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Las tierras raras, la nueva batalla industrial de la UE

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Por Gregoire Lory
Las tierras raras es la siguiente batalla industrial europea
Las tierras raras es la siguiente batalla industrial europea   -   Derechos de autor  Thomas Hartwell/Copyright 2022 The AP. All rights reserved.

La nueva batalla industrial ya está aquí. Las potencias mundiales se han lanzado a una carrera por las tierras raras y otros minerales críticos necesarios para la transición climática. Estos elementos son clave para las baterías eléctricas, las turbinas eólicas y los dispositivos conectados.

La UE no quiere quedarse atras en este cambio tecnológico y actores públicos y privados se han reunido en Bruselas en una conferencia dedicada al desarrollo del sector.

Según el Banco Europeo de Inversiones, la concienciación sobre este tema es cada vez mayor. "Cada semana vemos que llegan más proyectos sobre las materias primas y, en particular, sobre las materias primas críticas. Diría que hay una media de uno o dos proyectos por semana. Y en los dos últimos años hemos visto probablemente 80 proyectos. Así que lo vemos todo, desde la extracción, pasando por el procesamiento, hasta las fábricas de baterías, y también todo el camino hasta el ensamblaje", ha asegurado Eoin Keane, ingeniero de la institución.

Las empresas creen que para reducir su dependencia, la UE tendrá que extraer estas tierras raras en el continente. Y para no perder este tren tecnológico, piden que se eliminen ciertas barreras. "La apertura de una mina puede llevar a veces hasta 20 años, entre 15 y 20 años, y la mayor parte de eso es también a través de la etapa de permisos. Así que creo que, especialmente en Europa, hay margen para facilitar y acelerar ese proceso. Pero también creo que en Europa tenemos 27 Estados miembros diferentes, con legislaciones mineras ligeramente diferentes. Y creo que puede ayudar mucho intentar unificarlas y unirlas en el futuro", ha defendido el asesor de la empresa minera Rio Tinto Jonathan Vanherberghen. 

Pero la cuestión industrial también plantea cuestiones sociales. Para explotar estas tierras raras, habrá que convencer a las autoridades locales y a los ciudadanos de que acepten la apertura de minas, lo que es sinónimo de degradación medioambiental.