Los nuevos datos de Eurostat confirman que este sector generó más de 200 millones de euros, duplicando su actividad en una década. La economía circular y el empleo verde en la UE resisten con 5,8 millones de trabajadores pese al freno regulatorio del Pacto Verde en Bruselas.
Reciclar es bueno para el medioambiente y, al parecer, también para la economía. La gestión de residuos se consolida como el sector más rentable de la economía verde en la UE, según los nuevos datos de Eurostat.
En 2023 generó más de 200 millones de euros, un aumento del 78% en solo diez años. Equivale al doble del volumen de actividad de las segunda y tercera áreas más valiosas, la gestión de aguas residuales y la recuperación de materiales.
La gestión de residuos es también el ámbito que más empleo genera, con casi un millón de personas trabajando en toda la Unión Europea.
Los empleos verdes crecen: dónde trabaja la mayoría
Los puestos de trabajo en la economía verde de la UE han aumentado en más de dos millones en menos de diez años, según Eurostat. En 2014 eran solo 3,6 millones, pero en 2023 alcanzaron los 5,8 millones, con un incremento medio anual de 5,5 puntos porcentuales.
El empleo en la economía verde europea abarca desde la protección ambiental, como la gestión de aguas residuales y de los bosques, hasta la producción de energías renovables y la mejora de la eficiencia energética de las viviendas.
El "responsable ambiental", ¿pieza clave en las estrategias empresariales del futuro?
El ahorro energético ocupa el segundo lugar, por detrás de la gestión de residuos, con más de 800.000 profesionales, seguido por las renovables, con 785.000. La protección del suelo y de las aguas subterráneas también tiene peso, con casi 680.000 empleos, por delante de la gestión de aguas residuales, que da trabajo a más de medio millón de personas.
Aunque Eurostat no ofrece datos al respecto, hay otra figura que parece ganar peso en las estrategias verdes y que, en cierto modo, sirve de nexo entre distintos ámbitos: el "responsable ambiental".
Se encarga de supervisar el impacto ambiental de una empresa o de un proyecto concreto. En esencia, vela por que el negocio cumpla la normativa medioambiental, realiza auditorías y cuantifica sus emisiones. También plantea medidas de economía circular para reforzar la sostenibilidad y reducir la huella de carbono.
¿Siguen teniendo impulso las políticas verdes?
La economía verde de la UE crece de forma continuada desde 2014, con un aumento medio anual de su producción de casi el 8%. En menos de diez años, los Estados miembros casi han duplicado su producción, hasta generar 1.330 millones de euros en 2023.
El debate, dentro y fuera de Bruselas, se centra ahora en si este sector seguirá siendo capaz de expandirse sin el impulso que tenía antes de las elecciones europeas de 2024. La cita electoral, tras el retroceso de los Verdes, marcó un giro hacia políticas medioambientales más conservadoras, ante el temor de que la UE pierda competitividad.
El momento que condensó este cambio fue la presentación por parte de la Comisión Europea del paquete Omnibus I, en febrero de 2025, destinado a reducir y simplificar las cargas administrativas y regulatorias para las empresas establecidas originalmente por el Pacto Verde. Una iniciativa que, sin embargo, algunos críticos calificaron de desregulación disfrazada de simplificación.
El año pasado, la Comisión Europea también suspendió las negociaciones sobre una normativa, la directiva sobre alegaciones ecológicas, concebida para combatir el conocido como 'greenwashing'.
Otros pasos en esa dirección fueron la retirada de una propuesta para reducir el uso de pesticidas, tras las masivas protestas de agricultores en Europa, y el suavizamiento de la Ley de Restauración de la Naturaleza, que fija objetivos vinculantes para recuperar los ecosistemas degradados.