En Paks, a unos 100 km al sur de Budapest, el nivel del Danubio ha subido de forma notable, unos 19 centímetros frente al anterior mínimo, lo que ha permitido poner en marcha y reconectar la primera nueva turbina de la central.
En Hungría, la central nuclear de Paks, a unos 100 km al sur de Budapest, ha comenzado la conexión progresiva de las capacidades que habían sido detenidas, después de que el nivel del Danubio empezara a subir. Superar el mínimo crítico registrado una semana antes ha permitido que la turbina 3 del segundo bloque vuelva a producir electricidad desde la tarde del lunes. La reconexión se lleva a cabo bajo estrictas condiciones técnicas y de seguridad.
A comienzos de agosto el nivel del Danubio cayó a un mínimo histórico y, a la altura de Paks, llegó a menos 134 centímetros. Por ello fue necesario detener de forma gradual y planificada tres de los cuatro bloques. Solo permaneció en funcionamiento una turbina del segundo bloque, la número 4.
Más caudal para garantizar la refrigeración y recuperar potencia
Gracias a las precipitaciones caídas en las cuencas hidrográficas austríacas, el río ha empezado a crecer en sus tramos superiores. Esta crecida ha alcanzado también la sección de Paks. El aumento de 19 centímetros del nivel del agua ya proporciona un caudal suficiente para ampliar la refrigeración segura. Con la puesta en marcha de una nueva unidad, la potencia de la central vertida a la red pasa de los 240 megavatios registrados en el periodo crítico a 500 megavatios.
En la reanudación y explotación de la central nuclear la seguridad nuclear tiene prioridad absoluta sobre la producción de electricidad, por lo que la reconexión debe cumplir varios requisitos estrictos. En lo que respecta a la presión adecuada de las bombas, el aumento del caudal del Danubio ha restablecido la eficacia de las bombas del canal de agua fría, de modo que la refrigeración de los condensadores está garantizada.
La central afronta estrictas comprobaciones antes de recuperar su potencia
Los sistemas responsables de la refrigeración del núcleo del reactor y de las piscinas de combustible usado deben funcionar sin fallos. Esta función se mantuvo plenamente operativa incluso durante el periodo de caudal bajo. Antes de arrancar la turbina es necesario generar el vacío adecuado en el condensador y comprobar también la calidad del agua del circuito secundario.
La potencia térmica del reactor y la cantidad de vapor no se ajustan de una sola vez, sino de manera escalonada siguiendo un programa estricto, coordinado con la conexión del generador a la red. También debe realizarse el diagnóstico de unas 500.000 piezas. Los especialistas de la empresa explotadora serán quienes garanticen que el calor y la parada temporal no han provocado defectos microscópicos en los materiales de los equipos.