Varios usuarios de redes sociales aseguran que las compras online se han encarecido por un nuevo recargo de importación de la UE. The Cube lo analiza.
El 1 de julio, la Comisión Europea puso en marcha una tasa temporal de 3 euros por gestión aduanera sobre los paquetes de bajo valor que entran en la UE procedentes de fuera del bloque. La medida se aplica a aquellos artículos -por cada tipología- con un valor de hasta 150 euros comprados por internet y enviado directamente a los consumidores.
La Comisión asegura que la tasa pretende crear una competencia más justa para las empresas europeas y ayudar a cubrir el coste de tramitar el creciente volumen de importaciones de bajo valor. La medida permanecerá en vigor hasta el 1 de julio de 2028, cuando está previsto que sea sustituida en el marco de una reforma más amplia del sistema aduanero de la UE.
El anuncio desencadenó rápidamente un debate en internet, con algunos usuarios que sostienen que los consumidores acabarán pagando más. En una publicación en X, la Comisión Europea recordó que la tasa se cobra a las plataformas de comercio electrónico, no directamente a los compradores. No obstante, es poco probable que las plataformas vayan a asumir la totalidad del coste y no lo incluyan en el precio final.
Un portavoz de la Comisión Europea explica al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube, que "los consumidores que compran por internet no son legalmente responsables de pagar la tasa". Sin embargo, el portavoz añade que la Comisión "no puede hablar en nombre de los vendedores o las plataformas sobre cómo van a asumir este coste".
El impacto práctico de la reforma
Las empresas rara vez asumen íntegramente los costes adicionales, según Olivia Brown, responsable de políticas en la organización de consumidores Euroconsumers. En lugar de ello, suelen trasladar al menos parte de ese coste extra a los consumidores mediante precios más altos o cargos adicionales.
"En la práctica, lo que vemos es que cuando se añade un coste en cualquier punto de la cadena de suministro, rara vez desaparece sin más dentro del margen de la empresa", afirma Brown. "A menudo acaba reflejándose en el precio que pagan los consumidores". Para comprobar esta afirmación, pedimos un producto en Amazon desde fuera de la UE con entrega en Bélgica. Al finalizar la compra, la plataforma aplicó una comisión de 'gastos de importación' de 3 euros vinculada a la nueva tasa aduanera de la UE.
La tasa no se cobra por pedido, sino por cada tipo de mercancía, según su clasificación arancelaria. Esto significa que el coste total depende de lo que se compre. Por ejemplo, si un cliente encarga dos camisetas, un móvil y un reloj, la tasa de 3 euros puede aplicarse tres veces porque los productos pertenecen a tres categorías arancelarias distintas, lo que eleva los gastos de importación a 9€, además del IVA.
Un impacto limitado
Algunas plataformas están limitando el impacto de las nuevas normas enviando los productos desde almacenes ya situados dentro de la UE. En esos casos, la tasa de 3€ no se aplica porque las mercancías ya no entran directamente en el territorio aduanero de la UE desde fuera del bloque. En 2025, el 97% de los productos pedidos en Amazon a través de sus tiendas de la UE se enviaron desde dentro de la UE y por tanto no quedarían afectados por la nueva tasa aduanera.
El uso de almacenes europeos se ha convertido además en una forma de que las plataformas eviten el nuevo gravamen sobre las importaciones directas al consumidor. El analista de tecnología china Ed Sander explica a The Cube que empresas como Temu se habían preparado para el cambio mucho antes de su entrada en vigor.
"Temu lleva bastante tiempo preparándose para esto", afirma Sander. "Ya en 2024 empezó a animar a los vendedores a almacenar sus productos en Europa, asumiendo ellos mismos la responsabilidad de la logística. No todos los vendedores querían hacerlo porque inmoviliza capital y crea riesgos de inventario si los productos no se venden", añade. "Por eso Temu también empezó a almacenar mercancías por su cuenta en almacenes locales".
Según Sander, el objetivo de Temu era que hacia finales de 2025 alrededor del 80% de los productos vendidos en Europa estuvieran almacenados en depósitos locales. "Si las mercancías se almacenan en depósitos locales, se importan en grandes volúmenes por vía marítima en lugar de enviarse individualmente por vía aérea directamente a los consumidores", señala.
"Eso significa que se importan a valores mayoristas y no al valor minorista de cada paquete, lo que reduce de forma significativa los costes asociados a las importaciones directas al consumidor". Sander señala que, independientemente de quién sea legalmente responsable de pagar la tasa, es probable que los consumidores sigan soportando al menos parte del coste adicional.
"En última instancia, los consumidores siempre acaban pagando. O abonan directamente la tasa de importación, o los vendedores incorporan el coste extra a sus precios", explica. "En algunos casos, las plataformas pueden repartir el coste entre ellas mismas, los vendedores y los consumidores, pero los consumidores siguen pagando al menos una parte".