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El desencanto de los jóvenes franceses conduce a la abstención

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Por Lauren Chadwick  & Euronews
Jóvenes franceses paseando frente a carteles electorales
Jóvenes franceses paseando frente a carteles electorales   -   Derechos de autor  Thibault Camus/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

Gaspard Hermann, un varón de 24 años que trabaja en los Alpes franceses, es uno de los muchos jóvenes de Francia que han decidido no votar en las elecciones presidenciales.

Explica a Euronews que entre las razones de su decisión está el hecho de que los franceses se ven obligados a menudo a votar contra un candidato en lugar de hacerlo por una persona a la que apoyan.

Es una preocupación recurrente entre quienes acudirán a las urnas el domingo 24 de abril para elegir entre la candidata de extrema derecha Marine Le Pen y el presidente saliente, de centro derecha, Emmanuel Macron.

Varios de los candidatos presidenciales que perdieron en la primera vuelta instaron a sus partidarios a votar por Macron en un esfuerzo por "bloquear a la ultraderecha" para que no gobierne el país a pesar de sus desacuerdos con el presidente.

El candidato de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, que quedó tercero en las elecciones, pidió a sus seguidores que no votaran a Marine Le Pen, sin especificar si votaría a Macron o se abstendría, mientras que la candidata de Lucha Obrera Nathalie Arthaud, que quedó última, sostuvo que tanto Macron como Le Pen eran "enemigos" y que ella votaría en blanco.

Cortesía de Gaspard Hermann
Gaspard segura que está, aún, menos dispuesto a votar en la segunda vuelta que en la primera.Cortesía de Gaspard Hermann

Para algunos jóvenes que han decidido no votar en ninguna de las dos vueltas de las elecciones presidenciales, el problema para ellos es que el sistema francés no les representa.

"No me veo reflejada en el actual sistema presidencial ni en su funcionamiento, en particular, por no tener en cuenta la abstención y el voto en blanco, ni la elección de los candidatos", afirma Louise, una joven de 28 años que trabaja en el desarrollo de un grupo de ciudades de las afueras de Lyon.

Prefiere que no se utilizara su apellido porque trabaja en la administración pública.

"No votaré en la segunda vuelta. Siempre me planteo la cuestión de la primera vuelta, ya que hay más candidatos que podrían ser adecuados para hacer oír mi voz. Pero en la segunda vuelta no quiero elegir entre la peste y el cólera".

Es una de los muchos jóvenes de entre 18 y 34 años que no votaron en las elecciones presidenciales.

Aunque la participación de los votantes suele ser mayor en las elecciones nacionales de Francia que en los comicios locales o regionales, este año ha sido casi la más baja en comparación con las anteriores presidenciales, ya que más de una cuarta parte de los votantes registrados no acudieron a las urnas en la primera vuelta.

"La tasa de abstención en Francia fue más alta que en 2017 (las últimas elecciones)", señala Tristan Haute, profesor titular de Ciencias Políticas en la Universidad de Lille. Sin embargo, sostiene que podría haber sido peor dada la pandemia y la guerra en Ucrania, que impactaron en la campaña.

Entre los jóvenes de 25 a 34 años, la tasa de abstención fue del 46%, según un sondeo de Ipsos tras la primera vuelta, mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años, la tasa de abstención fue del 42%. Se espera un nuevo informe sobre la abstención más adelante con más datos de las encuestas.

"Para las generaciones más jóvenes, la relación con el voto es diferente, es más intermitente. El voto se ve como una práctica de participación menos efectiva", dijo Haute, que estudia la abstención, y añadió que siempre hay múltiples factores que la explican.

"Hay gente que no se siente legítima políticamente, que no vota porque no se siente representada, o los que no se sienten competentes políticamente para dar su opinión", dijo. La abstención también es mayor entre la clase trabajadora.

"Cuanto menos cualificados estén los votantes, cuanto más se enfrenten a contratos de trabajo precarios o al desempleo, más se abstendrán. Existe un vínculo entre la exclusión social y la exclusión política", afirma Haute.

Hermann, que trabaja en las alturas de edificios de la estación alpina de Tignes, defiende que no hay políticos que hagan trabajos manuales y que, por tanto, no entienden su situación y la de sus amigos.

Dice que muchos políticos tienen los mismos estudios y no saben lo que es tener que trabajar cada día para ganarse la vida. También le molesta que los políticos no cumplan sus promesas.

Maxime Bricaud, carpintero de 21 años, está de acuerdo en que los políticos no ayudan a la gente de la clase trabajadora.

"No se interesan por nosotros, por la gente de la clase trabajadora y los desfavorecidos... Hacen mucho por la gente que tiene más dinero", y añade que no se toman en serio a los jóvenes aunque "representamos el futuro del país", señala.

"Los políticos no hacen mucho para facilitarnos la vida", critica. "No nos preparan para la vida profesional y solamente quieren que trabajemos más".

Dice que no ha habido muchos cambios en la política que le hagan interesarse por ella: "Suelen ser los mismos candidatos desde hace no sé cuántos años", dice Bricaud.

Adrien Humbert, que trabaja en el sector del marketing en Lyon, tiene una opinión diferente sobre su decisión de no votar en las elecciones francesas.

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Adrien Humbert admite que los 'Verdes' no habrían tenido ninguna posibilidad en las elecciones presidenciales.Euronews

Para él lo único importante es el medio ambiente, pero admite que los Verdes no habrían tenido ninguna posibilidad en las elecciones presidenciales de todas formas.

El Partido Verde terminó la primera vuelta del 10 de abril por debajo del umbral del 5%, lo que significa que tienen que reembolsar sus gastos de campaña.

Humbert prevé que probablemente Macron ganará las elecciones, así que "mi voto no cambiaría mucho".

Conoce a personas que intentaban convencerle de que siguiera votando a Macron en la segunda vuelta contra Marine le Pen. Pero añade que la población francesa no está preparada para los cambios medioambientales que él cree que son necesarios. "No es una cuestión política, es una cuestión de voluntad personal. Para mí, la acción es más individual y el individuo solamente cambia si lo educamos".