Rusia ha intensificado sus ataques con misiles balísticos contra las ciudades ucranianas, una de las pocas áreas en las que Kiev sigue siendo vulnerable. Sin embargo, en la guerra de los drones, Ucrania ha logrado tomar la iniciativa y marcar el ritmo tanto en defensa como en ataque.
Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia a comienzos de 2022, la principal ventaja militar de Moscú ha sido su volumen, con un gran Ejército permanente, amplias reservas y la herencia de un sistema militar de la era soviética que durante décadas la situó entre los ejércitos más grandes del mundo.
Sin embargo, más de cuatro años después del inicio de la guerra de Moscú, esa ventaja está cada vez más en entredicho.
Las fuerzas ucranianas han demostrado que los números por sí solos ya no garantizan el éxito en el campo de batalla, y que la tecnología de drones contribuye en gran medida a compensar el peso demográfico de Rusia y a transformar la dinámica de la guerra moderna, no solo en Ucrania.
La revolución de los drones en Ucrania
Lo que comenzó en 2022 como un esfuerzo desesperado de soldados y voluntarios ucranianos por adaptar drones civiles, los llamados 'drones de boda', a usos militares culminó en un hito histórico: por primera vez, una posición enemiga fue tomada únicamente mediante sistemas robóticos, obligando a los soldados rusos a rendirse.
En abril, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski afirmó que, en los tres primeros meses de 2026, los sistemas robóticos terrestres llevaron a cabo más de 22.000 misiones en la línea del frente en Ucrania.
"En otras palabras, se salvaron vidas en más de 22.000 ocasiones cuando un robot entró en las zonas más peligrosas en lugar de un soldado. Hablamos de alta tecnología que protege el valor más elevado: la vida humana", señaló Zelenski.
Según las autoridades de Kiev, Rusia pierde actualmente entre 30.000 y 35.000 efectivos militares al mes, entre muertos y heridos graves. Más aún, "hasta el 90% de las pérdidas rusas se deben a los drones ucranianos", indicó Zelenski.
Militares ucranianos de los sistemas terrestres no tripulados Cerberus, del Tercer Cuerpo de Ejército, realizan un ejercicio con un dron de combate terrestre en la región de Járkov, Ucrania, el 24 de mayo de 2026.Militares ucranianos de los sistemas terrestres no tripulados Cerberus, del Tercer Cuerpo de Ejército, realizan un ejercicio con un dron de combate terrestre en la región de Járkov, Ucrania, el 24 de mayo de 2026.
Qué drones utiliza Kiev
La diferencia decisiva reside en una campaña ucraniana de ataques de alcance medio cada vez más eficaz, que opera entre 20 y 200 km del frente. "El número de ataques de alcance medio ha aumentado de forma significativa", admitió Zelenski a comienzos de mayo. "Ahora hay el doble de ataques a distancias superiores a 20 kilómetros respecto a marzo y cuatro veces más que en febrero. Y habrá aún más. Es una prioridad", añadió.
Las fuerzas de Kiev tienen como objetivo específico los depósitos de munición y combustible y los puestos de mando rusos. De este modo, Ucrania obliga a las fuerzas de Moscú a alejarse más de la línea del frente, lo que aumenta la presión sobre unas cadenas logísticas rusas ya tensionadas y complica el mando y control.
El ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, explicó que esta estrategia de bloqueo logístico pretende "incrementar la presión sobre las fuerzas rusas en la retaguardia y negar al enemigo la capacidad de mantener operaciones ofensivas prolongadas".
Junto con los ataques ucranianos de largo alcance contra la infraestructura petrolera rusa, Kiev está provocando una crisis de combustible con amplias repercusiones militares.
Ataques de largo alcance
Kiev ha intensificado de forma notable su estrategia de ataques en profundidad en territorio ruso, centrados sobre todo en la infraestructura petrolera de Moscú y reduciendo la capacidad del Kremlin para beneficiarse del alza de los precios del crudo tras la guerra en Irán.
El 17 de mayo, Ucrania atacó la región de Moscú, apuntando a centros de producción militar e instalaciones petroleras. "Esta vez, las capacidades ucranianas de largo alcance alcanzaron la región de Moscú. Decimos claramente a los rusos que su Estado debe poner fin a esta guerra", declaró Zelenski al comentar la incursión.
