El presidente español anunció 19 acuerdos con China y respaldó un mayor protagonismo de Pekín en el orden internacional. Pedro Sánchez rechazó pronunciarse sobre el proceso contra su mujer, Begoña Gómez, y pidió a Xi Jinping que ejerza de mediador en Oriente Medio.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha defendido este martes en Pekín el papel de China como actor clave para la estabilidad internacional y la búsqueda de la paz en Oriente Medio, al tiempo que ha anunciado un paquete de 19 acuerdos bilaterales que refuerzan la relación económica entre ambos países.
En una rueda de prensa tras su reunión con el presidente chino, Xi Jinping, Sánchez confirmó el inicio de un "diálogo estratégico" con Pekín y subrayó que China debe ver a España y a Europa como "socios" con los que invertir y cooperar. De los acuerdos anunciados, una decena están vinculados al ámbito económico, con el objetivo de impulsar las relaciones comerciales entre ambas naciones.
El mandatario español insistió en el carácter europeísta de la política exterior española y en la necesidad de que la Unión Europea aborde su relación con China desde el pragmatismo. "España es un país profundamente europeísta", afirmó, antes de defender que es posible reforzar los vínculos con Pekín al tiempo que se defienden los intereses europeos y el orden internacional.
El proceso de Begoña Gómez y el papel de Pekín como mediador
Durante la rueda de prensa, Sánchez evitó entrar a valorar la decisión, conocida este lunes, del juez Juan Carlos Peinado, quien ha resuelto procesar a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida, tras cerrar la instrucción de la causa.
"Lo he dicho siempre, yo lo que le pido a la Justicia es que haga justicia. Que la Justicia haga justicia. Y como estoy convencido de que el tiempo va a poner todo y a todos en su sitio, pues…", contestó Sánchez al ser preguntado por el asunto. "No tengo que decir nada más".
Sánchez también aprovechó su comparecencia para pedir una mayor implicación de China en el orden mundial y en la resolución de los grandes conflictos que azotan al mundo actualmente. En ese contexto, aseguró que ha trasladado a Xi la importancia de que China desempeñe un papel activo en la búsqueda de la paz en Oriente Medio.
Xi reclama un alto el fuego "integral y duradero"
La defensa de una salida diplomática por parte del mandatario español, coincidió con el mensaje lanzado por el propio Xi en las últimas horas. El presidente chino abogó por un alto el fuego "integral y duradero" en Oriente Medio, subrayando que la solución a la crisis debe pasar por medios políticos y diplomáticos.
Xi defendió el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los países de la región y advirtió contra el uso selectivo del derecho internacional, al afirmar que no puede aplicarse "cuando conviene y descartarse cuando no". El mandatario chino alertó, además, del riesgo de que impere "la ley del más fuerte" en el sistema internacional, una expresión a la que también recurrió durante su encuentro con Sánchez.
Primera jornada de Pedro Sánchez en China
La rueda de prensa de este martes da continuidad a la intensa agenda desplegada por Sánchez en su primera jornada oficial en China. El lunes, el presidente intervino en la Universidad de Tsinghua, donde defendió la necesidad de construir relaciones comerciales "equilibradas y recíprocas" entre China, España y la Unión Europea.
Durante su discurso, Sánchez apostó por asumir el nuevo contexto internacional como una "multiplicación de polos" de poder y prosperidad, y no como un simple relevo de hegemonías. "La propuesta de España es clara: construir una relación basada en el respeto mutuo", afirmó, abogando por cooperar "en todo lo posible", competir "cuando sea necesario" y gestionar las diferencias de forma responsable, según reza un comunicado divulgado por la Moncloa.
El presidente también defendió un multilateralismo renovado, con reformas en la ONU que reflejen mejor los equilibrios actuales de poder, y pidió una mayor implicación de las grandes potencias en desafíos globales como el cambio climático, la inteligencia artificial o el control de los arsenales nucleares. La visita a Pekín busca, según la Moncloa, situar a España como un interlocutor fiable entre Europa y China en un escenario internacional cada vez más fragmentado.