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China no se quedará de brazos cruzados si la UE impone aranceles a sus vehículos eléctricos

Las ventas de vehículos eléctricos fabricados en China se han disparado en Europa, lo que plantea dudas sobre la pérdida de competitividad.
Las ventas de vehículos eléctricos fabricados en China se han disparado en Europa, lo que plantea dudas sobre la pérdida de competitividad. Derechos de autor AP/Chinatopix
Derechos de autor AP/Chinatopix
Por Jorge Liboreiro
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Bruselas teme que el aumento constante de vehículos eléctricos chinos importados provoque una pérdida irreparable de competitividad en este sector en expansión.

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China ha lanzado una nueva amenaza contra la investigación 'antisubvenciones' de la Comisión Europea sobre los vehículos eléctricos importados, que podría traducirse en aranceles adicionales para compensar el presunto uso de ayudas estatales.

Los vehículos eléctricos fabricados en China se venden en todo el bloque comunitario a precios considerablemente más bajos que sus competidores europeos, una diferencia que Bruselas vincula a la generosa ayuda financiera inyectada por el Gobierno chino en las empresas nacionales.

La investigación, anunciada en septiembre del año pasado, está a punto de concluir su primera fase, y los aranceles provisionales podrían anunciarse el mes que viene. La UE aplica actualmente un gravamen del 10% a todos los automóviles importados, independientemente de su procedencia.

Sin embargo, el plazo inicial del 5 de junio se ha retrasado hasta después de las elecciones al Parlamento Europeo, según varias agencias de noticias y medios de comunicación del viejo Continente.

China advierte a las autoridades europeas de que no sigan adelante con sus planes

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha alzado la voz en un intento de disuadir a la Comisión Europea de seguir adelante con sus planes, que considera "proteccionistas".

"China insta a la Unión Europea a detener la investigación lo antes posible para no perturbar la cooperación económica y comercial entre China y la UE, y la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro", declaró el jueves el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning.

"Si la UE insiste en continuar con la investigación, China no se quedará de brazos cruzados. Tomaremos todas las medidas necesarias para salvaguardar, con firmeza, nuestros legítimos derechos e intereses", añadió.

La Cámara de Comercio China ante la UE (CCCEU) señaló anteriormente que, si los aranceles adicionales siguen adelante, el país asiático podría tomar represalias elevando sus aranceles sobre los vehículos importados de gran cilindrada hasta un máximo del 25%, lo que afectaría a algunos fabricantes de automóviles europeos que dependen del mercado chino.

Pekín también podría apuntar a las ventas de coñac francés, tras haber abierto una investigación contra la competencia desleal o venta a pérdida a principios de año. El Gobierno francés se considera uno de los más firmes defensores de la investigación de la UE.

El espectro de las represalias chinas podría pesar mucho en la mente de los Estados miembros, que tendrían que aprobar cualquier aumento de los derechos por mayoría cualificada.

Antes de una reunión de ministros de Comercio el jueves en Bruselas, los enviados de Suecia e Irlanda expresaron sus reservas sobre la línea de actuación de la Comisión Europea, subrayando la importancia de mantener mercados libres y abiertos.

"Desde una perspectiva general, y lo digo siempre, somos un poco escépticos. No queremos entrar en ningún tipo de guerra comercial", indicó el sueco Johan Forssell.

"Obviamente, lo que está pasando en China supone un problema, pero también hay riesgos cuando se trata de tener este tipo de aranceles", añadió.

Discrepancias en la Unión Europea sobre los coches eléctricos chinos

Alemania, país que es uno de los principales exportadores mundiales de automóviles, también ha expresado sus dudas, mientras que Hungría, nación muy interesada en atraer inversiones chinas, se opone rotundamente.

A la pregunta de si la Comisión Europea estaba perdiendo apoyo político a medida que se acercaba la fecha límite, el vicepresidente ejecutivo del organismo, Valdis Dombrovskis, señaló que la investigación estaba "siguiendo su curso", y que "cualquier posible derecho se calibraría en función de las pruebas recogidas sobre el terreno".

"Es una investigación basada en hechos", dijo Dombrovskis. "Seguimos considerando que es importante avanzar y garantizar la igualdad de condiciones en este importante ámbito de la competencia, utilizando en cierto modo nuestros derechos para defendernos de las distorsiones del mercado".

La Comisión Europea calcula que marcas chinas como BYD, Nio y Xpeng ya han captado el 8% del mercado europeo de coches eléctricos, frente al 4% en 2021, y podrían llegar al 15% en 2025 si la tendencia continúa su marcha y no registra interrupciones.

Un informe de Rhodium Group indica que las importaciones en la UE de vehículos eléctricos fabricados en China han pasado de 1.600 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros) en 2020, a 11.500 millones de dólares (unos 10.600 millones de euros) en 2023. El informe prevé la imposición de aranceles en la "horquilla del 15% al 30%", pero advierte de que las marcas chinas tienen margen suficiente para ajustar sus precios y resistir el aumento.

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En cambio, la Administración estadounidense ha anunciado recientemente una subida del 100%, lo que presiona a Bruselas para que adopte una postura más firme.

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