La Dirección General de Salud informó de que se registraron en Portugal 292 casos de mutilación genital femenina entre enero y diciembre de 2025. Los casos no corresponden a mutilaciones realizadas en territorio nacional.
Según el Boletín de actualización de los registros de mutilación genital femenina, año 2025, publicado por la Direção-Geral da Saúde (DGS), se registraron 292 casos ese año, lo que supone un aumento del 15% respecto al año anterior.
La mayoría de los casos se identificó en mujeres inmigrantes residentes en Portugal procedentes de Guinea Bisáu (70,5%) y Guinea Conakry (20,9%). Entre otros, también se registraron casos de mujeres originarias de Gambia, Senegal y Nigeria. La mutilación genital femenina está prohibida por ley tanto en Guinea Bisáu, desde 2011, como en Guinea Conakry, desde 2008.
La mayoría de las situaciones se detectó durante el seguimiento del embarazo. De los casos registrados, el 42,5% se identificó en el momento del parto, el 15,8% en el periodo posparto y el 14,7% durante las consultas de seguimiento del embarazo. Los profesionales sanitarios señalaron además casos identificados en contextos no relacionados con el embarazo, en particular en la atención hospitalaria (15,1%) y en la atención primaria (12%).
En Portugal, la mayoría de los casos se registró en la región de Lisboa y Valle del Tajo, lo que refleja la mayor concentración de comunidades originarias de estos países. El municipio de Amadora y el Hospital Profesor Doctor Fernando Fonseca concentraron el mayor número de registros.
El boletín diferencia además los distintos tipos de mutilación genital femenina. El tipo I, que consiste en la extirpación parcial o total del clítoris, fue el más frecuente y representó el 47,9% de los casos. El tipo II, que implica la extirpación parcial o total del clítoris y de los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores, correspondió al 46,9% de los casos.
De acuerdo con los registros, la edad media a la que las mujeres fueron sometidas a esta práctica fue de 7,7 años. En la inmensa mayoría de los casos, la mutilación se produjo antes de los nueve años de edad. La edad media de las mujeres en el momento del registro era de 30 años.
Una gravísima vulneración de los derechos humanos
La mutilación genital femenina se reconoce como una vulneración de los derechos humanos y una forma de violencia basada en el género. La Direção-Geral da Saúde destaca la importancia de la sensibilización y la formación de los profesionales sanitarios para la identificación, notificación y seguimiento de estas situaciones.
En los últimos diez años se ha impartido un posgrado sobre mutilación genital femenina dirigido a profesionales sanitarios y, según la DGS, esta apuesta ha contribuido a una identificación más eficaz y a un seguimiento más especializado de las mujeres afectadas.
La autoridad sanitaria subraya por ello que "se viene observando un aumento del número de registros anuales en la plataforma Registo de Saúde Eletrónico (RSE-AP) y no necesariamente un agravamiento de estas prácticas".
Un requisito para el matrimonio o para acceder a la herencia
La mutilación genital femenina se sigue practicando en 31 países, sobre todo en África, pero también en algunas regiones de Oriente Medio y Asia. En muchas comunidades se considera un ritual de paso a la edad adulta. En otras se utiliza para controlar o reprimir la sexualidad de las niñas y garantizar su castidad.
En otras regiones, sobre todo rurales, la mutilación sigue considerándose también un requisito para el matrimonio o para acceder a la herencia, lo que ejerce una fuerte presión social sobre las familias y dificulta el abandono de esta práctica.
Portugal quiere contribuir a dar voz a las niñas y mujeres víctimas de la mutilación genital femenina con el objetivo de promover la eliminación de esta práctica entre las nuevas generaciones y por ello la DGS impulsa varias iniciativas para mejorar el conocimiento en este ámbito.