El debate sobre el 'Made in Europe' marcará la agenda de la cumbre informal que los líderes de la UE celebrarán el jueves.
Establecer una preferencia 'Made in Europe' en la contratación pública es una línea delicada, ha advertido Ursula von der Leyen en vísperas de una cumbre informal de líderes de la Unión Europea en la que este controvertido asunto centrará buena parte del debate.
"Creo que, en sectores estratégicos, la preferencia europea es un instrumento necesario que contribuirá a reforzar la base de producción propia de Europa. Puede ayudar a crear mercados líderes en esos sectores y apoyar el aumento de las capacidades de producción europeas", declaró la presidenta de la Comisión Europea en Estrasburgo el miércoles por la mañana.
"Pero quiero ser clara: es una línea muy fina", añadió. "No hay una solución única. Por eso, cada propuesta debe basarse en un análisis económico sólido y ajustarse a nuestras obligaciones internacionales".
El cauteloso respaldo de Von der Leyen al 'Made in Europe' refleja la naturaleza controvertida del concepto, cada vez más presente en el debate político de la UE en medio del estancamiento económico, los aranceles punitivos de EE.UU. y las agresivas prácticas comerciales chinas.
El aumento del gasto público en el bloque durante el último año, incluido un programa de 150.000 millones de euros para impulsar el gasto en Defensa y un préstamo de 90.000 millones de euros para apoyar a Ucrania, ha alimentado la preocupación de que sean las empresas extranjeras y no las nacionales las que se beneficien.
El presidente francés, Emmanuel Macron, es desde hace tiempo uno de los principales defensores de la llamada 'preferencia europea', también conocida como 'Buy European' (Compra Europeo). En declaraciones a varios periódicos antes de la cumbre del jueves, Macron dijo que la cláusula era una "medida defensiva" contra quienes "ya no respetan" las normas comerciales.
"Debemos proteger nuestra industria. Los chinos lo hacen, los estadounidenses también. Europa es actualmente el mercado más abierto del mundo. Frente a esto, la solución no es ser proteccionista, sino ser coherente, es decir, no imponer a nuestros productores reglas que no imponemos a los importadores no europeos", dijo Macron.
"No aplicaremos la preferencia europea a los teléfonos móviles; ya no los producimos en Europa. Debemos centrarnos en determinados sectores estratégicos, como las tecnologías limpias, la química, el acero, la automoción y la defensa. De lo contrario, los europeos se quedarán atrás".
Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y autor de un influyente informe sobre competitividad, también ha respaldado la preferencia europea, aunque de forma puntual.
Un debate con matices
En cambio, la propuesta francesa ha encontrado una fuerte resistencia en los Países Bajos, los países nórdicos y los bálticos, que sostienen que la preferencia europea aumentaría las cargas reglamentarias, cerraría los mercados y ahuyentaría a los inversores.
"La idea básica de intentar proteger a las empresas europeas, si el propósito es evitar comerciar o asociarse con otros países, entonces soy muy escéptico", declaró el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, al 'Financial Times' antes de la cumbre.
"Tenemos que ser capaces de competir por la calidad y la innovación, no por proteger los mercados europeos", añadió. "No queremos proteger a las empresas europeas que básicamente no son competitivas". Mientras tanto, Alemania aboga por lo que denomina 'Made with Europe', un concepto más amplio para abarcar a los socios "afines" y a los países que han firmado acuerdos comerciales con el bloque.
La cumbre del jueves, que tendrá lugar en el castillo de Alden Biesen, en el este de Bélgica, se ha diseñado como un retiro informal, que permitirá a los líderes mantener una conversación fluida. No habrá conclusiones escritas ni se tomarán decisiones formales. La preferencia europea ocupará un lugar destacado en la agenda, según un alto funcionario de la UE.
"Lo que hemos visto hablando con los líderes es que cada vez son más, quizá todos, los que están dispuestos a mantener un debate al respecto. Quizá el equilibrio no sea el mismo. Algunos no quieren que la preferencia europea se aplique de forma generalizada", dijo el funcionario.
"Pero es un debate importante. Hace unos años, no habría tenido el mismo nivel de consenso".