La OTAN y Ucrania lanzan la iniciativa UNITE – Brave NATO para probar sistemas antidrones en el frente. Unas 11 empresas italianas, entre ellas Leonardo y Beretta, optan a la primera licitación de 10 millones de euros en alianza con socios ucranianos.
Ucrania se convierte en banco de pruebas de las tecnologías que deberán defender a la OTAN de los drones. Y también la industria italiana intenta jugar su propia partida, como explica 'il Fatto Quotidiano'.
Son 11 las empresas italianas señaladas entre las compañías de defensa potencialmente interesadas en el programa UNITE – Brave NATO, la iniciativa con la que la Alianza Atlántica y Kiev están reuniendo industria, tecnología y la experiencia acumulada en el campo de batalla.
El proyecto ha entrado en la fase operativa y la primera licitación se centra precisamente en uno de los problemas que se han vuelto centrales en la guerra en Ucrania, cómo detectar, interferir y derribar los drones, desde los FPV hasta los sistemas de la familia Shahed.
Ucrania, el banco de pruebas de la guerra de drones
La lógica del programa es sencilla, la guerra en Ucrania ha convertido los drones en una de las herramientas más importantes del conflicto y ha generado, en algo más de cuatro años, una enorme experiencia sobre su uso y sobre las tecnologías para contrarrestarlos.
La OTAN quiere aprovechar directamente este bagaje sobre el terreno. No se trata solo de diseñar sistemas en los laboratorios, sino de probarlos en Ucrania y entender con rapidez qué es lo que realmente funciona.
La primera competición de UNITE – Brave NATO, lanzada en 2026, está dedicada a la defensa frente a sistemas aéreos no tripulados y a la defensa aérea. El programa incluye, entre otros, sistemas de protección contra drones FPV, soluciones anti Shahed, tecnologías para la guerra electrónica y la captación de señales, sistemas de navegación capaces de funcionar incluso cuando la señal por satélite resulta interferida, además de sistemas de guiado autónomo y plataformas de gran altitud.
Es un cambio de perspectiva importante, Kiev deja de ser únicamente el país que recibe las tecnologías occidentales y se convierte también en el lugar donde esas tecnologías pueden ponerse a prueba.
En juego diez millones, pero el programa puede llegar a 50
La primera convocatoria está valorada en unos 10 millones de euros. Los proyectos seleccionados pueden recibir hasta un millón de euros cada uno, una financiación destinada a equipos formados por una empresa ucraniana y una empresa de un país de la OTAN.
El mecanismo está diseñado precisamente para favorecer la colaboración entre ambas industrias, una empresa ucraniana y un socio de un país de la Alianza deben presentar conjuntamente la solución.
Sin embargo, el proyecto global es mucho más ambicioso. Tras el primer programa piloto, la OTAN y Ucrania han previsto la posibilidad de elevar hasta 50 millones de euros la financiación para UNITE – Brave NATO en 2026.
Y aquí entra en juego Italia
Entre las empresas de defensa de los países de la OTAN identificadas como potenciales participantes figuran 11 compañías italianas. Entre los nombres recogidos en la documentación están Leonardo, Thales Alenia Space, Beretta, GmSpazio y Progetti Italiani Speciali, junto a otras firmas del sector.
Conviene precisarlo, figurar en la lista de empresas potencialmente interesadas no significa que todas hayan presentado una oferta o que ya hayan sido seleccionadas. La licitación sigue en la fase de recogida de propuestas.
El procedimiento de la OTAN entró en su fase decisiva en agosto. La NATO Communications and Information Agency (NCIA) señala el 18 de agosto de 2026 como fecha prevista para la publicación de la solicitud de oferta y el 8 de septiembre como plazo para la presentación de propuestas.
Para las empresas italianas la partida sigue abierta, tendrán que elaborar, junto con un socio ucraniano, una solución capaz de responder a necesidades muy concretas surgidas de la guerra.
De los laboratorios al frente
Este es, en el fondo, el aspecto más interesante del programa. La OTAN intenta acortar al máximo la distancia entre un prototipo desarrollado por la industria y una tecnología realmente utilizable en combate.
Brave1, el polo ucraniano dedicado a la tecnología para la defensa, y la OTAN han diseñado el programa precisamente sobre la colaboración entre empresas de ambos ámbitos. Las soluciones finalistas deberán someterse a pruebas en Ucrania, el campo de batalla se convierte así también en banco de pruebas tecnológico.
Y la carrera no se limita a los Shahed. La OTAN considera ya los drones como un elemento capaz de cambiar la propia forma de combatir. Por ello, a la iniciativa UNITE – Brave NATO se suma 'NATO's Drone Edge', el programa anunciado en la cumbre de Ankara de 2026 que aspira a invertir más de 40.000 millones de dólares en sistemas antidrones en los próximos cinco años.
La dirección es la de una nueva cadena de la defensa, más drones, pero sobre todo más tecnologías para detectarlos, bloquearlos y neutralizarlos. En esta carrera, Ucrania se ha convertido en el laboratorio más concreto del que dispone la OTAN. Para la industria italiana, con 11 empresas entre las potencialmente interesadas en la primera licitación, es también una oportunidad para poner a prueba capacidades que van desde los sensores hasta la electrónica, desde el espacio hasta la guerra electrónica.