El vídeo, incorporado por la Fiscalía a la investigación, muestra un rescate en el Mediterráneo en el que participaron presuntos traficantes armados.
Un vídeo filtrado en las últimas semanas a varios medios de comunicación muestra cómo la organización de rescate marítimo Sea-Watch transborda en el Mediterráneo a 90 inmigrantes, en su mayoría de Bangladesh, desde una embarcación de traficantes a bordo de una lancha neumática. Fueron entregados, según la ONG, por cinco presuntos traficantes encapuchados que habrían ido armados.
El vídeo de 30 minutos fue grabado, al parecer, el 11 de mayo por la agencia europea de control de fronteras (Frontex), que ha confirmado el despliegue de un helicóptero ese día en la zona. El 15 de mayo, el buque Sea-Watch 5 atracó finalmente con 166 inmigrantes rescatados en el puerto de Brindisi.
Las autoridades italianas investigan ahora al capitán del barco, de nacionalidad neerlandesa, por "complicidad en la entrada irregular" de inmigrantes. Se enfrenta a hasta 20 años de prisión si le declaran culpable.
Varios medios, como el diario alemán 'Bild', hablan de una posible colaboración entre Sea-Watch y las redes de traficantes: "¿Cooperan los rescatadores alemanes con la mafia de los traficantes?", titula el periódico. "¿Están los cooperantes humanitarios en contacto con los traficantes que trasladan inmigrantes por el Mediterráneo?", escribe el diario francés conservador 'Le Figaro'.
Según un reportaje de este medio francés, el Sea-Watch 5 habría esperado al norte de Libia a la llegada de la embarcación de traficantes que llegaba desde allí. Una vez que llegó, la tripulación del buque de rescate les habría saludado con la mano.
Sea-Watch rebate esta versión, según explicó la ONG al medio alemán 'Nd'. La tripulación habría avistado en el horizonte la embarcación de traficantes en situación de peligro y, a continuación, envió equipos de rescate para evaluar la situación. En un primer momento, la tripulación no se habría dado cuenta de que a bordo viajaban posibles traficantes.
Algunos de los inmigrantes rescatados estaban inconscientes o muy debilitados, según la ONG.
"Cada paso dado por la tripulación de Sea-Watch tuvo como objetivo desescalar esta situación extremadamente peligrosa para salvar vidas. Como en cualquier incidente de este tipo, se informó a las autoridades de todas las actuaciones; los encuentros con hombres enmascarados y armados ya habían sido documentados anteriormente por Sea-Watch y otras ONG". Sea-Watch habla de una "campaña de difamación" por parte de la extrema derecha.
Tras finalizar la grabación, una embarcación de la Guardia Costera libia, que cuenta con apoyo de la UE desde 2016, abrió fuego contra el buque de rescate. Su principal tarea es devolver a Libia a refugiados y migrantes interceptados en el Mediterráneo.