado a tomar partido en el debate, cada vez más encendido, sobre el aire acondicionado y sostiene que no corresponde al Ejecutivo comunitario dictar las decisiones de los consumidores. En torno al 20% de los hogares europeos dispone de sistemas de aire acondicionado, frente al 90% o más en Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.
La llamativa falta de sistemas de refrigeración se ha convertido en un foco de controversia política después de que una ola de calor brutal causara la muerte de al menos 1.300 europeos y desatara una búsqueda desesperada de soluciones de urgencia para hacer la vida diaria más llevadera.
"Sabemos que la mayoría de los edificios residenciales y pisos de la Unión Europea no cuentan con aire acondicionado. No es algo que se haya incorporado tradicionalmente, sobre todo teniendo en cuenta que buena parte de nuestro parque de viviendas es bastante antiguo", declaró el lunes Anna-Kaisa Itkonen, portavoz de la Comisión Europea para el clima.
Renovación y la eficiencia energética
"No tenemos realmente una posición a favor o en contra del aire acondicionado, pero abordamos esta cuestión como un ámbito de actuación relacionado con la renovación y la eficiencia energética de los edificios y las viviendas, así como parte de nuestra estrategia de vivienda".
Al preguntar a la portavoz de la Comisión Europea para el clima sobre si la Comisión debería fijar una posición ante la creciente relevancia política del asunto, Itkonen afirmó que la prioridad del Ejecutivo era "garantizar una transición eficaz" hacia la neutralidad climática.
El Ejecutivo dejó, no obstante, la puerta abierta a revisar su postura de neutralidad si cambia el contexto político. "Esto es algo que también debemos analizar dentro de nuestras competencias, hasta qué punto va a decir la Comisión a los ciudadanos lo que deben o no deben hacer", señaló Itkonen.
"El infierno de la semana pasada probablemente fue solo un aviso de lo que resta del verano, así que no se puede descartar que esto acabe convirtiéndose también en un tema de debate político y entonces, obviamente, iremos dando pasos según nos vayan señalando nuestros Estados miembros", añadió.
"Pero en última instancia, en lo que respecta a los aparatos de aire acondicionado en los hogares particulares, se trata de cuestiones en las que la Comisión no entra a microgestionar cómo deben actuar los ciudadanos".
La política del aire acondicionado
Los sistemas de aire acondicionado han sido históricamente motivo de controversia entre los europeos. Los críticos sostienen que el aire acondicionado dispara la demanda eléctrica, tensiona las redes, expulsa aire caliente a la atmósfera y no aborda las causas de fondo de la crisis climática.
Sus defensores, en cambio, lo presentan como una herramienta adecuada para garantizar condiciones de vida soportables y mantener la productividad laboral en medio de temperaturas abrasadoras.
En Francia, el partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), que lidera las encuestas de cara a las elecciones presidenciales del próximo año, ha planteado un despliegue masivo subvencionado de sistemas de aire acondicionado. Incluso la líder de los Verdes, Marine Tondelier, admitió que el aire acondicionado "está empezando a ser" necesario.
Consciente del debate en marcha, la Comisión avanza con evidente cautela en este asunto delicado y sostiene que la atención no debe centrarse tanto en los propios aparatos de aire acondicionado como en la fuente que los alimenta.
47% de toda la electricidad en la UE procedió de energías renovables
En 2025, en torno al 47% de toda la electricidad en la UE procedió de energías renovables. La Comisión presentará el próximo mes un Plan de Acción para la Electrificación con nuevas medidas para electrificar los sistemas de calefacción y refrigeración del bloque.
"En última instancia, estas decisiones sobre si algo debe hacerse o no deben hacerse son obviamente una cuestión de competencias y corresponden a los Estados miembros", señaló Itkonen.
El debate sobre el aire acondicionado llega en plena revisión más amplia del 'Green Deal', el conjunto de leyes con el que la UE aspira a lograr la neutralidad climática, el equilibrio perfecto entre emisiones y absorción de gases de efecto invernadero, de aquí a 2050.
Aunque se mantiene el horizonte de 2050, muchos de los elementos que sustentan esa transformación se han simplificado drásticamente bajo la intensa presión de los gobiernos y la industria. La Comisión ya no utiliza el término Green Deal o Pacto Verde en sus comunicaciones oficiales y habla en su lugar de cero emisiones netas y descarbonización.