El primer ministro británico ha reiterado que piensa seguir en el cargo, pero en las últimas semanas afronta presiones cada vez mayores. El diario 'The Observer' informó el sábado de que se espera que Starmer anuncie su dimisión el lunes y detalle un calendario para su salida.
El primer ministro británico, Keir Starmer, está sopesando su situación en medio de las informaciones que apuntan a que podría dimitir la próxima semana, ha señalado el ministro británico de Empresa.
En declaraciones este domingo a Laura Kuenssberg, de la 'BBC', Peter Kyle afirmó que Starmer se estaba "tomando tiempo para reflexionar sobre cuáles son las realidades políticas hoy en comparación con la semana pasada". "Encontraremos la forma de que, ocurra lo que ocurra, este sea un proceso funcional", añadió Kyle.
El diario 'The Observer' informó el sábado de que se espera que Starmer anuncie su dimisión el lunes y detalle un calendario para su salida. El líder laborista ha prometido en repetidas ocasiones seguir en el cargo, pero en las últimas semanas se ha visto sometido a una presión creciente tras los desastrosos resultados de su partido en las elecciones locales de mayo.
También se ha enfrentado a crecientes peticiones para que dimita tras la victoria de Andy Burnham en la crucial elección parcial de Makerfield a comienzos de esta semana. Burnham, que fue diputado por Leigh entre 2001 y 2017 antes de convertirse en alcalde de Mánchester, es considerado por muchos militantes laboristas como la mejor opción del partido para remontar y frenar el creciente desafío de Reform UK, la formación de Nigel Farage.
En lo que se preveía como una votación muy reñida en Makerfield, Burnham terminó logrando una cómoda victoria, con 24.927 votos, alrededor del 55% del total. Robert Kenyon, de Reform UK, quedó en segundo lugar con 15.696, seguido de Rebecca Shepherd, de Restore Britain, con 3.111.
Burnham y el exministro de Sanidad británico Wes Streeting han manifestado que se presentarán a cualquier contienda por el liderazgo para sustituir a Starmer. En su discurso de victoria, Burnham advirtió al Partido Laborista de que tenía una "última oportunidad para cambiar".
"No habrá una segunda oportunidad", afirmó. "A partir del resultado de esta noche tenemos la ocasión de construir una nueva política basada en la unidad y la esperanza, alejándonos del camino que nos lleva a una política oscura y dividida como la que vemos en Estados Unidos".