En Portugal, los infractores se enfrentan a multas de entre 150 y 3.000 euros, con excepciones por motivos de salud, profesionales, artísticos o relacionados con las condiciones meteorológicas, así como en lugares de culto, misiones diplomáticas y aeronaves.
El presidente de Portugal, António José Seguro, ha promulgado una ley que prohíbe cubrirse el rostro en espacios públicos, una medida considerada ampliamente dirigida contra las mujeres musulmanas que utilizan velos que cubren completamente la cara.
"El rostro debe considerarse un elemento central de la identidad y la comunicación humanas", afirmó Seguro en un comunicado difundido a última hora del martes.
La legislación, bautizada como 'ley del burka' por los medios locales, fue aprobada por el Parlamento en julio con el apoyo de la coalición de derechas en el Gobierno y de los partidos de extrema derecha. Los partidos de izquierda votaron en contra.
La ley prohíbe llevar prendas diseñadas para ocultar el rostro o impedir la identificación en espacios públicos. También prohíbe obligar a una persona a cubrirse la cara por motivos relacionados con el género, la religión, la edad o el origen.
Seguro reconoció que se trata de una cuestión de "gran sensibilidad social y cultural".
Los partidos de izquierda alertan del riesgo de islamofobia
El proyecto de ley, presentado por el partido de extrema derecha Chega, recibió informes desfavorables del Colegio de Abogados de Portugal, el Consejo Superior del Ministerio Público y la Asociación Portuguesa de Mujeres Juristas, además de suscitar dudas sobre su posible inconstitucionalidad.
El Partido Socialista (PS), de centroizquierda; Livre, de izquierda ecologista, y el Partido Comunista Portugués (PCP) se opusieron a la propuesta y advirtieron de que podría alimentar la islamofobia. El Partido Socialdemócrata (PSD), de centroderecha, respaldó la medida.
El PS denunció el "propósito islamófobo que resultaba evidente en la exposición de motivos (del proyecto de ley), el contexto de radicalismo en el que vivimos y los riesgos que esto genera para las comunidades directamente afectadas".
El PCP afirmó que la propuesta "no tiene nada que ver con los derechos de las mujeres ni con cuestiones de seguridad", sino que busca "únicamente alimentar el discurso de odio y la violencia contra quienes son diferentes, alimentando el discurso racista y xenófobo".
Livre, por su parte, acusó a la derecha de "hipocresía" y de abordar el debate de "manera sesgada", en un intento de generar en Portugal "un pánico moral ante una supuesta invasión islámica de la que tan a menudo habla la extrema derecha".