Se están realizando estudios clínicos para probar un innovador catéter capaz de curar con precisión y seguridad el tejido cardíaco enfermo con pulsos de energía únicos y más cortos. Un avance tecnológico diseñado, fabricado y ensayado en la Unión Europea.
Alrededor del 10% de los europeos mayores de 60 años sufren arritmias cardíacas.
"La percepción clínica de la enfermedad es muy variable", explica Petr Neužil, jefe de la Clínica de Cardiología del Hospital Na Homolce, uno de los principales hospitales de la República Checa. "El paciente puede no percibir nada; puede ser completamente asintomático. También puede sentir palpitaciones. Puede quedarse sin aliento. Puede tener dificultad para respirar. Y muy a menudo se siente débil".
Aquí, los médicos tratan la enfermedad mediante ablaciones realizadas con tubos flexibles llamados catéteres. Los catéteres se colocan en los vasos sanguíneos y se guían hasta el corazón. Utilizan energía térmica o frío para crear pequeñas cicatrices en la superficie del corazón. Estas cicatrices ayudan a romper o aislar las señales eléctricas que provocan los latidos irregulares.
Los hospitales checos sólo tienen capacidad para tratar a 10.000 pacientes al año, aproximadamente una cuarta parte de los necesitados. Las listas de espera pueden durar hasta 10 meses. Por eso este hospital participa en el estudio clínico de un innovador catéter capaz de cubrir más tejido dañado con precisión mediante impulsos de energía únicos y más breves.
La solución podría agilizar el proceso de forma segura, mejorar el tiempo de recuperación de los pacientes, reducir las listas de espera y ahorrar costes operativos.
"Se pasa menos tiempo con el catéter. Se realiza una única aplicación. Se reducen las intervenciones, las manipulaciones y las herramientas necesarias para acceder", explica Neužil.
El catéter ha sido desarrollado por BTL Industries, una empresa familiar que se ha convertido en una potencia mundial de tecnología médica. Sus dispositivos de alta tecnología se exportan a 80 países. Su nuevo catéter y su unidad de control se han diseñado para que el procedimiento de ablación sea más rápido y preciso.
"El médico coloca el catéter en la vena y realiza la ablación con una sola aplicación para toda la zona de una sola vez, según lo necesite. Así, el tiempo para cada ablación pasa de tres horas a quince minutos”, afirma Martin Hanuliak, jefe de Gestión de productos de la empresa. "El procedimiento es más seguro porque aplicamos impulsos de microsegundos —es decir, una millonésima de segundo— que destruyen el miocardio y preservan otros tejidos, lo que permite que el corazón se recupere más rápido y mejor."
La empresa emplea a 4.500 personas en todo el mundo, incluidos 650 ingenieros.
"La principal diferencia entre el catéter que desarrollamos aquí y los catéteres habituales es que el nuestro es mucho más complejo", explica Jiří Dašek, responsable de producto de la empresa. "Contiene piezas muy pequeñas, de menos de un milímetro. La segunda diferencia es que nuestro catéter se mueve, porque antes los únicos catéteres que se utilizaban eran rectos y fijos, sin partes móviles".
Una vez aprobado por las autoridades sanitarias, está previsto que el nuevo catéter y su unidad de control se fabriquen íntegramente en la Unión Europea. En las instalaciones de fabricación de la empresa se producen un millón de placas electrónicas al año. Estas piezas se ensamblan en unos 40.000 dispositivos médicos diferentes.
"Nuestro volumen de negocio suele crecer un 10% o un 15% de media, según el año. Sin embargo, es difícil decir qué áreas están creciendo. A veces crece más la cardiología, otras veces la fisioterapia. Depende de los productos. Si la empresa quiere seguir creciendo, necesita innovar", explica Tomas Drbal, director de Tecnología.
El nuevo catéter lidera este impulso innovador. El dispositivo se está utilizando ahora en estudios clínicos. Médicos y desarrolladores esperan que esté disponible en los mercados de la UE a partir de principios de 2028.