Según el presidente ucraniano, los objetivos se encontraban a más de 500 km de la frontera ucraniana y lograron atravesar las densas concentraciones de defensas aéreas rusas en torno a Moscú. El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, Robert 'Magyar' Brovdi, afirmó que el territorio situado entre 1.500 y 2.000 km dentro de Rusia ya no puede considerarse una retaguardia tranquila.
Según Zelenski, entre enero y mayo las Fuerzas de Defensa ucranianas atacaron 15 refinerías rusas, lo que contribuye a una creciente crisis de combustible en Rusia. "Hasta mayo, casi el 40% de la capacidad primaria de refino de petróleo de Rusia ha quedado inutilizada", afirmó el presidente ucraniano el lunes.
Los interceptores de Ucrania
Poco después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Moscú pasó a depender en gran medida de los drones tipo Shahed de diseño iraní.
Lanzados en oleadas y dirigidos por centenares contra objetivos civiles e infraestructuras, estos ataques unidireccionales con vehículos aéreos no tripulados, ahora fabricados en Rusia a bajo coste a partir de los planos de Teherán, siguen siendo una amenaza importante para Ucrania y se han convertido rápidamente en el arma preferida de Moscú.
En el quinto año de la guerra total de Rusia, la tasa de interceptación de drones de Ucrania se sitúa en torno al 90%, según Kiev. Desde 2022, Ucrania ha desarrollado un sistema de defensa aérea complejo y en varias capas frente a los drones rusos, que incluye grupos móviles de fuego, a menudo con camionetas equipadas con ametralladoras pesadas, diversos sistemas de guerra electrónica e interceptores desarrollados en el propio país.
Según el ministerio de Defensa ucraniano, desde el 7 de enero las unidades de las Fuerzas Armadas reciben más de 1.500 drones interceptores especializados anti Shahed al día. Su uso generalizado contribuye a reservar los misiles tierra-aire de alto valor, costosos y de suministro limitado en el caso de Ucrania.
Con un coste de entre 1.000€ y 4.000€, estos interceptores son mucho más baratos que los drones Shahed, que pueden costar entre 25.000€ y 50.000€, lo que los convierte en el dron más demandado actualmente en Ucrania. Desde el inicio de la guerra en Irán a finales de febrero, Kiev ha firmado cuatro acuerdos sobre drones con los países del Golfo.
La diferencia de precio es llamativa si se compara con los sofisticados y caros sistemas de defensa antiaérea Patriot empleados contra los ataques con drones de Irán en la región, donde el lanzamiento de un solo misil tiene un coste de unos 3,5 millones de euros. Zelenski afirmó que, a mayo de 2026, casi 20 países están interesados en un acuerdo similar y que Kiev también prepara "un gran acuerdo de drones con la UE".
Tras las recientes incursiones de drones de Moscú en los Estados bálticos y en Rumanía, donde un dron ruso alcanzó un edificio residencial la semana pasada, el interés por los interceptores ucranianos es aún mayor.
¿Próximo capítulo?
Con una tasa de interceptación de drones en torno al 90% y de misiles de crucero de hasta el 80%, queda una brecha evidente en la defensa aérea de Ucrania: la ausencia de un sistema antibalístico. Hasta ahora, el misil estadounidense Patriot sigue siendo la única arma eficaz para derribar misiles balísticos rusos. Dada la política de Washington respecto a Ucrania y a la guerra en Irán, los Patriot escasean.
Moscú lo sabe muy bien y lanza contra Ucrania decenas de misiles balísticos en cuestión de pocas horas. "Entre 60 y 65 misiles antibalísticos al mes, frente a los desafíos actuales, no son nada", afirmó Zelenski el domingo. En un ataque nocturno el martes, Rusia lanzó 33 misiles balísticos contra Ucrania.
Zelenski ha pedido recientemente al presidente estadounidense Donald Trump una licencia para fabricar misiles interceptores Patriot. Al ser preguntado por si había recibido respuesta, Zelenski dijo que esperaba obtenerla.
"Europa necesita su propia defensa antibalística para que esta guerra pueda terminar por fin", afirmó Zelenski después de que al menos 20 personas murieran y más de 100 resultaran heridas en uno de los mayores ataques de Moscú.