Bruselas presenta su primer tope al gas pero sólo como "último recurso"

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Por Aida Sanchez Alonso  & Jorge Liboreiro
La comisaria europea de Energía durante la rueda de prensa
La comisaria europea de Energía durante la rueda de prensa   -   Derechos de autor  European Union, 2022.

Tras semanas de crecientes expectativas y presiones políticas, la Comisión Europea ha presentado una propuesta formal para establecer lo que podría ser pronto el primer tope de la historia a los precios del gas en toda la Unión Europea, pero con condiciones tan estrictas que podría no llegar a aplicarse nunca.

La medida extraordinaria actuará como techo de seguridad contra los casos de extrema volatilidad y especulación desenfrenada en los mercados del gas. Se aplicará al Mecanismo de Transferencia de Títulos (TTF), el centro virtual neerlandés en el que se comercia con suministros de gas. El TTF es la principal referencia para todo el sector energético europeo, y sus precios influyen mucho en las facturas que reciben cada mes las empresas y los consumidores.

Desde que Rusia inició su guerra en Ucrania, el TTF ha experimentado subidas y bajadas sin precedentes. Tras alcanzar un máximo histórico durante el verano, los precios se estabilizaron, pero siguen siendo muy elevados.

"No se trata de una intervención reguladora para fijar el precio en el mercado a un nivel artificialmente bajo", ha defendido Kadri Simson, comisaria europeo de Energía, al presentar esta  nueva legislación el martes por la tarde. "Es un mecanismo de último recurso para prevenir, y si es necesario, hacer frente a episodios de precios excesivamente altos que no se ajustan a la tendencia global de los precios", ha detallado.

El proyecto  pasará ahora a los países de la UE para su debate y aprobación. Está previsto que los ministros de Energía se reúnan el jueves para mantener un primer intercambio de opiniones. "Lo que hemos propuesto hoy puede encontrar un terreno común entre puntos de vista divergentes", ha dicho Simson, reconociendo el "largo proceso" que ha precedido a la esperada propuesta. "No se trata de una bala de plata que hará bajar los precios del gas. Pero proporciona una poderosa herramienta que podemos utilizar cuando la necesitemos", ha apuntado la comisaria.

Dos condiciones clave

El tope, tal y como lo ha diseñado la Comisión Europea, se activará automáticamente, pero sólo si se cumplen dos condiciones clave:

- Si los precios delTTF alcanzan o superan los 275 euros por megavatio-hora durante al menos dos semanas.

- Si los precios del TTF son 58 euros superiores a la referencia de mercado del gas natural licuado (GNL) durante al menos 10 días consecutivos de negociación.

Estas dos condiciones pretenden servir de salvaguarda y garantizar que la seguridad de los suministros de la UE no se vea amenazada. El bloque ha pasado a depender en gran medida del GNL para compensar la pérdida de gas de los gasoductos rusos, que el Kremlin cortó drásticamente en represalia por las sanciones occidentales.

Pero el GNL es muy flexible: los barcos metanaeros en el que se transporta pueden navegar por todo el mundo buscando maximizar sus beneficios. Recientes informes sugieren que docenas de barcos de GNL han estado merodeando por las costas europeas, esperando que los precios suban antes de descargar sus suministros. Evitar que estos buques cisterna de GNL, tan necesarios, se desvíen a Asia, donde no existe un límite de precios, ha sido la principal preocupación de la Comisión Europea al diseñar la propuesta legislativa.

Un grupo de Estados miembros, entre los que se encuentran Alemania, Austria, Países Bajos, Dinamarca y Hungría, han insistido en que garantizar un suministro fiable debe ser una prioridad máxima, más que asegurar unos precios asequibles.

En el otro lado de la mesa, una facción más numerosa lleva meses abogando por un tope de precios más agresivo y radical, que abarque todas las importaciones de gas y las transacciones al por mayor.

Inicialmente, el debate se desarrolló inicialmente entre bastidores en Bruselas, pero luego adquirió una mayor dimensión política, con jefes de gobierno que pedían explícitamente -o no- la limitación de precios.

Al final, la Comisión ha adoptado una postura prudente y reacia a los riesgos: un límite máximo para los precios del TTF fijado en el elevado nivel de 275 euros por megavatio-hora, muy lejos de los 115 euros de los últimos días. Fuentes europeas indican que la medida, conocida oficialmente como "mecanismo de corrección del mercado", debe considerarse una herramienta de disuasión más que de intervención, porque la crisis energética tiene una dimensión mundial que Europa no puede gestionar por sí sola.

¿Cómo funcionará el tope?

Una vez que los países de la UE aprueben el límite, estará en vigor durante un año, a partir de enero. La Comisión Europea, junto con las agencias reguladoras, supervisará la situación de los mercados energéticos para ver si se cumplen las dos condiciones clave.

Si las condiciones se dan durante más de dos semanas, el límite se activará automáticamente. No se aceptarán las transacciones en el TTF que superen los 275 euros por megavatio-hora. Una vez que desaparezcan las condiciones, se desactivará el tope. El proceso podría volver a iniciarse si la situación empeora.

Dado que los criterios de activación son tan específicos, parece poco probable que se produzca la activación. Los precios del TTF sólo superaron la barrera de los 275 euros durante un puñado de días en agosto, cuando los gobiernos se esforzaban en llenar sus almacenes subterráneos de gas antes de la temporada de frío. Pero nunca los 14 días que hubieran sido necesarios para la activación.

"Tenemos que estar preparados para circunstancias extremas", ha dicho Simson, que se ha enfrentado a múltiples preguntas sobre cómo se decidió el umbral de 275 euros. "Ha sido difícil. Todo el mundo es consciente de los posibles riesgos", ha añadido. "Como cualquier decisión política, esta propuesta es un acto de equilibrio", ha defendido.

Además, la Comisión propone un freno de emergencia para suspender inmediatamente el mecanismo si amenaza la seguridad del suministro de gas, crea inestabilidad financiera, pone en peligro los contratos existentes, perturba el mercado interior o estimula el consumo de electricidad. La suspensión se hará cuando se detecte alguna de estas circunstancias o cuando se prevea que se van a materializar. El ejecutivo comunitario tomará la decisión en cuestión de horas.

El tope se aplicará también exclusivamente a los contratos futuros a un mes negociados en el TTF, que representan más de una quinta parte de las transacciones del centro, pero tienen una gran influencia en todas las transacciones de gas. Quedarán excluidas las operaciones de entrega inmediata y los contratos bilaterales firmados fuera del TTF, conocidos como over-the-counter (OTC), que son más difíciles de rastrear.

Fuentes europeas afirman que esta excepción actuará como "válvula de seguridad" para ayudar a asegurar los cargamentos de GNL que corren el riesgo de ser desviados a otras regiones en busca de mayores beneficios. En conjunto, los estrictos criterios y las salvaguardias preventivas establecen una "versión muy contenida" del tan esperado límite de la UE para los precios del gas, ha asegurado Simone Tagliapietra, del centro de pensamiento Bruegel.

"Puede que los costes superen a las ventajas, pero la propuesta contiene suficientes salvaguardias para garantizar que los costes no se descontrolen. Sin embargo, la propuesta no se sostiene ni económica ni políticamente", ha dicho Tagliapietra a Euronews, en reacción al anuncio del martes.

"Puede que convenza a algunos países, pero no responde a las preocupaciones que impulsan la petición de más de la mitad de los países de la UE de limitar los precios. La UE necesita algo más para abordar las implicaciones distributivas de la crisis energética: un sólido plan de compra conjunta de gas y un fondo comunitario para la crisis energética", ha concluído el experto.