El papa León XIV ha visitado la isla símbolo de la crisis migratoria, recibido por miles de personas recordó que Europa debe afrontar el reto y pidió no ignorar el sufrimiento de quienes se ven obligados a dejar su país.
En el día del 250 aniversario de los Estados Unidos, el Papa León XIV ha elegido visitar Lampedusa, isla símbolo de la emergencia migratoria en Italia y en toda Europa. La última vez que un pontífice visitó Lampedusa fue en 2013, cuando el papa Francisco eligió la isla para su primer viaje apostólico, marcando desde el inicio de su pontificado su dedicación a la causa de las personas migrantes.
Justo después de llegar en avión, León se dirigió al cementerio de los Sin nombre de Cala Pisana para rendir homenaje y rezar ante la tumba de los migrantes muertos en el mar. Las tumbas están señaladas con cruces hechas con la madera de las embarcaciones naufragadas frente a la isla.
León XIV se dirigió después a la Porta d'Europa, la escultura simbólica de cerámica y hierro que mira al Mediterráneo, donde se reunió con una familia de migrantes y luego cruzó la puerta apoyando una mano en la parte derecha. El fuerte viento hizo volar la solideo del papa, que se quedó durante largo rato contemplando el mar, en cuyo horizonte se divisaba un buque de la Marina militar que patrulla las aguas frente a Lampedusa.
El Papa recibió también una carta de un niño migrante. "Querido Papa, estoy superemocionado de conocerte. Hace diez años mi historia empezó aquí en Lampedusa. Estaba solo y lo había perdido todo, sobre todo a mi mamá. Me dicen que dejé de llorar solo cuando me dieron un balón hecho de papel, desde aquel día el balón se quedó en mi corazón y yo no he dejado de jugar. Espero de verdad que esta pelota que te regalo ahora pueda llegar a otro niño y hacerlo feliz igual que a mí. Gracias, Leo", escribió el pequeño, que entregó al Papa también un balón.
El papa León XIV bendice la placa dedicada al papa Francisco
La visita de Prevost continuó después en el Molo Favarolo, otro lugar emblemático de la isla, donde se llevan las embarcaciones de los migrantes. Allí León XIV descubrió y bendijo la placa dedicada al papa Francisco, el muelle desde hoy se llama Molo Francesco.
El Papa se reunió a continuación con 15 migrantes llegados desde el centro de Contrada Imbriacola gestionado por la Cruz Roja, que actualmente acoge a 138 personas, entre ellas 51 menores no acompañados. El último desembarco en la isla se produjo el viernes por la noche, la Guardia Costera rescató a 17 personas a bordo de una pequeña embarcación, entre ellas cinco mujeres y tres niños.
"El hecho de que hayáis querido dedicar el Molo Favaloro al Papa Francisco es signo del vínculo que mi predecesor ha establecido con vuestra comunidad y con los hermanos y hermanas migrantes, el Papa ha estado cerca de vosotros en este tiempo tan exigente. Y hoy estoy aquí para deciros que el Papa sigue acompañándoos, os sostiene y os anima", escribió Leone en una carta enviada al alcalde de Lampedusa con motivo de su visita.
"No he venido para pronunciar discursos, sino para celebrar la Eucaristía, signo supremo de la presencia de Cristo en medio de nosotros. El gesto de Jesús que parte el pan para darse a sí mismo da sentido y fuerza a nuestros gestos cotidianos de asistencia y de compartir. Sí, este es un lugar en el que, más que las palabras, hablan los gestos. Pero los gestos, para ser humanos, necesitan un corazón. Por eso nos hemos reunido aquí, para beber del amor de Cristo, el amor que solo Él puede darnos, para que el mundo de hoy y de mañana sea más humano, más humano para todos", prosiguió después el Papa en la misiva.
El Papa insta a Europa a afrontar la crisis migratoria
Antes de la misa organizada en el campo deportivo 'Arena', el Papa recorrió las calles de Lampedusa en una giardinetta, coche típico de la isla prestado por un vecino para la ocasión, saludando a la multitud y deteniéndose para bendecir a los niños. Las autoridades han informado de que unas 4.000 personas acudieron al campo para participar en la celebración presidida por el pontífice.
"He venido a daros las gracias por la cercanía que muchos de vosotros habéis practicado, se ha cumplido de nuevo el milagro de la compasión. Desde este extremo de Europa en el Mediterráneo se ve mejor la llamada histórica que el fenómeno migratorio dirige a las sociedades europeas. Europa posee un potencial único, que le viene de su historia y de su cultura, y por tanto una responsabilidad equivalente", añadió Prevost.
"Por su posición geográfica y por su configuración institucional, Europa está en condiciones, en esta zona, de afrontar la crisis de manera orgánica, integrando el primer auxilio en un plan estratégico de largo plazo capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajando por el desarrollo, de modo que nadie se vea obligado a emigrar. Todo ello vigilando el respeto de la dignidad de cada persona. Es una tarea de las instituciones públicas, pero también de toda la sociedad civil y de la Iglesia", dijo el Papa durante la misa, apelando a Europa a asumir su responsabilidad en la acogida de los migrantes.
El Papa recordó después que Lampedusa es una isla de llegadas de migrantes, pero también de veraneantes. Como señaló recientemente en Tenerife, durante su viaje apostólico a España, León XIV insistió en que no hay que sentirse amenazados por las rutas migratorias ni alimentar la indiferencia.
"Parece que haya que levantar un muro invisible entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes. Tened la audacia de pensar de otra manera. Poco a poco, con creatividad, conseguiréis que cualquiera que pase un tiempo, incluso de descanso, en esta isla pueda hacerse más humano al confrontarse con vuestra caridad, con lo que el mar os ha enseñado, con los encuentros que os han educado", dijo el Papa.
Al criticar a quienes ignoran la crisis de los migrantes, el Papa señaló después el desinterés y la corrupción. "El amor siempre se vive en la libertad y la libertad está en las decisiones. También hay quien decide no hacerse prójimo y quien decide no decidir. Los muertos en este mar son víctimas tanto de decisiones tomadas como de decisiones omitidas. El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de origen, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que alimenta prejuicios y desprecio, la idea de que estos problemas no nos conciernen, los cálculos criminales de quienes se lucran con el drama ajeno, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas, todo esto reproduce hoy, del relato evangélico, la prisa por 'pasar de largo'", dijo Prevost.
"No nos dejemos vencer por el miedo, miremos más bien las fatigas cotidianas como un tiempo de oportunidad y de testimonio. Que la venerada imagen de la Virgen de Porto Salvo vuelva a hablaros con la fuerza de antaño, cuando quienes os transmitieron su devoción os recordaban que todos tenemos en Dios un puerto seguro y que cada comunidad cristiana está llamada a ser su reflejo en la tierra. Y a vosotros, comunidades de Lampedusa y Linosa, que nunca os falte el aliento de la fe, de la esperanza y de la caridad: 'O'scià'", concluyó el Papa utilizando la fórmula de saludo de los habitantes de Lampedusa, que se traduce como "mi aliento".