El Gobierno federal encara decisiones clave -nombramientos, decisiones sobre pensiones o la jornada laboral- tras la pausa estival: las elecciones en el este pueden medir el apoyo a la gran coalición.
En el Bundestag de Berlín reina la calma tensa antes de la tormenta. Queda aproximadamente un mes, hasta el 6 de septiembre, para que la política berlinesa abandone su receso estival. La primera gran incógnita es quién seguirá formando parte del gabinete de coalición con los socialdemócratas.
En la primera semana de sesiones está previsto el juramento de los nuevos ministros. El artículo 64 de la Ley Fundamental establece que deben prestar juramento ante el Bundestag al asumir el cargo. No obstante, el Gobierno federal ya les ha permitido asumir sus funciones y quiere que juren su cargo después de las vacaciones de verano: un proceder cuestionable desde el punto de vista constitucional.
Sigue vacante el cargo de ministra de Estado para Voluntariado y Deporte. Hasta ahora lo ocupaba Christiane Schenderlein (CDU), que ahora es secretaria de Estado parlamentaria en el Ministerio de Sanidad.
Tras el carrusel de cambios en el gabinete, tanto Merz como su Gobierno de coalición negro-rojo se encuentran en su punto más bajo en las encuestas hasta la fecha. El 65% de los consultados no espera que el Gobierno federal saque adelante este año proyectos legislativos importantes, según una encuesta representativa del instituto demoscópico Insa para el dominical 'Bild am Sonntag'.
Tampoco confían muchos en su estabilidad. Solo el 29% respondió a la pregunta de si creían que la coalición aguantará hasta el final de la legislatura en 2029 con "sí" o "más bien sí". El 59% contestó "no" o "más bien no".
Se busca dinero para tapar el agujero presupuestario
El anteproyecto de presupuestos para 2027 y sus consecuencias podrían restarle aún más popularidad. El plan del ministro de Finanzas, Lars Klingbeil (SPD), prevé un endeudamiento récord de 118.700 millones de euros. Si se suman los fondos especiales financiados con crédito para la Bundeswehr, las infraestructuras y la neutralidad climática, la deuda se eleva incluso a unos 200.000 millones de euros.
En total, el borrador prevé un gasto de 555.400 millones de euros. A ello se añade el plan financiero hasta 2030, que aún presenta cada año lagunas del orden de las decenas de miles de millones. El Ejecutivo ya aprobó a principios de julio este "presupuesto en clave de prosperidad y seguridad", como lo ha bautizado.
Para financiar el presupuesto se contemplan recortes, por ejemplo, en el anticipo de manutención y en el subsidio parental y las ayudas a la vivienda, así como en las reformas sanitaria y de pensiones. A comienzos de septiembre, Klingbeil presentará el borrador en el Bundestag. La oposición ve en este alto nivel de nueva deuda y en los recortes previstos un amplio campo de ataque.
La reforma de las pensiones, el principal punto de fricción
Hace solo unos días, el jefe del grupo parlamentario de la Unión, Thorsten Frei, aseguró que la reforma de las pensiones saldrá adelante pese al viento en contra, e incluirá todas las propuestas de la comisión de pensiones, entre ellas el fin de la jubilación a los 63 años.
Ahora Frei parece recular, aunque en declaraciones al grupo mediático Funke afirmó lo siguiente: "En cualquier caso, es necesaria una regulación para casos especialmente duros"
Con ello, Frei parece tender un puente a los críticos de la reforma de las pensiones. Entre ellos figuran representantes de sus propias filas, como los ministros presidentes de la CDU en el este, Michael Kretschmer, de Sajonia, Mario Voigt, de Turingia, y Sven Schulze, de Sajonia-Anhalt. También los jefes de Gobierno de Bremen, Andreas Bovenschulte (SPD), de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig (SPD), y del Sarre, Anke Rehlinger (SPD), se han pronunciado contra partes de la reforma.
Septiembre: el super mes electoral en el este de Alemania
La reforma de las pensiones podría desempeñar asimismo un papel decisivo en las elecciones en el este de Alemania. En septiembre habrá elecciones en Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En Sajonia-Anhalt, la agrupación regional de AfD podría lograr por primera vez una mayoría que rozaría la absoluta.
El servicio de inteligencia interior de ese land, una sección del Ministerio del Interior regional, dirigido por la CDU, los clasifica como "extremistas de derechas confirmados". Según los sondeos más recientes, como el de Infratest para la cadena 'MDR', AfD se sitúa actualmente en Sajonia-Anhalt en el 41%. La CDU queda muy por detrás, en segunda posición, con un 24%.
También en Mecklemburgo-Pomerania Occidental AfD es la primera fuerza, con un 36%, según una encuesta de Infratest para la cadena NDR. Los actuales partidos de Gobierno, SPD y La Izquierda, obtienen un 29 y un 12% respectivamente.
En el conjunto del país, AfD se sitúa actualmente en las encuestas por delante de la CDU y aún más del SPD. En las mediciones más recientes ronda el 28%, mientras que la CDU/CSU oscila, según el instituto demoscópico, entre el 21 y el 24%. El SPD apenas llega a entre el 12 y el 13%. De este modo, la AfD es actualmente la mayor fuerza política en la mayoría de los sondeos dominicales a escala federal.
¿Habrá un límite máximo de horas semanales de trabajo?
El Gobierno tiene también mucho que negociar sobre la reforma de la jornada laboral. La CDU reclama abandonar la jornada de ocho horas y fijar en su lugar un máximo semanal de horas de trabajo. Esto permitiría legalizar una jornada máxima diaria de hasta 13 horas. La ministra de Trabajo Bärbel Bas (SPD) presentó un anteproyecto que mantiene la jornada de ocho horas, aunque permite excepciones, como un máximo semanal de horas, siempre que empresarios y sindicatos lleguen a un acuerdo.
La normativa alemana establece actualmente, como principio general, la jornada de ocho horas, pero permite ampliarla hasta diez horas diarias siempre que el promedio, en un determinado periodo, vuelva a situarse en ocho horas. La directiva europea sobre el tiempo de trabajo fija en principio un máximo medio de 48 horas semanales, incluidas las horas extraordinarias.
El presidente de la patronal, Rainer Dulger, se pronuncia a favor de un límite máximo semanal de trabajo y explica a la agencia de prensa dpa en Berlín: "Los márgenes que deja la directiva europea sobre el tiempo de trabajo se aprovechan casi en todas partes, menos aquí". Y añade: "Si un máximo semanal de horas trabajadas fuera tan peligroso, los trabajadores de Bélgica e Italia tendrían que estar enfermos en la cama uno tras otro. En realidad, sus tasas de bajas médicas son inferiores a las nuestras". Según Dulger, incluso la mayoría de los afiliados sindicales desearía un límite máximo semanal de trabajo.
Por el contrario, Anja Piel, presidenta de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB), sostiene en una entrevista con el 'Redaktionsnetzwerk Deutschland': "La ley de jornada laboral no es un obstáculo para la flexibilidad, sino que protege a 43 millones de trabajadores y trabajadoras frente a la sobrecarga y los accidentes". Quien no quiera eso, deja en manos exclusivas del empleador la decisión sobre jornadas demasiado largas. "Nos oponemos a ello como sindicatos", añade Piel. "Lo que necesitan los trabajadores no es, desde luego, un final de la jornada que cada día se retrase a capricho; el 95% desea terminar su jornada a más tardar a las 18:00".