Desde 2011, los Estados miembros han vetado decisiones 48 veces, la última Hungría al bloquear la ayuda de 90.000 millones de euros a Ucrania. Pregunte al chatbot de IA de 'Euronews' cómo responde la UE.
El poder de veto permite a los Estados miembros bloquear y retrasar acciones en el Consejo Europeo. Lo que antes se consideraba una salvaguarda de la soberanía nacional se está convirtiendo ahora en un instrumento de presión para arrancar concesiones a Bruselas.
Según Michal Ovádek, profesor de Instituciones, Política y Políticas Europeas en University College London, se han registrado 48 vetos desde 2011. Hungría ha bloqueado 21 decisiones. Polonia ocupa el segundo lugar con siete vetos, seguida de Eslovaquia, Países Bajos, Austria y Grecia. Otros miembros de la UE, entre ellos Chipre, Rumanía y Bulgaria, lo han utilizado al menos una vez.
Aunque la unanimidad es una exigencia democrática, los críticos advierten de que el uso reiterado del veto puede llevar a la parálisis de Europa.
En un momento en que la UE se enfrenta a desafíos globales, se necesitan decisiones rápidas. Las disputas internas sobre la unanimidad minan la credibilidad de Europa y su capacidad de actuar de forma colectiva, con graves costes geopolíticos.
Esta situación ha reavivado el debate sobre las reformas en Bruselas. Una posible solución sería sustituir la unanimidad por la mayoría cualificada. Otras opciones pasan por adoptar contramedidas jurídicas y compromisos políticos, como mecanismos de financiación condicionada más estrictos.
Reformar las normas de votación sigue siendo difícil, ya que cualquier cambio exige unanimidad y hay países que se niegan a renunciar a este derecho.
¿Quieres saber más sobre las implicaciones de la regla de unanimidad de la UE? Pregunte al chatbot de IA de 'Euronews'.