El comisario europeo de Medio Ambiente dijo a Euronews que Bruselas debe «conectar los puntos» y entender que los intereses medioambientales, económicos y de seguridad van de la mano.
La política medioambiental de la Unión Europea debe considerarse ya una pieza clave de la estrategia de defensa europea, afirmó Jessika Roswall, comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia del Agua y Economía Circular Competitiva.
Señaló que muchas de las preocupaciones medioambientales que afectan al bloque, incluidos los impactos del cambio climático, suponen un riesgo existencial para Europa y su seguridad.
"Hay muchos ejemplos. Por ejemplo, el agua no es solo un recurso. Necesitamos agua para nuestra vida cotidiana, la necesitamos para producir energía, la necesitamos para producir alimentos. Y cuando el agua escasea, tenemos un problema y eso acaba convirtiéndose también en una amenaza para nuestra seguridad", declaró la comisaria en el programa de entrevistas de 'Euronews' The Europe Conversation.
"A escala global también sabemos que el agua está detrás de conflictos y de otras tensiones", añadió Roswall.
No obstante, apuntó que los recursos naturales también pueden utilizarse como herramientas estratégicas. Por ejemplo, Polonia, Finlandia y Lituania están estudiando la restauración y la nueva inundación de turberas drenadas a lo largo de sus fronteras orientales como una estrategia con doble objetivo frente al cambio climático y para la defensa nacional.
La lógica es que un terreno pantanoso dificulta físicamente el avance de equipo militar pesado como los tanques.
"Vemos cómo se pueden convertir las zonas húmedas en controles fronterizos y dificultar [...] el paso de una invasión", explicó. En Lituania, los ministerios de Defensa y de Medio Ambiente están aunando esfuerzos en este ámbito.
"Pero la principal preocupación es que la pérdida de biodiversidad, la pérdida de cosechas, las inundaciones y las sequías suponen todas ellas una amenaza para la seguridad".
Inestabilidad geopolítica
Esta amenaza quedó de manifiesto en un reciente informe publicado por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (DEFRA), en cuya elaboración habrían participado los servicios de inteligencia y seguridad MI5 y MI6.
"En él se afirma que la degradación de la naturaleza es la principal amenaza para la seguridad nacional del Reino Unido. Los efectos, por supuesto, son los mismos para muchos otros países", señaló Roswall.
Los autores del informe advirtieron de que, sin una "intervención de gran alcance", las amenazas derivadas de la pérdida de biodiversidad corren el riesgo de provocar inestabilidad geopolítica, inseguridad económica, conflictos, migraciones y una mayor competencia por los recursos.
"Tenemos que entender que el hecho de no invertir en naturaleza conlleva un riesgo económico, pero también un riesgo para la seguridad. Y por eso creo que no tenemos elección sobre si invertir o no en nuestro futuro, tenemos que hacerlo".
El informe también expresaba preocupación por la dependencia del Reino Unido de los mercados globales para su alimentación y sus fertilizantes.
La propia dependencia del bloque de los fertilizantes procedentes de fuera de Europa ha quedado al descubierto con el conflicto de Estados Unidos con Irán y el posterior bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave para las cadenas de suministro agrícolas mundiales.
Como consecuencia, los agricultores europeos se enfrentan ahora a precios de los fertilizantes considerablemente más altos.
"Eso vuelve a demostrarnos que la dependencia tiene un coste", afirmó Roswall, que añadió que Europa también depende de países ajenos a la UE para la energía y las materias primas críticas.
Sostuvo que, en este contexto, la Ley de Economía Circular, impulsada por la comisaria, será clave para la autonomía estratégica de Bruselas.
"No solo Europa necesita estas materias primas críticas. La pugna por estos materiales es cada vez más dura. Por eso tenemos que ser más autosuficientes, y la circularidad desempeña un papel crucial para utilizar de forma más eficiente los materiales de los que disponemos en Europa. En realidad somos una auténtica mina de oro en materias primas, pero no la aprovechamos".
Cambiar mentalidades
La Ley de Economía Circular, cuya presentación está prevista para finales de 2026, tiene como objetivo aumentar la proporción de materiales recuperados de residuos para su reutilización y reducir la cuota de materiales vírgenes importados, es decir, recursos en bruto sin tratar extraídos directamente de la naturaleza, por ejemplo para nuevos equipos eléctricos y electrónicos.
Para lograrlo, el bloque quiere crear un mercado único de materias primas secundarias, es decir, materiales reciclados recuperados de residuos o de productos al final de su vida útil.
"Tenemos que demostrar que los materiales secundarios tienen sentido económico, porque hoy los materiales vírgenes son más baratos que los secundarios, pero también son escasos y se están utilizando como arma", explicó Roswall.
"Por eso tenemos que liberarnos de esta dependencia y, para conseguirlo, consumidores, responsables políticos y empresas necesitan un cambio de mentalidad".