El presidente ruso, Vladímir Putin, entregó a Hungría dos prisioneros de guerra húngaro-ucranianos durante la visita del ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, a Moscú, donde también se habló del suministro energético.
El presidente ruso, Vladímir Putin, entregó a Hungría dos prisioneros de guerra durante una visita del ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, a Moscú, a Moscú. Los dos hombres, de nacionalidad tanto húngara como ucraniana, habían combatido con las Fuerzas Armadas de Ucrania y habían permanecido en cautiverio ruso.
El martes, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, había pedido a Putin la liberación de los nacionales húngaros durante una conversación telefónica. Ese mismo día, Putin confirmó su decisión durante la visita de Szijjártó. Ambos soldados embarcaron en el avión oficial del Gobierno húngaro poco después de que el ministro concluyera sus conversaciones con Putin.
"Se trata de personas que tienen tanto la ciudadanía ucraniana como la húngara. Fueron reclutados a la fuerza para el frente y decidimos permitirles llevar consigo a dos personas en el avión en el que llegó el ministro y en el que regresará a casa", explicó Putin. En 2023, Rusia liberó a 11 ciudadanos húngaros cautivos a petición del Gobierno húngaro.
Más allá de la cuestión de los prisioneros de guerra, la delegación húngara también habló de las importaciones energéticas procedentes de Rusia. Hungría es uno de los últimos Estados miembros de la UE que sigue importando petróleo y gas natural por oleoducto desde Rusia.
"Hungría ha recibido la garantía de que Rusia suministrará el gas natural y el crudo necesarios para abastecer a nuestro país a precios inalterados, a pesar de la crisis energética internacional", declaró Szijjártó en Moscú.
El Gobierno húngaro ha criticado duramente lo que califica de reclutamiento forzoso de ciudadanos húngaros en el ejército ucraniano. En Ucrania viven unos 100.000 húngaros étnicos, concentrados en la región de Transcarpatia, la mayoría de ellos con pasaporte húngaro.
Budapest mantiene desde hace tiempo una disputa diplomática con Kiev por el cierre del oleoducto de Druzhba y se ha opuesto sistemáticamente a la adhesión de Kiev a la Unión Europea. El país también se prepara para las elecciones parlamentarias de abril, en las que se espera que la guerra de Ucrania sea uno de los temas centrales de la campaña.