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El rifirrafe entre Alemania e Italia frustra el acuerdo de la UE sobre nuevas normas para hacer frente a las crisis migratorias

La reunión de ministros de Interior en Bruselas tuvo lugar a raíz de una nueva crisis migratoria en Lampedusa (Italia).
La reunión de ministros de Interior en Bruselas tuvo lugar a raíz de una nueva crisis migratoria en Lampedusa (Italia). Derechos de autor Cecilia Fabiano/LaPresse
Derechos de autor Cecilia Fabiano/LaPresse
Por Jorge LiboreiroVincenzo Genovese
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Un desacuerdo entre Alemania e Italia frustró el jueves un acuerdo muy esperado sobre la última pieza de la reforma migratoria de la Unión Europea.

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La disputa se ha centrado en la ayuda humanitaria y los servicios de búsqueda y rescate que prestan los buques de las ONG en el mar Mediterráneo, según varios diplomáticos con conocimiento de las negociaciones. El gobierno italiano considera que estos barcos son un "factor de atracción" que trae a un mayor número de solicitantes de asilo a las costas europeas. Alemania ha rebatido esta idea y afirma que los barcos son indispensables para salvar vidas en el mar.

Esta disputa impidió alcanzar la mayoría cualificada necesaria para llegar a un acuerdo provisional sobre el llamado Reglamento de Crisis al término de una reunión de ministros de Interior en Bruselas, a pesar de las múltiples declaraciones realizadas a lo largo del día que sugerían que un resultado positivo estaba cerca. El Reglamento prevé normas excepcionales para gestionar colectivamente las afluencias masivas de inmigrantes.

España, país que ostenta actualmente la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, presentó un nuevo texto de compromiso después de que Alemania señalara que ya no se abstendría sobre el reglamento, como había hecho anteriormente. Pero el inesperado choque con Italia echó por tierra las esperanzas, dejando a los ministros sin un anuncio que hacer.

"Estamos casi en la línea de meta. Sólo hay una diferencia en torno a un matiz que afecta a todos los Estados miembros", ha apuntado Fernando Grande-Marlaska, ministro español del Interior, tras la reunión. "No me gusta señalar a países concretos. Sólo necesitamos un poco más de tiempo".

Marlaska ha asegurado que los Estados miembros habían hecho progresos "importantes" y "significativos" en los últimos días y que un acuerdo se materializaría "en los próximos días".

"No hay obstáculos políticos principales", ha asegurado Ylva Johansson, comisaria europea de Interior. "Llegaremos a un acuerdo". Marlaska y Johansson han revelado que el trabajo continuaría ahora a nivel de embajadores.

Tiempos de presión excepcional

Según el Reglamento de Crisis propuesto, los Estados miembros podrán aplicar medidas más estrictas cuando una afluencia repentina de inmigrantes amenace con desbordar el sistema de asilo de la UE.

Los gobiernos podrían retener a los solicitantes de asilo en la frontera durante más tiempo mientras se examinan sus solicitudes de protección internacional. La detención de los solicitantes rechazados también podría prolongarse más allá del máximo legal de 12 semanas hasta que concluya el proceso de devolución.

Las excepciones propuestas han sido criticadas por las ONG, que creen que podrían dar lugar a confinamientos a gran escala, degradar la calidad del procedimiento de asilo y aumentar el riesgo de devolución (envío de migrantes a países donde se enfrentan a graves daños).

Por otro lado, el Reglamento de Crisis prevé la posibilidad de acelerar las solicitudes de asilo de personas que huyen de una situación particular de peligro extraordinario, como un conflicto armado. El régimen especial eludiría de hecho el sistema convencional de asilo, que suele ser engorroso y lento, y concedería a los refugiados acceso inmediato a residencia, empleo, educación y asistencia social.

Se asemejaría a la Directiva de Protección Temporal que se puso en marcha por primera vez en marzo del año pasado para ofrecer una vía acelerada a los millones de ucranianos que huyeron de la guerra de agresión rusa y buscaron refugio en la UE. Durante la reunión del jueves, los ministros acordaron por unanimidad prorrogar la Directiva de Protección Temporal hasta el 4 de marzo de 2025.

Cambio de postura de Alemania

Hasta el jueves, cuatro países se oponían al Reglamento de Crisis -Austria, República Checa, Hungría y Polonia-, mientras que otros tres se consideraban abstenciones -Alemania, Países Bajos y Eslovaquia-.

Las dudas de Berlín se basaban en el posible impacto que la excepción legal podría tener sobre los derechos humanos, en particular los derechos de los niños y los miembros de la familia, y hasta ahora habían bloqueado la mayoría cualificada necesaria para aprobar legislación en materia de migración.

Pero el fuerte aumento de los cruces irregulares a lo largo de la frontera con Polonia y la República Checa, unido a las próximas elecciones en las regiones alemanas de Baviera y Hesse y al auge de la extrema derecha en los sondeos de opinión, provocó un cambio en la forma de pensar de la coalición gobernante.

"Si no somos capaces de finalizar esta obra, seguiremos viendo miseria y muertes en el Mediterráneo. No vamos a permitirlo. Tenemos que actuar juntos", ha declarado Nancy Faeser, ministra federal de Interior alemana, originaria de Hesse.

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"Aunque creemos que es necesario un cambio mayor", ha proseguido Nancy Faeser, refiriéndose a la protección de menores y familiares, "asumiremos nuestra responsabilidad y hoy aceptaremos este compromiso negociado por España".

El cambio de postura de Berlín fue una sorpresa. De hecho, España no había previsto originalmente una votación formal sobre el Reglamento de Crisis durante la reunión, pero reaccionó rápidamente para aprovechar la oportunidad y distribuyó un nuevo texto de compromiso el miércoles por la noche, con la esperanza de contar con el mayor número posible de países.

La posición del Consejo sobre este expediente es la única que falta en el puzzle del Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo.

El Pacto es una propuesta global presentada por la Comisión Europea en septiembre de 2020 que sustituye la gestión ad hoc de las crisis de la última década por un conjunto de normas claras aplicables a todos los Estados miembros.

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La pieza central de la reforma es un sistema de "solidaridad obligatoria" que ofrece a los países tres opciones diferentes para gestionar los flujos migratorios: aceptar en su territorio a un número de solicitantes de asilo reubicados, pagar 20.000 euros por el retorno de aquellos cuyas solicitudes sean rechazadas o financiar el apoyo operativo, como infraestructuras y personal.

Se supone que este sistema, acordado de forma preliminar en un momento decisivo a principios de junio, funcionará de forma regular, mientras que el Reglamento de Crisis sólo se activaría en situaciones extraordinarias que supongan un riesgo para el sistema de asilo de la UE.

El texto también introduce normas especiales para hacer frente a episodios de instrumentalización de migrantes, como la crisis fronteriza que Bielorrusia orquestó en el verano de 2021.

El impasse en torno al Reglamento de Crisis se había convertido en una flagrante omisión en los esfuerzos del bloque por reformar su política migratoria y provocó la frustración del Parlamento Europeo, que la semana pasada decidió pausar las negociaciones sobre dos elementos separados del Nuevo Pacto hasta que los Estados miembros desbloquearan la pieza restante.

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"La Presidencia española es la ventana de oportunidad para concluir el Pacto sobre Migración: es ahora o nunca", ha dicho a Euronews Juan Fernando López Aguilar, eurodiputado socialista que actúa como ponente del Reglamento de Crisis.

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